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Entrevista a Mar del Olmo, autora de «45 días por año»

Buenos días, Mar. ¿Cómo estás? Muchas gracias por atendernos para hablar de tu primera novela publicada 45 días por año(Editorial Samarcanda), donde nos hablas, en tono humorístico, acerca de la crisis de los 40 de tu protagonista Ana.

Muchas gracias a vosotros.

 

La protagonista de tu novela es una mujer de cuarenta y cinco años llamada Ana, la cual se tiene que enfrentar a un matrimonio poco avenido, a unos hijos con los que apenas tiene relación y a un ERE en su trabajo. ¿La ley de Murphy será una constante en su vida? ¿Qué nos puedes contar acerca de ella? ¿Te has inspirado en alguien en particular para recrear un personaje tan verosímil?

Empezaré respondiendo la última pregunta: yo creo que Ana somos casi todas las mujeres a partir de una determinada edad. Y con esto quiero decir, que me he inspirado en todas las mujeres que conozco que han rebasado la barrera de los 40.

En la novela, intenté plasmar la vida tal cual es, pero concentrada en poco más de 230 páginas. Por lo tanto, las situaciones ridículas parecen perseguir a la protagonista. Porque, salvo raras excepciones, no me he encontrado muchos personajes literarios tan cercanos a la realidad. Fruto de ello son los comentarios que me llegan al blog y a mis redes sociales de lectoras que dicen haberse sentido completamente identificadas con Ana.

Ana es una mujer a la que se le han juntado todas las crisis vitales posibles en un mismo momento y su vida empieza a descolocarse. Sin embargo, también es una mujer tierna, real y humana. Con sus miedos, su temperamento y su necesidad de aferrarse a lo que ha sido hasta ahora y siente que pierde como si se tratara de arena entre los dedos.

 

En el prólogo de tu novela Ana nos acerca a su particular visión a través de una reflexión sobre los finales de los cuentos infantiles en contraposición con la vida real. ¿Crees que esto sucede así porque a la gente le siguen gustando más los finales felices?

A veces NECESITAMOS finales felices. Supongo que, en estos tiempos tan convulsos, tan diferentes de todo lo que hemos conocido hasta ahora, mucho más. ¿Qué sería de Cenicienta si en lugar de terminar casada con el príncipe se convirtiera en asistenta por horas de sus hermanastras, o planchadora en una tintorería de barrio? ¿Alguien querría leerse el cuento? Probablemente, no de la misma manera. Los finales felices nos alejan de los problemas cotidianos; son un chute de endorfinas que adormecen momentáneamente al cerebro frente a la realidad.

 

Tu novela nos encanta, entre otras cosas, porque transforma completamente la visión de una vida ideal por otra con la que el lector se va a sentir muy identificado. ¿Crees que la literatura debería contar más a menudo historias más creíbles de las que nadie parece querer hablar? ¿Por qué crees que seguimos esperando que el protagonista de una novela se salve?

No me siento capacitada para opinar acerca de lo que la literatura necesita, pero sí pienso que hay historias reales narradas en muy buenas novelas. Tal vez la diferencia de 45 días por año respecto a esas otras novelas radica en que no habla de temas tan dramáticos como el maltrato, la trata de personas, el tráfico de drogas, etc. reflejados en magníficas obras de este siglo. En mi novela se refleja la anodina existencia de una mujer que podría ser tu vecina. Alguien a quien te ves capaz de conocer y de ponerte en su piel. No se habla de temas que podrían llegar a ser titular de un periódico, sino de los que marcan la vida de muchas mujeres llegadas a esa mediana edad en la que empiezas a replantearte cuestiones que, hasta ese momento, te parecían incuestionables.

El héroe de las novelas muchas veces nos da esperanza. Si él se salva, tal vez tú también puedas hacerlo. Utilizamos la literatura como forma de evasión y distracción, y lo lógico es buscar emociones positivas. Si el héroe fracasa en su viaje, nuestro ánimo sufrirá con él. Seguimos esperando que el héroe siempre salga victorioso. Por algo lo llamamos así.

 

A Ana le ocurre de todo: una hija problemática, una compañera de trabajo más joven con la que no se lleva bien, un marido que no está y una caja de Lexatin que guarda en el cajón. Sin embargo, gracias al humor el lector, lejos de sentir congoja, se divierte con la situación y se hermana con la protagonista. ¿Consideras que el humor puede rescatarlo todo, hasta la miseria, o hay momentos en los que el humor está fuera de lugar?

En el fondo, todo lo que le ocurre a la protagonista no deja de ser parte de la vida. Sin calificativos. Una adolescente rebelde y problemática es lo que tienen en casa un alto porcentaje de familias porque la adolescencia es rebeldía. Pero nada que no se cure con los años y una alta dosis de paciencia. Una compañera más joven cuando llevas veinte años en el mismo puesto de trabajo es tan normal como el relevo generacional que debe producirse por ley de vida. Un marido ausente no es, ni más ni menos, que un exceso de expectativas cuando llevas conviviendo otros veinte años con la misma persona. Tal vez Ana también debería pensar cuánto pone de su parte para que su relación mantenga la chispa de los primeros años. Porque la rutina puede matar cualquier relación, independientemente de si es en el plano laboral o el personal.

El humor nos salva de muchas situaciones, pero es complicado tirar de él. Creo que el ser humano tiene una insana tendencia a regodearse en lo negativo, así que quitarle importancia a situaciones cotidianas para restarles también la dosis de tragedia de la que solemos revestirlo todo, me parece fundamental. El humor bien utilizado, no debería estar nunca fuera de lugar.

