¿Qué debes saber a la hora de imprimir un libro?

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Antes de nada, ¿qué significa hacer un libro?

Actualmente, el mercado editorial no está delimitado por unas barreras tan restrictivas como hace unos años. Si bien unos pocos sellos (los grandes de siempre) siguen llevando las riendas de la industria, la edición de libros ha sufrido una clara segmentación. Una vez finalizado el manuscrito, cualquier escritor que lo desee puede autopublicar un libro, ya sea esta con editorial, sin ella o a través de la coedición. No obstante, ahora que nos hemos decidido a publicar por nuestra parte, una gran pregunta nos detiene en seco: cómo se debe imprimir un libro.

En artículos anteriores, ya comentamos que el proceso de publicación de un libro se compone de múltiples fases. Si tenemos en cuenta todas las acciones que se realizan desde su creación, no solo en su edición, el camino que sigue un libro es el siguiente:

1. Escribir un libro en sí (obviamente).
2. Informe literario (opcional, pero recomendable).
3. Edición:

3.1. Corrección ortotipográfica y de estilo (muy recomendable; es más, obligatoria).
3.2. Maquetación.
3.3. Diseño de portada.
3.4. Imprenta.

4. Venta y distribución.
5. Difusión y Marketing editorial.

Entonces, en todo este recorrido, ¿dónde se enmarca la producción del libro físico? Hacer un libro significa definir cuáles serán sus medidas, cuántas páginas tendrá, qué papel es el más adecuado según el producto en cuestión, qué portada llevará… En resumen, es prepararlo para imprimir. O, dicho de otra manera, tomar una serie de decisiones importantísimas que afectarán al resultado final y que deben estar claras, como mínimo, antes de comenzar con la maquetación del texto.

 

1. Maquetación: pensar antes de actuar

Cuando estés acabando de escribir tu obra o ya la tengas lista para editar, seguro que te fijas en los distintos tipos de libros que hay en tu casa o en las tiendas mientras piensas cómo querrías que fuese el tuyo. Aunque los gustos personales estarán presentes, esta decisión vendrá determinada principalmente por el tipo de manuscrito que hayas realizado. No es lo mismo editar una novela, un libro de poesía, de fotografía, un cuento o un cómic. De igual modo, todo cambia si lo queremos lanzar en rústica, es decir, la tapa blanda que llevan los libros de bolsillo o cartoné (tapa dura). Deberás plantearte qué es lo que más te merece la pena.

 

Consejo 1: La fase de maquetación es importantísima, pero, antes de comenzar con ella, te recomendamos que pases por una buena corrección ortotipográfica realizada por profesionales. De nada sirve hacer un buen diseño cuando el texto causa horror y dolores de cabeza al intentar leerlo. Si vas a llegar hasta el final con tu manuscrito, esfuérzate en cada paso que des.

 

Volviendo a la maquetación, ten en cuenta que es lo que va a condicionarte tanto la impresión como el recorrido que hagas después. Por ejemplo, una vez que esté terminada la maqueta, no se pueden cambiar las medidas; habría que rehacer todo el trabajo. Así que ten claras las medidas con las que quieres imprimir tu libro antes de comenzar a maquetar. Además, según el tamaño o el papel que elijas, los costes de producción, igual que los posteriores de venta, serán mayores o menores.

1.1. Medidas más utilizadas al imprimir un libro

Ahora que ya sabes qué forma va a tener tu libro, debes darle nombre y apellido. Es decir, te toca conocer cuáles serán sus medidas concretas. Aunque existen diversos formatos y variaciones como podrás imaginar, algunos modelos frecuentes en esta industria son:

  • 210mm x 297mm (DIN A4). Seguro que lo conoces: es el tamaño de los folios de toda la vida. Por lo general, se reserva para la edición de revistas o similares, como publicaciones gráficas. Imagina leer una novela en este tamaño; demasiado grande y poco práctico, ¿verdad?
  • 148mm x 210 mm (A5). Es el patrón habitual de los libros de narrativa debido a su comodidad, su calidad y su precio. Más o menos, equivale a la mitad de un folio (visualiza el típico bloc de notas).
  • 150mm x 210mm. Ya está aquí, hemos llegado al archiconocido libro de bolsillo. La mayor ventaja de este tamaño es que prácticamente se adapta a todo tipo de escritos.
  • 216mm ×297mm. Este tamaño se utiliza habitualmente para producir manuales o libretos similares. Al igual que el DIN A4, resulta excesivamente grande para la narrativa.
  • 170mm × 235mm. Como puedes ver, se acerca al tamaño de un A5, por lo que también podría adecuarse a lo que estás buscando para tu novela o relato. Eso sí, es más grande y también más caro, aunque no debes dejar que este dato te eche para atrás. Si quieres otorgar un toque diferente y seductor que aporte más calidad a tu libro, estas medidas son las ideales. Se emplea sobre todo para ediciones especiales.
  • 190mm × 190mm. Este formato cuadrado se utiliza para algunos libros infantiles, calendarios u otra impresión específica.

