Consejos para escritores noveles

por Tregolam en Artículos Literarios
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Para los escritores, la parte más dura de todo su trabajo es ordenar y plasmar con precisión y belleza los pensamientos en papel. Pero una vez se ha dado por completada la tarea de escribir un libro que asociamos con ser escritor, empieza el siguiente reto: publicar un libro. Para ello debes contactar con un editor y aquí te dejamos doce consejos para escritores noveles.

 

Doce consejos para escritores noveles

Voy a utilizar la correspondencia que intercambié con uno de esos autores para ejemplificar lo que hay que hacer y lo que no a la hora de comunicarse con el resto de personas que forman parte de la vida de tus novelas (lectores, editores, traductores profesionales, etc.). Para respetar su privacidad, no mencionaré el nombre del escritor: lo llamaré señor X.

Todos los textos son reales y han sido reproducidos íntegramente: sólo han sido modificados para no mencionar nombres ni enlaces concretos.

De: Señor X
Para: bloguero1, bloguero2, …, blogueroN
Asunto: Promoción de mis libros

He publicado recientemente 4 libros y quisiera ser promocionado en su blog o página. 
El blog donde hablo de mis libros es blogdelsenorX.
En otro blog también hago reseñas de mis libros. Mi concepto de la literatura es la 
regeneración ética de los sentimientos de los lectores. 
Tengo muestras de mis poemas en sitio1 y en sitio2 y de mis cuentos en sitio3
Feliz día. Un saludo afectuoso.

Adjuntos: 5 fotos (una del escritor, las otras  las portadas de los libros), 
sinopsis de los libros en un Word y biografía del escritor.

 

1. Dirígete personalmente a quien escribes

El primer problema está en el “Para”. Cuando mandas un correo impersonal a cien destinatarios se llama SPAM. Es una falta de respeto. No es un correo dirigido (en este caso) a mí. El señor X no sabe quién soy. Esto no resulta nada atractivo para el propietario del blog (en este caso yo) o de la editorial a quien se remita el correo. Directamente será descartado.

En este caso, lo correcto es escribir algo en estos términos:

“Buenos días (nombre del bloguero),
He descubierto tu blog (nombre del blog) y me encantaría poder contar con tu colaboración.
Me presento:…"

 

No es necesario deshacerse en elogios, ni siquiera ser seguidor del blog con el que quieras colaborar (aunque realmente es lo mínimo que puedes hacer…), sino tener una minúscula cortesía. Para una editorial o agente literario sí es necesario un mayor esfuerzo para demostrar que conoces su trayectoria, que tienes claro a qué sectores se dedican exactamente y que tu carta no les hará perder el tiempo.

¿Por qué va a perder alguien el tiempo conociéndote, si tú no lo has perdido antes para conocerlo a él? Por descontado, el asunto del correo también es incorrecto. “Solicitud de colaboración” no es muy imaginativo, pero al menos es educado.

 

2. Incluye un extracto de alguno de tus libros

Te estás dirigiendo a un lector (o a muchos lectores, como en este caso…) que tiene un blog. No importa tu biografía. La sinopsis de tus libros es útil para descartar rápidamente si tu novela encaja o no con las preferencias del lector profesional o editor, así que está bien incluida. No incorpores tu foto salvo que seas modelo.

Y sí: manda las primeras 30-50 páginas de tu novela en PDF o algún otro formato de gran compatibilidad y que las palabras de tus libros hablen por ti. Si alguien supera la falta de respeto de haber sido incluido en un correo de SPAM, le interesará ver una muestra de tu trabajo.

Ésta fue mi respuesta (disculpad la pésima redacción; la escribí rápidamente en un móvil):

De: Pedro
A: Señor X
Hola Señor X,

Gracias por contar con mi blog. No hago publicidad de libros, salvo por grandes eventos editoriales. 
Lo que sí puedo hacer es leer libros y reseñarlos si me parece adecuado hacerlo.
Desgraciadamente, en este momento mi agenda de lecturas está desbordada, por lo que no puedo 
comprometerme a nada. Siento no poder ofrecerte ningún tipo de colaboración. 
Como sugerencia, que eres totalmente libre de ignorar, te recomendaría subir tus libros a Amazon 
en formato digital y regalarlos temporalmente para ganar cierta visibilidad, aunque entiendo que esta 
solución no sea adecuada para todo el mundo.
Un saludo.

