¿Cómo evitar el bloqueo al escribir?

por Tregolam en Artículos Literarios
Evitar el bloqueo al escribir Evitar el bloqueo al escribir

La hoja en blanco: ese enemigo a batir

Quedarse en blanco es frustrante. Empezar a escribir y parar de pronto, sin saber siquiera cómo continuar la siguiente línea, despierta todos nuestros temores. Entramos en un círculo vicioso de desesperación e inseguridades en el que nos cuestionamos si somos buenos escritores y si realmente tendremos el talento necesario para desarrollar una gran historia. Aún más, siempre pensamos en los otros y nos da pavor que nos juzguen.

¿Qué pasa si los demás confirman las sospechas infundadas sobre nuestras habilidades? Los momentos de bloqueo pueden responder a varias causas. A veces, tienen su origen en la concepción que tenemos de nosotros mismos. En otras ocasiones, solo se trata de un break temporal, una pausa del cerebro para reorganizar las ideas y descansar (la productividad es distinta a lo largo del día). Así que respira y lee estos consejos sobre cómo evitar el bloqueo al escribir.

 

1. Leer antes de escribir

Si crees que puedes escribir una novela de ciencia ficción sin haber leído jamás una historia del género, estás equivocado. Claro, seguro que eres capaz de llegar hasta la última página. No obstante, ¿de verdad lo que has escrito puede considerarse una historia? Seguro que no, y menos todavía una buena historia. La ausencia de experiencia y documentación llevan de forma indiscutible a un relato insustancial, vacío, manido e incoherente. Quizá ese texto que has elaborado te parezca único y sensacional, pero vas a chocarte con una pared muy gruesa.

Para convertirte en escritor, primero debes conocer el arte al que estás aspirando. Y esto va más allá de manejar el lenguaje con destreza. Tienes que dar profundidad a tus personajes, transmitir emociones, ofrecer algo nuevo… Crear. Solo podrás conseguirlo si posees un bagaje, si has vivido las historias de otros escritores y te has empapado de ellos. No se puede empezar la casa por el tejado.

Cuando acumules una cantidad sustancial de libros leídos, comprobarás que tus manuscritos se enriquecen y que escribes con mayor fluidez. Ahora bien: tener referencias no es lo mismo que copiar, en absoluto. Cuidado con imitar el estilo de tal autor o calcar las tramas de tu libro favorito. Déjate influir solo en la medida justa y necesaria.

2. La inspiración no es de origen divino

Vamos a sincerarnos de una vez por todas: la inspiración no cae del cielo. Deja de engañarte creyendo que, antes o después, una musa va a presentarse delante de ti y te va a convertir en el mejor escritor de tu generación. Tampoco Dios va a bajar a verte. La literatura nace de la experiencia de vida, de todo aquello que has experimentado, sentido, visto, superado…. Así que no te cruces de brazos a esperar que te llegue la idea para un best seller.

Lee los libros que te gusten y los que jamás pensaste que caerían en tus manos. Disfruta tantas películas como puedas, asiste al teatro, no dejes escapar un concierto o una exposición. Cada una de estas acciones son recursos que van a hacerte crecer como persona y como profesional. La inspiración se busca.

 

3. Los clubs de lectura son un gran aliado

Si quieres evitar el bloqueo al escribir, empieza hoy mismo a buscar clubs de lectura. Aunque ya lo sabrás, estos no tienen nada que ver con los Club de Lectura, cuyo objetivo se centra en la pedagogía pura. En los clubs, la gente (escritores o no) se reúne para leer un libro y comentarlo después, de manera que puedes compartir ideas, aprender de los demás y abrir tu mente.

 

4. Deja reposar el texto

Cuando llegamos a un punto de bloqueo absoluto, incluso aquello que antes nos parecía que estaba bien vamos a percibirlo como un desastre. En esos momentos, lo mejor que puedes hacer es olvidarte del manuscrito por un tiempo, abandonarlo durante unos meses. Después de ese periodo, tendrás nuevas y frescas ideas, harás que la historia recupere su sentido y verás todo desde otra perspectiva. Te habrás deshecho de cualquier lastre y te sentirás más motivado y enérgico.

A menudo, los bloqueos se producen porque nos exigimos demasiado y somos impacientes. Queremos acabar nuestra novela y publicarla en poco tiempo; dedicarla más de dos meses nos parece una locura y nos desmotiva antes de empezar. Pero si quieres escribir un libro que de verdad tenga sentido y con el que te sientas un auténtico escritor, debes relajarte y olvidarte de todo lo que vendrá después. Primero, construye tu historia; luego, cuando de verdad estés preparado, llegará la publicación.

