Todo lo que tienes que saber sobre los ‘sensitive readers’

por Tregolam en Artículos Literarios
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¿Sabes lo que es un sensitive o sensitivity reader? Es muy probable que no, porque se trata de una figura relativamente nueva en el panorama literario. Sin embargo, se está abriendo paso en el mundo editorial de forma progresiva. El rol de los sensitivity readers es algo más conocido en el mundo anglosajón, aunque también en el mundo hispano se empieza a hablar del tema.

1. Significado

Empecemos por el principio: ¿qué significa sensitive o sensitivity reader? Las palabras sensitive y sensitivity vienen a querer decir, respectivamente, ‘sensible’ y ‘sensibilidad’. Esto no quiere decir que quienes ejercen de sensitive readers sean personas sensibles en sí, sino más bien ‘sensibles hacia’. ¿Hacia qué?, te preguntarás. Pues sensibles hacia diversas temáticas, como pueden ser el racismo, la LGTBfobia, el capacitismo, el machismo… Reader quiere decir sencillamente lector. Así pues, estamos ante lectores especializados en o sensibilizados con determinadas temáticas.

2. Proceso editorial

Los sensitive readers son una pieza más del engranaje editorial. Junto con los correctores (de estilo y ortotipográficos), los maquetadores, los editores, etc. se encargan de que las obras queden lo más redondas posible antes de publicar un libro.

Por tanto, podemos afirmar que no hay que sentir rechazo o miedo hacia este tipo de lectores: están ahí para ayudarnos. Es relativamente frecuente que las críticas o las recomendaciones no sean aceptadas con excesiva diplomacia por parte del escritor o escritora. No obstante, seguramente sea mejor aceptar a tiempo una crítica constructiva emitida por un experto que recibir abucheos por parte del público una vez que la obra esté publicada, ¿verdad?

Esto es aplicable a todas las etapas del proceso editorial. Debemos pensar que estamos ante personas expertas con años de formación y experiencia a sus espaldas. Al contrario de lo que se pueda pensar, no emiten meras opiniones sino informes de lectura profesionales. Esto no quiere decir que dos correctoras de estilo o dos sensitive readers tengan que coincidir necesariamente en sus correcciones o recomendaciones, pero sí quiere decir que ambas posturas serán válidas. De la misma manera, dos arquitectos pueden presentar diferentes proyectos a un concurso, pero ninguno de los edificios se caerá una vez construido.

3. Para qué sirve esta figura

Centrándonos en la figura del sensitive reader, podemos decir que el puesto más parecido que existe en el mundo editorial es el de los lectores beta. De la misma manera que si has escrito una novela sobre ciencia lo mejor sería que un experto en la materia leyera tu obra para asegurarse de que no se dicen cosas disparatadas, un sensitive reader se encargará de detectar errores de caracterización de los personajes pertenecientes a un determinado colectivo o problemas en la puesta en escena de una situación concreta.

La realidad es que las personas estamos atravesadas por prejuicios y es fácil que estos salgan a relucir cuando escribimos, porque el proceso de creación literaria no es siempre un proceso consciente. Así, podemos generar una relación tóxica entre personajes cuando pretendemos que nuestra obra sea un referente para los y las adolescentes que la lean. O podemos crear un personaje racializado cuyas vivencias no sean en absoluto creíbles. O podemos contribuir a mantener la estigmatización y el rechazo que sufren las personas que tienen algún problema de salud mental.

Esto no quiere decir que las novelas deban ser todo dulzura y buenismo. Puede que quieras construir, por ejemplo, un personaje machista. Perfecto. Ese personaje tendrá comentarios y actitudes machistas y se puede, incluso, realizar una crítica a través de ese personaje, como por ejemplo creando otros personajes que lo rechacen. El problema llega cuando esa no es tu intención y plasmas en un personaje, de forma no consciente, ciertas actitudes que tienes interiorizadas. Puede ser que lo hagas a través de un personaje o a través de la propia narración de la historia, y son estos deslices los que trata de eliminar un sensitive reader.

4. Quién puede ser sensitive reader

En principio, lo ideal es que la persona que ejerza de sensitivity reader pertenezca al colectivo del personaje o hilo narrativo que se pretende verificar. Si tu personaje es gay, un gay será capaz de detectar los errores de caracterización de este personaje mejor que una persona que no lo es, al menos en términos generales.

Sin embargo, esto no es condición suficiente. Leer un texto para detectar este tipo de cuestiones no es lo mismo que leer una novela por ocio. La mirada con la que abordas el texto es distinta y debe estar entrenada. Por lo tanto, debe tratarse de una persona con experiencia y formación específica en lectura editorial y capaz de hacer, preferiblemente, informes de lectura donde detalle sus recomendaciones.

5. Controversia

La figura de los sensitivity readers ha nacido envuelta en controversia. Algunas personas opinan, por ejemplo, que son figuras censoras. La realidad es que su papel es sencillamente aconsejar, y es el autor quien tiene la última palabra. Es lo mismo que ocurre con la corrección de estilo: si no te gustan las sugerencias no tienes más que rechazarlas.

También he leído comentarios en los que se afirma que este tipo de lector sirve para enmascarar actitudes. Yo tiendo a pensar que la gente tiene buenas intenciones, y creo que el simple hecho de que una persona acuda a un sensitive reader muestra un interés por cambiar estas actitudes que todas las personas tenemos interiorizadas. Lo que se persigue es, precisamente, crear representaciones válidas de los diferentes colectivos que no perpetúen estereotipos negativos.

6. Problemas de esta figura

Ya hemos mencionado antes que dos correctores de estilo, o dos editores, difícilmente harán una misma interpretación o corrección de un texto. En el caso de los sensitive readers, existe cierta polémica por el hecho de que los colectivos son muy homogéneos y dos personas probablemente den recomendaciones dispares después de leer un libro porque vivirán de forma diferente su pertenencia al colectivo (en caso de que pertenezcan a él).

Volvemos a recalcar que, además de la pertenencia o cercanía al colectivo representado, es importante que el sensitivity reader tenga una formación sólida y sea bueno en lo que hace. De este modo, aunque pueda no coincidir al 100 % con otro, al menos sus recomendaciones habrán mejorado el texto notablemente.

7. Conclusiones

En resumen: la figura del sensitive o sensitivity reader puede ayudarnos a hacer nuestros textos más redondos y a evitar reproducir representaciones prejuiciosas de determinados colectivos, por lo que nos parece tremendamente interesante.

 

Y tú, ¿qué opinas de los sensitive readers?

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