 

 

3. Editar un libro, hazlo con los grandes

El correo del señor X no merecía ninguna respuesta (recordemos: escribir impersonalmente a decenas de destinatarios es SPAM). Sin embargo, todo el mundo tiene derecho a equivocarse y puede que le venga bien una ayuda.

En este caso, mi consejo era (es) que si autopublicas un libro (y el correo llega de un escritor, no un agente o una editorial, lo que indica o debería indicar que está autopublicándose), lo hagas con algunos de los grandes: Amazon o Apple. Amazon es quien lleva más tiempo en esto y, aunque no tengo datos que lo confirmen, sospecho que es quien mejor funciona para novelistas.

La respuesta del señor X fue la siguiente:

 

De: Señor X
A: Pedro
Tu agenda me da a mi la impresión de que es bastante gris, date un gustazo y lee mis 
poemas, que gustan hasta a quien la poesía no le dice nada o mi novela, que tiene momentos
sublimes y tiene un estilo impecable o mis casi 300 cuentos cuyo final es imposible de 
predecir en casi cada uno de los casos… 
Pero es una sugerencia que puedes ignorar. No puedo subir mis libros gratis en Amazon 
porque los libros 
no son propiedad mía sino de editorial desconocida y tendría que pagarlos yo de mi bolsillo.
En fin, sigue con tus novelas sobre extraterrestres y vampiros lunares :/

Feliz domingo.

4. Sé profesional

Ya lo sabíamos, pero en este correo es todavía más evidente que estamos tratando con un aficionado que no se toma en serio su trabajo ni el del resto de personas. Desde los insultos hasta la ridícula defensa de sus escritos, todo en este correo rezuma a novato. Evítalo: contesta siempre con profesionalidad, tacto y cortesía. Incluso cuando no leas lo que tú esperas.

 

5. Escribe sólo a quien realmente quieras publicar un libro

Si por casualidad mi blog tuviera reseñas sobre libros de extraterrestres y vampiros lunares y las novelas del señor X no tratan de estos temas, ¿por qué me escribe? Es importante no hacer perder el tiempo a los potenciales lectores o editores de tus escritos.

No cualquier sitio es bueno para que hablen de tu obra. Investiga los blog (o editoriales, o agentes) y sólo envía tu correspondencia a aquellos que sean afines a tu trabajo. Ahorrarás tu tiempo y el del resto, a la vez que tendrás más probabilidades de éxito.

De todos los tipos de aficionados, sólo podía tratarse de un avaro o un megalómano (o una combinación de ambos). Los avaros pretenden que compres su obra y luego hables de ella; los megalómanos están por encima de cualquier criterio que no los reconozca como grandes genios de la literatura (es decir, por encima de todos).

Más divertido que irritado y con la mente puesta en escribir esta entrada, respondí para averiguar cuál de los dos era.

 

De: Pedro
Para: Señor X
¿Me regalas un ejemplar?
No sigues mucho mi blog, por los comentarios que haces.

 

Así que era megalómano:

De: Señor X
A: Pedro
Pues te regalo los pdf de la maquetación. No sé si podrás pasar el pdf a tu ebook no entiendo mucho.
Ahí los tienes los cuatro, disfrútalos
Feliz domingo, Pedro.

 

6. Si quieres publicidad, necesitas regalar ejemplares

Sé que es duro regalar tu trabajo, pero incluso los grandes escritores regalan decenas de ejemplares (digitales y de papel) para que los reseñen en periódicos, blogs, revistas. Si quieres que alguien lea tu obra, es obligatorio que se la entregues sin coste. No seas un aficionado avaro…

Leí las primeras páginas de la novela y (como era previsible) no me gustó. Respondí:

Hola señor X,
He leído las primeras páginas de la novela y no me convence. Si me aceptas un consejo, trabaja durísimo esas primeras 
páginas, porque son las que deciden que un lector siga (o no) y que un lector compre (o no).
Lo siento.
Un saludo.