Si algo te suena a chino…

La serie DIN o ISO surgió en Alemania en el año 1922 para estandarizar el tamaño del papel. Principalmente, se divide en las categorías A, B y C, las cuales están basadas en un principio de proporción. La serie A es la más común y el tamaño del que parte, el A0, equivale a un metro cuadrado. A partir de este, se va dividiendo por la mitad el resto (el A1 es la mitad de A0 y así sucesivamente). Cuanto mayor sea el número que acompaña a la letra, menor será el tamaño del papel. La serie B también se utiliza para libros y la forman tamaños intermedios de los A. La serie C, en cambio, está destinada a sobres y bolsas.

1.2. Tipos de impresión: offset vs. digital

Dependiendo del número de ejemplares que vayas a imprimir y del tamaño del libro, el sistema de impresión será uno u otro. Esto, a su vez, se notará en el precio final. Por ejemplo, entre 1.500 y 2.000 ejemplares, se emplea la impresión digital. Este tipo de impresión puede realizarse mediante dos métodos: inyección de tinta o láser. Su característica principal reside en la utilización de papeles a medida en vez de tambores de papel (propios del offset), lo que permite un mayor aprovechamiento del papel y abarata los costes. Además, en este tipo de impresión, no es necesario fabricar planchas ni matrices, por lo que los costes se reducen. También resulta muy útil cuando hay mucho volumen de trabajo, ya que no hay que esperar a que la tinta se seque. En este artículo encontráras más información sobre la Impresión Bajo Demanda (POD).

Por su parte, la impresión offset está destinada a la producción de un gran número de ejemplares. La definición y calidad que se obtienen son mayores que en otro tipo de impresión, y sus costes pueden disminuir según las medidas del libro.

De esta forma, si trabajamos con un A5 y pocos ejemplares, lo ideal será la impresión digital. En cambio, la clave para que un libro de bolsillo sea económico reside en la impresión offset. Recuerda que en la impresión digital se usan papeles a medida y un A5 es mayor que el formato de bolsillo, así que con la impresión láser habría que realizar cortes en el papel y el precio aumentaría.

 

Consejo 2: el libro en papel sigue formando parte de las preferencias de los lectores por encima del libro electrónico. Aprovecha esto y prepara una edición fetichista de gran impacto. Si no tienes problemas económicos, puedes encargar incluso una con tapa dura. Tus lectores no podrán resistirlo.

 

2. El cuerpo del libro

Seguramente, más de una vez te hayas preguntado por qué las páginas de algunos libros tienen una tonalidad amarilla y las de otros, sin embargo, son blancas relucientes. Pues bien, esto no depende del capricho del editor o de que la imprenta solo trabaje con un tipo de papel. Es decir, la elección de uno u otro no es el resultado de una arbitrariedad. El coste que estés dispuesto a asumir, la tirada y el tipo de libro que vas a imprimir son las verdaderas razones que te llevarán a escoger un papel u otro.

2.1. Tipo de papel: color y textura

Actualmente, podemos clasificar el papel en:

  • Offset. Color blanco, textura lisa. Más barato, pero nada recomendado para lecturas intensas y largas. Mejor reservarlo para libros de texto, de divulgación, de ilustraciones o cualquier análogo no narrativo. Para leer durante horas, el blanco resulta demasiado incómodo, especialmente, cuando hay mucha luz. Además, es inevitable relacionarlo con los folios, por lo que produce un aspecto de menor calidad, de haberlo hecho con la impresora de casa.
  • Ahuesado. Papel de color amarillento y tacto rugoso que se emplea en la producción de novelas. Permite descansar la vista y, aunque es más caro, da el toque sofisticado que le falta al anterior. No recomendado para libros con imágenes.
  • Estucado o satinado. Para impresiones de calidad como ilustraciones, cómics, álbum infantil o cualquier libro que requiera de impresiones a color.

2.2. Gramaje del papel

Según el gramaje del papel, el coste final será mayor o menor: más gramaje, más caro. Aunque este precio dependerá también del tamaño del libro, ya que no es lo mismo producir un cuento que una enciclopedia.

Aunque hay diversos gramajes, los dos más importantes y habituales son 80 grs y 90 grs. Puede parecer que esos 10 grs de diferencia sean una nimiedad; de hecho, los ojos no pueden apreciarlos. No obstante, a la hora de imprimir, deberías optar por 90grs, pues aportarán mayor opacidad y consistencia que los 80 grs. La variación de costes entre uno y otro es tan pequeña como su distancia en gramos, pero se recomiendan para imprimir libros de muchas páginas.

Un tercer gramaje a tener en cuenta es 115 grs, utilizado principalmente para impresiones que requieren de una mayor opacidad y donde deben tenerse muy en cuenta las tintas y los colores, como las ilustraciones.

 

3. ¿Qué necesita tu portada?

La portada quizá sea la parte del libro que produzca más dolores de cabeza. No solo basta con un buen diseño de portada, también hay que tratarla de manera independiente cuando hablamos de impresión. Para seguir con la tradición, el coste final del libro y, por tanto, el futuro precio de venta se verán afectados por el tipo de portada que elijamos. Cuando se imprime una portada, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos.

