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Reseña de «Cuando pitos, flautas» y «Cuando flautas, pitos», de Antonio Escribano

¿Cuántas veces nos hemos preguntado como espectadores de un cuadro o de un acontecimiento pasado qué historia se esconde detrás de las figuras que observamos?

Reunir los engranajes que conforman el contexto y la idiosincrasia de una época determinada para así dar vida al personaje, como si de un gólem se tratara, e inyectar la poderosa herramienta de la creatividad para avivar el mecanismo de la literatura es una labor que pocos se han atrevido a hacer.

El entusiasmo que el autor Antonio Escribano ha sentido siempre por el Siglo de Oro español se observa de manera vívida en su primera novela publicada dividida en dos volúmenes: Cuando pitos, flautas y Cuando flautas, pitos.

El catedrático de Lengua y Literatura llegó casi por casualidad al protagonista principal de su libro: Diego de Acedo, apodado El Primo. Un enano de la corte de Felipe IV, popularmente conocido gracias al retrato que Velázquez realizó de él en su cuadro Bufón con libros.

Parte de la creencia de que Diego de Acedo se dedicada a divertir en la corte es precisamente esta pintura. Sin embargo, Antonio Escribano nos abre las puertas hacia una vida más cercana a la realidad sobre este personaje: su función era principalmente la de funcionario destinado a la Real Estampilla, organismo en donde se producían los documentos que necesitaban la firma del monarca para su posterior aprobación.

«Una vez cumplido este trámite, el oficial guardaba la estampilla en su cofre, que quedaba cerrado con llave, y dejaba encargado al ayuda, es decir, a Diego, de recoger y guardar en sus alhacenas el recado de escribir (aunque mejor sería decir de estampar) y de dejar impoluto de polvo el escritorio sobre el que se había trabajado, amén de los demás muebles de la sala».

Y no solo eso, sino que el enano tenía fama de mujeriego, lo que le costó más de una trifulca con otro compañero llamado Encinillas, pues este sospechaba que Diego de Acedo compartía cama con su mujer.

¿Cómo llegó un niño huérfano, abandonado, a la corte de Felipe IV?

El escritor nos encauza en el relato desde el nacimiento del protagonista a través de una vida en la que se alternan las penurias con los momentos de dicha. Entre estos últimos se encuentra la paternal presencia del gigante Biladons quien lo encuentra desamparado siendo un bebé y después lo entrega a una pareja para que lo cuide.

Sin embargo, los planes de los padres adoptivos concluían en usar al pequeño Diego para conseguir dinero, por lo que Biladons los ataca y acaba preso y condenado a remar durante años en los barcos del monarca, separado de aquel niño que en su ausencia llegará a convertirse en testigo de los enredos e intrigas de la vida cortesana.

Para ello, y convencido de que los estudios forman el destino del hombre, Diego de Acedo hizo todo lo posible por destacar en este sentido y conseguir poner fin al desprecio de la sociedad por su aspecto, rodeándose de la más alta nobleza.

«‒¿Unos libros? ‒en el rostro de Encinillas apareció un gesto de incredulidad‒ ¿Y para qué quiere libros una sabandija como tú? ¿Es que los enanos de Palacio se han vuelto bachilleres?»

¿Volverán a encontrarse el héroe y el enano? ¿Se moverán los hilos del destino para volver a unir a estos dos inusuales compañeros?

El escritor nos embarca en un paisaje costumbrista en donde se realzan en contraste tanto la vida dentro del palacio como aquella que gobernaba las calles, con los corrales de comedia o las celebraciones en la Plaza Mayor.

Antonio Escribano no solo plasma en el papel todo su conocimiento sobre el siglo XVII en España, más concretamente en Madrid, sino que lo hace con un lenguaje acorde a la época y decorado con pinceladas expresivas que nos invitan a caminar por las avenidas de la villa.

Tanto los personajes como sus hazañas quedan retratadas gracias a unas descripciones tan detalladas y acertadas que parece que el lector estuviese admirando una fotografía de la sociedad de aquel periodo que marcó culturalmente al país.

«Olores acres: el de aceite de fritos y sofritos, el del vino que corría sin tasa, el de almazaras y bodegas, el de cuadras y corrales, el olor de humanidad apretujada imposible de disimular con el perfume del ámbar, la algalia, el almizcle o el agua de ángeles que dejaban algunas damas a su paso. Y el sol, un sol radiante que todo lo bañaba y por doquier rutilaba».

Como un recuerdo perdurable y vivaz de una parte de la historia de España, a través de los ojos peculiares de Diego de Acedo, este recomendable e inusitado volumen adquiere una armonía entre la biografía ficticia y la novela histórica que merece un hueco en nuestras estanterías.

Gracias a la admirable novela de Antonio Escribano, quien nos lleva de la mano por la historia de este personaje, no solo conoceremos datos que desmitifican la figura del enano, sino que podremos reconstruir el auge y caída del imperio, así como ser partícipes de la idiosincrasia de la sociedad del siglo XVII.

Con Entre pitos, flautas y Entre flautas, pitos recurriremos a la famosa oración «cualquier tiempo pasado fue mejor» y disfrutaremos de la sensación de perdernos en sus páginas para vagar por el Madrid de los Austrias.

«Y bien dicen que solo Madrid es corte, pues solo allí el cielo se vestía de gala con su luz más diáfana y su cielo más azul, ese que, cuando aparece, contribuye a aliviar los trabajos y preocupaciones de los madrileños. El sol comenzaba a calentar y la brisa del sur se dejaba oír en las hojas resecas que aún quedaban en los álamos del prado de San Jerónimo».

Hasta el día en que se invente la máquina del tiempo, nosotros acudiremos gustosos a este libro cada vez que queramos viajar a una época de gigantes y enanos, pasiones y traiciones, y a un ambiente extravagante, grotesco y altamente refinado, y os invitamos a hacer lo mismo.

Estamos convencidos de que lo disfrutaréis tanto como nosotros.

 


  • Nombre: Antonio Escribano
  • Género: novela, narrativa histórica
  • Bio:Antonio Escribano nació en España, en la ciudad de Cuenca. Azares de la vida le llevaron a Barcelona, en cuya universidad estudió Filología Románica, especializándose en la literatura del Siglo de Oro español. Su dedicación profesional se centró en la enseñanza de la lengua y literatura españolas como catedrático de un instituto de bachillerato. Fruto de su pasión por esta época, por sus acontecimientos, por sus personajes, por sus costumbres…, es la novela que ahora se hace pública.
  • Obras: Cuando pitos, flautas y Cuando flautas, pitos.

 

Disponibles en Amazon: Primera parte y Segunda parte

 

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