 

7. Las 5 primeras páginas son fundamentales

Me disculpo por la falta de magia de este consejo. Estoy seguro de que Joyce me escupiría (y con razón) por escribir esto. Si eres un escritor de talento, si escribes Alta Literatura, olvídalo: no te hace falta. Tu prosa y su estilo van a desbordar por todos lados. Si no, si eres como el 99,99999% de los escritores y de los intentos y abortos de escritor, síguelo a rajatabla.

Engancha con tus primeras páginas con lo que hagas mejor: establece un buen misterio, lanza unas frases iniciales descomunales.

Atrapa al lector para que desee seguir leyendo. Da en esas páginas iniciales el do de pecho. Es triste, los sé, pero así funciona esto. Y no me creas a mí: compra este libro de Noah Lukeman (agente y escritor profesional) que, casualmente, se llama The First Five Pages y mira lo que dice.

Un editor puede recibir cientos de ejemplares cada mes. Cientos. No tiene tiempo de evaluar cada uno de ellos con la dedicación que cada escritor cree que su obra merece. Por esto es fundamental salirse de todos los parámetros en las primeras páginas: cualquier error de formato, ortográfico, de ritmo, de estructura, será un rechazo inmediato.

Asúmelo cuanto antes, pasa por el aro y cuando seas un autor superventas o tengas un público fiel, escribe lo que quieras, pues se venderá solo.

Esta es la sorprendente primera respuesta del señor X:

De: Señor X
A: Pedro
Quizá tengas razón, la novela es una novela primeriza, me encontraba como un elefante en una cacharrería 
pero es lo suficientemente corta como para que no te quedes con la primera página, hombre, yo que sé…
Gracias.

 

(Aquí no tengo consejo que añadir. Me parece un respuesta correcta y sincera. Si la hubiera dado al comienzo… y si se hubiera quedado aquí…). Pero como buen megalómano, al rato envió otro correo en un tono bien distinto. Yo no había respondido nada: el señor X no necesitaba mi respuesta.

 

De: Señor X
A: Pedro
No creo que a la literatura de verdad le vengan bien tus consejos de marketing. Yo escribo para perdurar en 
el tiempo, no para ganarme una mísera soldada. No me convence ese “lo siento”. Me suena a jactancia de lector 
experto en leer las primeras páginas y sacar conclusiones “prejuiciosamente autorizadas”. Si lees, lee para 
sentir lo que lees, no para tomarte tan en serio tu trabajo.
Me sabe mal que seas tan poco receptivo porque eras el único que ha contestado a mi email de esta tarde. 
Bien, no me hace falta tu ayuda, he perdido la tarde pero no voy a perder mi destino.
Llevo poco más de un año escribiendo en internet y la gente inteligente me sabe admirar, no así los monosabios 
ni los que esperan que agache la cerviz y les lama las manos. He conseguido mucho más en un año que otros en cinco. 
Mi talento no es una fantasía que yo haya elaborado para superar mi escasa autoestima, es un valor objetivo que 
puede reconocer cualquier persona inteligente que sepa lo que es la literatura. 
Pero no puedo ni quiero imponer mi criterio a los demás. 
No soy autoritario sino que lo que me guía en este mundo es precisamente liberar al hombre de sus malditas cadenas. 
Soy tozudo, como mi padre, que en paz descanse, y sé que algo sí se moverá en el mundo gracias a lo que escribo, 
y si no ocurre así, al menos mi fe en ese objetivo habrá justificado la vida que me quede.

Un saludo.
Yo también siento lo tuyo.

 

8. Escucha las críticas

Es evidente que el señor X no sabe encajar las críticas. Conozco pocos libros sobre los que no sea capaz de sacar algo mejorable (con razón o no). En las 500 o 600 páginas de cualquier novela, es casi imposible que el nivel sea homogéneo y que la prosa sea perfecta en cada frase, que el ritmo no baje en algún momento, que alguna caracterización, algún adjetivo, algún matiz, no pueda ser más preciso y exacto.