3.1. El efecto final

Según el resultado que queramos conseguir, nuestra portada puede ser brillante, mate, plastificada o no plastificada. Básicamente, la elección de un acabado u otro, es decir, del efecto dependerá de la portada que tengamos y no tanto de nuestros gustos. No es lo mismo que esté compuesta por una fotografía, una ilustración, letras sobre un fondo de color, etc.

  • Plastificado brillante: el acabado más habitual. Como su nombre indica, cubre la portada con una lámina transparente dotada de brillo. Está recomendado para portadas cuyo elemento fundamental es una foto tremendamente llamativa y seductora.
  • Plastificado mate: como el anterior, pero con un plastificado sin brillos, mate. De esta manera, se mantiene protegido el libro a la vez que se consigue un efecto más sutil.
  • Sin plastificado: no lleva ninguna capa de plástico que proteja la portada, por lo que el coste de impresión es menor. Sin embargo, date cuenta de que una portada sin plastificar se daña con facilidad, es sensible a las manchas, las roturas y la erosión.
  • Barnizado: toda la portada o solo algunos elementos de la misma pasan por un proceso de barnizado en spray. Punto a favor: se consigue el impacto del laminado brillante. Punto en contra: es mucho más caro.

3.2. ¿Debería poner solapas?

Si en tu libro se va a incluir una breve biografía, un pequeño texto dirigido al lector, una foto tuya, colecciones de la editorial o algún otro tipo de información relevante, se pueden añadir solapas en la portada. Quizás te parezcan un elemento decorativo prescindible, pero mejoran la presencia y resistencia del libro. Como el resto de extras de los que hemos hablado (brillo en portada, gramaje del papel, etc.), las solapas aumentan los costes de impresión. Pero repetimos: no des un paso atrás, hay costes que merecen la pena.

Las solapas que gozan de mayor importancia son las cortas (50mm) y las correctas (70mm). El primer tipo está recomendado en libros con menos de 200 páginas. Las segundas se emplean en publicaciones de mayor extensión y se pueden usar como marcapáginas.

3.3. El gramaje ideal para una portada

Al igual que las páginas interiores, la portada goza de un gramaje específico que la diferencia del resto del libro. Y aquí, una vez más, sucede que: cuanto mayor es el gramaje, mayor es el coste. Vamos a destacar dos clases de gramaje en lo que a portada se refiere.

  • Cartulina gráfica de 300 grs: la más recomendada. Su precio es muy económico, el acabado es majestuoso y, en lo que al proceso de impresión se refiere, es ideal para los satinados y plastificados.
  • Cartulina gráfica de 220-240 grs: otra de las versiones más utilizadas en el mercado. No hay tanta diferencia con una de 300 grs. y es más económica, aunque el libro pierde algo de solidez.
  • Tapa dura. Como podrás imaginar, hacer un libro en tapa dura tiene unos costes superiores. Estos se derivan del proceso de producción, ya que, una vez se ha impreso el papel, hay que forrar el cartón manualmente. Seguramente, hayas pensado en imprimir tu libro con tapa dura, pues sería más consistente, elegante e ideal. Pero piénsalo bien antes de lanzarte a la piscina.

3.4. Imprimir un libro en B&N o en color

En la actualidad, la diferencia de precios entre imprimir en blanco y negro o hacerlo en color es prácticamente inexistente gracias a la impresión digital. Así que no temas en darle a tu portada el tratamiento que merece.

 

Consejo 3: por una cuestión de relación entre coste-beneficio, la medida A5 con gramaje de 80 grs. en papel ahuesado es la opción más utilizada y la más barata.

 

4. Los tipos de encuadernación más utilizados

No podíamos acabar este artículo sin hablar de aquello que une el cuerpo y el caparazón de un libro: la encuadernación. Existen muchos tipos, pero las dos encuadernaciones que más nos interesan en el sector editorial son la cosida y la rústica encolada o fresada (PUR).

El método de cosido consiste perforar las hojas para unir con hilo y aguja la parte central del libro (cuerpo) al lomo. Es más laborioso y, por tanto, más caro; no se recomienda en libros de menos de 700 páginas. En la encuadernación rústica, se coge el cuerpo del libro para fresar (cortar) el lomo y después pegarlo con una cola resistente a la cubierta. Es más barata que la anterior, pero también más débil y se puede resquebrajar con relativa facilidad.

 

Conclusiones a la hora de imprimir tu libro

Ya ves que imprimir un libro implica tomar una serie de decisiones importantísimas tanto para la producción como para tu bolsillo. Piensa primero en cómo te gustaría que fuese tu libro según el tipo de texto, el tamaño y el acabado. Después, reajusta tus decisiones atendiendo al número de ejemplares que quieras imprimir y al presupuesto con el que cuentes. Ahora dispones de toda la información necesaria para hacer un libro según los estándares de calidad y precio del mercado editorial.

 


 

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