 

5. Los extremos nunca son buenos

Si eres muy perfeccionista, el bloqueo va a aparecer sí o sí. Revisar una escena una y otra vez no va a ayudarte nada. Al contrario, entrarás en un círculo vicioso de agobio, frustración y autodesprecio. Creerás que hasta la mejor escena que has escrito es una basura, sin exagerar. De igual forma, un exceso de impulsividad, dejarse llevar y no revisar también son acciones que van a perjudicarte. Por ejemplo, si comienzas a escupir una idea tras otra, la cambias y después la vuelves a cambiar, nunca vas a llegar a ninguna parte. Tu novela será caótica y quedarán tramas sueltas e incoherentes. Además, ten en cuenta que ese ritmo frenético es imposible de mantener cada día, por lo que hay muchas probabilidades de que abandones la escritura. Tienes que canalizar ese impulso creativo a favor de la historia.

También puede darse el caso de un exceso de ambición y, como hemos dicho antes, si no controlas el terreno que pisas, te vas a asaltar las dudas y te vas a quedar en blanco. O quizás seas extramadamente exigente. Cuando te empeñas en acabar una parte de la novela en un tiempo determinado, el bloqueo aparece con mayor frecuencia. Por ejemplo, terminar dos capítulos en una tarde. Está bien que controles los tiempos para no procrastinar, pero ante todo sé realista. No todos los días podrás dedicar el mismo tiempo a escribir, aunque sería lo ideal.

 

Consejo: lleva siempre una libreta encima o apunta en tu móvil cualquier idea que se te ocurra. No dejes pasar el momento porque cualquier mínimo detalle puede marcar la diferencia.

 

6. Aprende a seleccionar la información para evitar el bloque al escribir

No hay que intoxicarse con la documentación que hemos realizado. Para lograrlo, es importante distinguir entre qué es útil y qué no, aprender a dividir y seleccionar la información. De lo contrario, te vas a aturullar con el exceso de información y no sabrás ni por dónde empezar.

 

7. Sin planificación, no habrá resultados

El mejor remedio para evitar el bloqueo incluso antes de que hayas empezado es planificar qué vas a escribir. No tiene sentido poner la primera palabra cuando ni siquiera sabes qué les va a pasar a tus protagonistas, quién será el narrador o cómo será el escenario de tu novela. No aporrees las teclas del ordenador hasta que no hayas esbozado el argumento completo o story line, o tengas, al menos, un resumen por capítulos y las escenas de cada uno. Incluso deberías hacer una ficha de los personajes para conocerlos a fondo y tener presente sus características en el futuro. Esto te salvará de futuras contradicciones e incoherencias.

Para que no se te escape nada, te dejamos el artículo Cómo empezar a escribir una novela.

 

8. Otras técnicas que te ayudarán a evitar el bloqueo al escribir

Si quedarte en blanco te obsesiona, también puedes realizar alguna de estas acciones (o todas):

  • Haz memoria. Si te sientes perdido, lo mejor es volver al origen y recordar qué es lo que quieres escribir. Repasa la historia y comprueba si estás trasmitiendo el tema que de verdad querías abordar.
  • Puede que la idea original aún no goce de una base consistente. Piensa qué le falta o si es lo suficientemente potente y atractiva. No tengas miedo ni te agobies si tienes que volver a empezar.
  • No te estanques en una parte. Si no sabes cómo continuar un capítulo, pero tienes claro el desenlace, puedes adelantarte y escribir este primero. Así también aprenderás a identificar las partes prescindibles y quizá aparezcan nuevas ideas. Comenzar a escribir no significa hacerlo en la página 1. Lo importante es que escribas.
  • Practica la escritura libre. Es decir, escribe durante un tiempo determinado (unos veinte minutos) sobre cualquier tema y sin atender a estilo ni a ortografía. Déjate llevar por el momento, sin filtros ni censura. Te vas a sorprender.
  • No pienses en las expectativas y no te cuestiones. Escribe, simplemente, escribe sin preocupaciones hasta que tengas un borrador de la novela. Ya habrá tiempo para pensar en si está bien escrito, si hay lagunas que suplir, si necesitas ser más original…
  • Aunque tengas un montón de ideas para desarrollar, reserva algunas para el día siguiente o para otro instante. Así, siempre vas a tener algo por dónde empezar y no estarás en blanco desde el primer segundo.

En definitiva, no te lo tomes como una obligación. Escribir tiene que ser divertido, gratificante, relajante… Tómatelo como un desafío positivo, como un reto más de superación personal y profesional, y no como una barrera que corta tu camino. No dejes que te venza el agobio y sigue adelante.

 

 

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