Las críticas destructivas puedes ignorarlas sin más. Para ello puedes leer este excelente artículo: ¿Cómo encajar las críticas hacia tu libro? Pero los halagos vacíos también. Las críticas constructivas, las que pretenden darte el punto de vista sincero de un lector, escúchalas atentamente: si varios lectores te dicen lo mismo, quizá tengan razón y estén viendo algo que tú no.

Agradece el esfuerzo que están haciendo al comunicarse contigo para darte esa valiosa información y procésala: puede que así no aprendas a ser mejor escritor, pero sí sabrás qué espera leer tu público.

Respondí, cerrando la conversación. Me gusta ayudar (si puedo y sé), siempre que mi ayuda sea necesaria o solicitada. El señor X es un caso perdido:

 

De: Pedro
A: Señor X
Hola Señor X,
Comprenderás que es difícil ayudar a quien no necesita ayuda. Recuerda que has sido tú quien me ha buscado, no al revés.
Tómate mis consejos como quieras, por supuesto. Y sigue viviendo tu sueño de ser escritor. 
Contra una buena fe y una prosa indestructible no se puede hacer nada, y el tiempo acaba dando la razón a unos y quitándosela a otros. 
Creo que te falta lo segundo, pero es solucionable.
Sólo te pido que no me juzgues a mí por no dedicar mi tiempo a leer algo que tú mismo reconocías hace un rato que 
quizá necesite mejorarse.
Siento haberte hecho perder la tarde.

Me despido.
Un saludo y suerte.

 

 

9. Ten fe en ti mismo (pero no exijas a otros que la tengan)

La fe en sí mismo que demuestra el señor X es algo recomendable. Por dar algunos ejemplos conocidos, J.K. Rowling y Stephen King mendigaron atención en decenas de editoriales. Decenas de rechazos. Si no estás dispuesto a tener esa fe en tu trabajo, déjalo ya: nunca serás escritor. Hay casos excepcionales de escritores que han colocado sus novelas a la primera, sin esfuerzo, pero son minoría.

El resto de los mortales, desde los más grandes hasta los más pequeños, han tenido que llamar a muchas puertas para que alguien les abra.

Una vez te han rechazado, no insistas: ten la elegancia de continuar tu camino sin menospreciar a nadie. Mejora tu novela si sabes lo que falla y continúa con la siguiente puerta.

Y esta vez, no insultes a quien te abra…

De: Señor X
A: Pedro
¿Qué le falta a mi prosa y es remediable, según tú criterio?

— o —

De: Señor X
A: Pedro
Asunto: Ver si podemos arreglar “lo nuestro”
Amigo Pedro:
Comprendo que estés reacio en estos momentos a ayudar en la carrera de un individuo colérico y jactancioso, 
que tuvo la poca vergüenza de agraviarte insinuando que eras un crítico gris y entregado a la industria de 
la literatura mercenaria. La verdad, muchas veces he tenido que disculparme ante mis amigos por estas salidas 
de tono alegando mi trastorno mental, mi infancia traumática, mi soledad de largos años que me ha hecho un ser 
huraño y hostil a los humanos… pero francamente, si he de decir la verdad, casi siempre, la verdadera razón es 
que me encanta la controversia y las discusiones apasionadas y tengo un poco de alma gitana y me gustan las navajas 
verbales y la jactancia viril.
Si, por un casual, esta explicación te sirviera como satisfacción al enfado que muy probablemente tendrás contra mí, 
te rogaría que, una vez liquidadas nuestras diferencias, me explicaras de modo más o menos preciso qué defectos 
le ves al comienzo de novela del señor X. Una lectora ya me indicó que el problema de esta novela es la falta de 
sosiego en la prosa, en la que se amontonan en una sola oración muchos elementos heterogéneos. 
Por eso no me extraña tu crítica contra mi prosa y la asumo. Pero quisiera que, si no es abusar de tu tiempo, 
me expusieras más pormenorizadamente las cosas en que crees que debo mejorar, juzgando por todo lo que hayas leído de mi autoría.
Sin más que añadir y esperando haber acabado con el enfado que yo mismo he generado, me despido, ojalá que no para siempre, 
porque ni siquiera un genio de la literatura como yo puede prescindir de nadie

Un abrazo, Pedro, y feliz lunes. Espero que mejor que el de la foto.
Adjunto: foto de una persona subiendo una montaña de papeles.