 

Hablando del humor, pensamos que este también es una forma de lenguaje universal. ¿Has pensado alguna vez en traducir tu libro a otros idiomas?

¡Me encantaría! Aunque pienso que eso debería decidirlo la editorial en función de que crea que mi novela tiene hueco en otros mercados. Ellos son expertos, no yo.

 

Tu novela nos recuerda mucho a autores como David Safier o Laura Norton. ¿Tienes algún mentor que te haya influenciado a la hora de escribir este desternillante libro?

Adoro a David Safier y su serie sobre el karma, y uno de mis libros favoritos es Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, que es el libro con el que más me he reído jamás. Sin embargo, no creo tener influencias de ninguno de los dos. ¡Ya me gustaría parecerme un poco a ellos!

 

¿Consideras que este género de humor es ahora más necesario que nunca debido al contexto tan extraño que nos rodea? ¿Qué crees que aportan libros como el tuyo a los lectores?

Rotundamente sí. Estamos rodeados de noticias negativas que están creando una tristeza social terrible. Es muy difícil no hundirse cuando no ves la luz al final del túnel, y no nos la están mostrando. Así que un libro que te haga sonreír a veces y reír a carcajadas otras, debería leerse por prescripción facultativa.

Está demostrado que cuando los músculos faciales están en «posición de sonrisa» el cerebro termina interpretando esas señales como un síntoma de felicidad y libera hormonas que te hacen sentir bien. Si esa sonrisa es real, es más duradera y, por lo tanto, la sensación de felicidad será verídica y más duradera.

 

Una vez publicada tu primera novela llena de ingenio y agudeza humorística, ¿te ves escribiendo un libro de género dramático?

Sí, creo que puedo hacerlo. De hecho, es uno de mis proyectos a futuro, porque actualmente sigo escribiendo humor. Necesito escribir humor como terapia.

Estoy terminando la revisión de una segunda parte de 45 días por año, y voy muy adelantada con otra novela en la que se mezcla el humor y la seriedad. Supongo que después vendrá ese otro proyecto más serio, cuando estemos todos más acostumbrados a sonreír de nuevo.

 

La familia, el desencanto, la presión laboral, la competencia, el estrés…son algunos de los elementos que hacen que a Ana le venga grande su vida. ¿Qué otros elementos hacen que la existencia del personaje principal sea tan desastrosa? ¿Opinas que deberíamos tomarnos la vida de manera más relajada?

Pienso que uno de los ingredientes principales para que Ana sienta que todo le viene grande es la autoexigencia. Es un rasgo muy presente en las mujeres de mi generación. Hemos pretendido ser tan perfectas en cualquier faceta de nuestra vida, que esa presión nos ha conducido irremediablemente a una constante sensación de fracaso. Es imposible llegar a todo, deberíamos empezar a relajar la presión.

Me encantaría pensar que esta novela hará recapacitar de lo inútil de querer ser súpermujeres todo el día en cada una de las cosas que hacemos. Debemos disfrutar un poco más y juzgarnos un poco menos.

 

Tu novela está muy bien estructurada; hay humor y diversión en cada página. ¿Cómo conseguiste mantener ese nivel narrativo sin caer en la «broma fácil»? ¿Siempre tuviste presente cómo sería la trama y el mensaje que querías mandar al lector?

Si en toda la novela solo tuviera cabida el humor tendría poco interés para el lector. Caer en los tópicos y la broma fácil le restaría ese punto de realidad que la hace más cercana y real.

El mensaje está claro desde el principio, es una declaración de intenciones y un manifiesto de supervivencia para las mujeres mayores de 40.

 

Su marido Manu, sus hijos Marina y Santi, su padre, su jefe y amigo Borja… todos le aportan algo a la protagonista en su vida, pero también se la van complicando por momentos. ¿Qué tienen de especial cada uno de ellos?

Manu es la sorpresa, ese apoyo incondicional que no valoras hasta que se hace muy presente cuando más lo necesitas.

Los hijos Santi y Marina son el constante recuerdo de cuál es su verdadera prioridad.

Borja es quien se encarga de despertarla en el trabajo, retándola en horas bajas para que dé lo mejor de sí misma.

Todos ellos son estímulos para la protagonista.

 

Estamos llegando al final de la entrevista, Mar. ¿Te gustaría comentarles algo a los lectores?

Me gustaría pedirles que leyeran 45 días por año dos veces. La primera para ver el humor y en la segunda, la crítica detrás del humor.

¡Ah! y que se lo recomendaran a todas aquellas personas que necesitan sonreír.

Muchas gracias por habernos atendido. Nos quedamos a la espera de volver a leerte y de divertirnos con tus novelas.

 

 


  • Nombre: Mar del Olmo
  • Género: novela
  • Bio: Mar del Olmo nace en 1968 en Valdepeñas, Ciudad Real. Vive en Valladolid hasta 1989, donde empieza a estudiar Filología Inglesa, estudios que no finaliza al trasladarse a Madrid con su familia. En Madrid estudia Traducción e Interpretación de Inglés y Francés con la vista puesta en traducir obras literarias. Sin embargo, encuentra su primer trabajo en una multinacional donde permanecerá 10 años en el departamento de publicidad y más tarde otros 15 años en otra multinacional. En 2019 se apunta voluntariamente al ERE de su empresa para dedicarse a su verdadera vocación: escribir. Escribe bajo seudónimo en honor a un buen amigo que la bautizó como Mar del Olmo, porque del Guindo, le parecía demasiada broma. Esta es su primera novela publicada pero confiesa tener una más en el cajón y estar escribiendo otras dos más.
  • Redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y Blog de la autora
  • Obra: 45 días por año

                                                                    Disponible en: Blog de la autora y Libros CC

 

 

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