¿Por qué no sirve el corrector automático?

por Tregolam en Artículos Literarios
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Un corrector automático es un programa que simula la corrección de un texto de manera superficial. Puede sacarnos de algún apuro concreto pero desde luego no sirve para que nuestra novela, nuestro ensayo o nuestro relato adquiera el carácter profesional que toda lectura debería tener. ¿Por qué? Te lo explicamos en este artículo.

Muchas veces, terminamos nuestro texto y queremos compartirlo inmediatamente. Entonces, pensamos que el trabajo de corrección puede hacerse de un día para otro y esperamos a contactar con un profesional con muy poco margen.

En Tregolam estamos acostumbrados a recibir consultas de escritores que quieren ver corregidas sus obras en plazos muy limitados. Lo habían intentado con el corrector automático y se han dado cuenta de que no es suficiente.

Cuando se contacta con un profesional, es importante saber que su trabajo lleva unos tiempos y que no puede corregir una novela de 400 páginas en el mismo tiempo y con el mismo presupuesto que una de 100. Es inviable y poco acertado.

En este artículo te damos las claves para entender por qué no es suficiente el corrector automático para tus textos y por qué lo mejor es contactar con un profesional antes de que se te eche el tiempo encima.

 

¿Qué inconvenientes tiene el corrector automático?

Has terminado un escrito. Lo que ha significado semanas, meses e incluso años de esfuerzo para cada tipos de textos. Ahora que lo has revisado tantas veces, ya no eres capaz de leerlo con objetividad y decides que lo mejor es corregirlo. Entonces, tendrás dos opciones: que el procesador de textos lo «revise» o confiar en un profesional para que lo haga.

¿Cuál puede ser el error? Que es probable que optes por la opción más económica, el corrector automático de Word, y que este tire por la borda todo tu esfuerzo. El corrector automático puede dejar como correctas frases de este tipo: «Mi CASO está lejos» en lugar de «Mi casa está lejos». ¿Por qué? Pues porque el programa entiende que la palabra «CASO» existe en el idioma español y no lo detecta como un error.

El gran problema es que un ordenador no contextualiza lo que escribes. Y corrector profesional sí. Es decir, Word no entiende un idioma, sino palabras sueltas o su concordancia con el plural y con su género.
Este software puede darnos quebraderos de cabeza a la larga. Más concretamente porque comete varios errores:

  1. Corrección de diálogos. El corrector automático no lo revisa, no sabe cómo se coloca una raya o un paréntesis o un inciso o una acotación.
  2. Comillas, cursivas, etc. No es capaz de saber qué va en cada cosa ni cuales son las recomendaciones de la RAE.
  3. No entiende la ambigüedad del lenguaje. Nos referimos a dobles sentidos, ironías, etc.
  4. No aprecia las redundancias. El caso típico de pleonasmo que se usa mucho es «sube arriba y pregunta si tienen pan», o «baja abajo y cógeme el abrigo». Y esto Word no lo considera erróneo.

 

¿Cuál es la función de un corrector profesional?

Desgraciadamente, estamos acostumbrados a ver en los diarios y en los periódicos faltas de ortografía monumentales que lejos de pasar desapercibidas, nos hace plantearnos el mal uso de nuestro idioma a nivel general. Seguro que no quieres que tu obra sea recordada por tener tantos fallos ortográficos que nublen la historia que quieres contar.

Si tienes listo tu texto te invitamos a echar un vistazo al trabajo de un corrector profesional. Te darás cuenta de que es una figura muy importante en el mundo editorial.

Un corrector profesional es aquella persona formada que conoce y entiende la gramática y sabe ponerla en uso. Existen dos tipos de correcciones:

  1. Ortotipográfica. Se busca limpiar el texto de error ortográficos como el mal uso de comillas, guiones, cursivas, comas… En definitiva, aplica el buen uso del español a tus escritos.
  2. De estilo. Este es el trabajo que nunca podrá hacer un corrector automático. La corrección de estilo busca adecuar tus palabras a lo que quieres expresar (concordancias, léxico, anacronismos, cacofonías, etc.).

Si has escrito una obra o tienes que presentar un trabajo en la universidad y quieres resultar profesional es imprescindible contar con la ayuda de los lingüistas y correctores experimentados para que tus escritos no caigan en saco roto. Porque cuánto más impolutos sean tus escritos más cuidadosos serán y, por tanto, más competentes.

A nadie le gusta encontrarse con faltas de ortografía garrafales en medio de una historia que le está resultando interesante. Eso provoca en el lector un desinterés que hasta ese momento no tenía. ¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado con erratas y hemos pensado que el texto ya no eran tan idóneo?

 

¿Qué ventajas aporta la figura de un corrector profesional?

Después de ver por qué un corrector automático no es suficiente, te explicamos a continuación los pros de contratar a un corrector profesional.

Además de ofrecer a tu obra un perfil más serio y competente, los expertos en gramática, como lo son los correctores profesionales, aportan una serie de beneficios que un corrector automático no te podrá ofrecer jamás:

  1. Entiende tu obra. A un nivel global, un corrector profesional siempre va a visualizar tu texto como un todo y no como frases o palabras sueltas. El corrector se va a centrar en la coherencia interna del texto (fechas, nombres, etc.) en la adecuación lingüística puesto que en tu obra existirán muchos registros lingüísticos que un programa no puede detectar.
  2. Puede aconsejarte. Los lingüistas pueden ofrecerte su opinión como especialistas para mejorar tu obra en el caso de que sea necesario. Un corrector de texto es una máquina y no podrá sugerirte cambios.
  3. Enriquece tus escritos. Si estás pensando en enviar tu novela, ensayo o relato a una editorial, esta va a tener en cuenta tu carta de presentación. Si quieres que tomen en serio, un texto limpio de faltas de ortografía será tu mejor aliado.
  4. Es una garantía. Si tu intención como autor es utilizar uno de estos programas, puede servirte como como un filtro superficial y previo, pero no es ninguna garantía de que todo lo plasmado en el papel esté bien escrito según las normas de la RAE. La opción del corrector es lo mejor que le puedes ofrecer a tu obra.

El mejor consejo que te podemos dar para que lo que escribas sea tomado en serio es que es imprescindible contar con la experiencia de un corrector profesional para un buen resultado de todo aquello que tengas escrito. Si buscas un corrector profesional, te dejamos este enlace para que puedas contactar con nosotros: Corrección orotitpográfica.

 

 

 

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Comentario

  • HUGOLINA G. FINCK Y PASTRANA says:

    Exacto… al corrector automático ¡yo lo corrijo! él es mecánico, no sabe de retórica.
    Gracias por todos sus comentarios y apreciaciones; gracias porque me dan la satisfacción de poder participar en excelentes certámenes.
    Tengo 83 años y es mi alegría poder escribir y tener la ilusión de ganar, algún día.
    Desde que los contacté, hace seis años, he sido publicada más de 700 como seleccionada y finalista; vencedora sólo cinco veces.
    Gracias, mil gracias.

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