— o —

De: Señor X
A: Pedro
Asunto: Lamento mi comportamiento
Gracias por tu consejo, Pedro. Has tenido conmigo una amabilidad que he demostrado no merecer. Hasta siempre.

Un abrazo, si me lo aceptas, compañero.

 

10. Sé paciente

No todo el mundo sigue tu ritmo. Está claro que una vez envías un email o remites tu libro a una editorial quieres que el receptor deje todo lo que esté haciendo y te atienda pero el mundo no funciona así. Una vez envíes un correo, ten la suficiente paciencia para asumir que puede que jamás tengas una respuesta o que ésta puede tardar más de lo que tú querrías. Por dar un par de ejemplos, George RR Martin tarda años en contestar al email, y John Howe unos 8 meses. Lo sé por experiencia.

Tras ser insultado en varias ocasiones no tenía intención de responder más al señor X, pero si no fuera el caso, hubiera debido esperar antes de enviar más emails.
No lo hizo. Este correo fue el último que recibí:

De: Señor X
A: Pedro
Asunto: Buenos días
Francamente, conozco abueletas menos duras de oído. Espero que tengas muchos seguidores, yo desde luego no 
seré uno porque no me fío de un crítico que lee las primeras páginas de los libros y extrae una conclusión inmutable, 
como si la literatura fuera una tarea de ingenieros o de técnicos mecánicos. La prosa de Proust fue juzgada por un 
crítico de su tiempo como torpe, el torpe era, en este caso, el crítico. Yo creo en el arte como creación individual 
para los individuos, esa manera tuya de entender la crítica me parece totalitaria.

Que pases buen día. Estas son las últimas palabras que oirás de mí, don’t worry.

 

Frente al divertido señor X, propongo el caso de otro escritor bastante diferente. Uno que efectivamente no necesita mi ayuda, pues vende decenas de miles de libros, y a quien recientemente he reseñado: Juan Gómez-Jurado.

No pido que te guste ni lo que escribe ni cómo lo escribe. Aquí lo traigo como ejemplo de elegancia en el contacto con sus lectores.

Al finalizar de reseñar su novela La leyenda del ladrón había detalles que no encajaban dentro de la reseña pero que quería comentar con el escritor; quería darle mi punto de vista justificado. Le remití un correo con algunas críticas más detalladas de las que incluyo en la entrada del blog.

Terminé el en torno a las 12 de la noche y lo envié. Cuando desperté ya tenía la respuesta en mi bandeja de entrada.

Comulgaba con unos puntos, justificaba algunos y estaba en plena discrepancia con otros. No hay nada que decir a esto. El autor tuvo la delicadeza de responder a un correo sincero de críticas de un lector al que le había encantado su novela pero había encontrado algunos altibajos en ella. El correo de Juan tenía  una extensión y detalle dignos de elogio (no incluyo los correos aquí dado que el contenido concreto no es relevante y no he solicitado permiso al escritor).

Por último, entre otras cosas, me daba las gracias.

 

11. Agradece el tiempo que se te dedica.

Esta recomendación no se restringe a los intercambios literarios: da las gracias, continuamente. Quizá creas que no es necesario o que es excesivo, pero quien te ha dedicado su tiempo a cambio de nada puede que se sienta bien con sólo una frase. Pocos consejos de los que te he dado son más fáciles de seguir y cuestan menos de implementar. En el peor de los casos, ¿qué pierdes?

 

12. Trabaja duro. Es lo único sobre lo que tienes verdadero control

Ya acabo con un baño de realidad. No esperes una gran recepción de tu primer trabajo, ni del segundo, ni del tercero. Trabaja con intensidad cada uno de ellos, y déjalos cuando consideres que los has acabado (las obras de arte, decía Wilde, no se terminan: se abandonan).

Mejórate a ti mismo en tu siguiente novela y sigue trabajando: apenas hay personas que viven bien de lo que escriben, así que no esperes milagros.

Suerte.


 

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Comentario

  • Karina Coveñas says:

    Excelentes reflexiones, sobre todo por las que se basan en ejemplos de diálogos con los lectores.
    Gracias.

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