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Entrevista a Mateo Fernández Pacheco Martín, autor de «Miramar y otros relatos»

¡Bienvenido, Mateo! Es un placer poder hablar contigo de nuevo. Esta vez nos presentas tu nueva obra Miramar y otros relatos (editorial Tregolam). Esta es una compilación de relatos ambientados en La Habana, y en otros lugares.

Nos ha encantado descubrir Cuba a través de estos relatos y sus personajes. ¿Por qué decidiste escribir este libro?

Eso no lo sabe nadie. Quería poner por escrito sensaciones, momentos, conversaciones oídas al pasar; claro que en ocasiones le he dado más vueltas al texto, pero en general he tratado de ser espontáneo, breve, intenso. Ojalá me explique bien.

 

Como decíamos, La Habana ha sido el lugar elegido para ambientar la mayoría de los relatos. ¿Qué has sentido al escribir de nuevo sobre esta ciudad y sus rincones?

La Habana nunca se acaba. Es un cofre lleno de tesoros y baratijas del que tan solo podemos ver la superficie. Si quiero definir el sentimiento, tengo que añadirle adjetivos. La Habana húmeda, inabarcable, ferruginosa, áspera, dormida, llena de heridas.

 

En esta invención muestras el choque cultural que sufren los protagonistas. También das pinceladas de lo mejor y lo peor de Cuba. ¿Por qué decidiste indagar en los tópicos más negativos de la cultura cubana? ¿Te has basado en tu propia experiencia de tu estancia allí?

Los tópicos son esparadrapos que tapan la realidad, la buena y la mala. Son vendajes que se le pusieron a la vida en un momento. La verdad es que son monumentos de pereza y de mentira. Es la falta de voluntad y de alegría la que crea tanta tontería y tanta impostura. Si no queda claro, puedo seguir insistiendo.

Mi experiencia ha sido mágica. Cuba saldrá adelante, y para eso debe apoyarse en la cultura y el arte verdaderos.

 

Los relatos recogen temas como el amor, el paso del tiempo, la infancia, la búsqueda del hogar… Cuéntanos, ¿qué se van a encontrar los lectores en esta nueva obra?

Ojalá encuentren lo que yo estoy buscando: la alegría de vivir, la perseverancia, la solidaridad. Entender por qué hacemos lo que hacemos nos ayudaría mucho en este camino. Preguntarse qué les ocurre a las personas puede ser agotador; si no lo vemos claro y lo inventamos, podemos hacerlo al menos con comprensión.

 

Los protagonistas de los relatos se presentan de una manera real y cotidiana. ¿Te has inspirado de alguien conocido para construirlos?

Las personas somos peores que los personajes, aunque es cierto que hay ángeles que ayudan a los demás. El escritor toma de unos y de otros, y al resultado le da un barniz de verdad o de emoción. Esto no se debe decir, pero hay personajes que han surgido de una relación de un segundo, al paso, de un instante, de la visión de un ciclista por la carretera en una tormenta.

 

Los personajes de tu obra están en La Habana debido a su trabajo o por el placer de viajar. ¿Compartes esta afición con ellos? ¿Te gustaría regresar a Cuba algún día? ¿Qué otros destinos te gustaría visitar?

Creo que es en Panamá donde no quieren turistas, sino viajeros; tal vez sea en Costa Rica. Es una pena, pero casi todos somos lo primero, nunca tenemos tiempo para más, y eso que ser turista ya es algo. Volver a los lugares donde se ha sido feliz es un grave riesgo, pero para eso estamos en el mundo. ¿Cuándo nos vamos a Cuba?

Me gustaría mucho llegar a un collado de montaña que une dos valles en España; lo malo es que solo sé dónde está y como se llama cuando estoy soñando, y luego no lo recuerdo. También quiero ver los valles de Irlanda nevando, al atardecer.

 

Nos han fascinado las curiosidades históricas y literarias que muestras en algunos de los relatos. ¿De dónde te viene ese gusto por la historia? ¿Tuviste que hacer un arduo trabajo de documentación para escribir estas singularidades?

La historia es el pasado, y ahora se dice, o lo decía Faulkner, que el pasado no ha pasado. ¡Cuántos pasados!

Ojeando enciclopedias y libros antiguos vienen hacia nosotros los reyes godos, los nibelungos, los campesinos etruscos y los marinos fenicios, y también Publio Elio Adriano, Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus, por ejemplo. No es difícil.

 

Miramar y otros relatos es tu primera incursión a este tipo de narración breve. ¿Qué ha supuesto para ti dar este salto en tu etapa como escritor? Confiésanos, ¿cuál es tu relato favorito? ¿Cuál escribiste primero?

No sé si un salto, mejor un empujón. Creo que los mejores relatos son «Bacalao» y «El rastro del viento», el último. El primero que escribí fue «Ojos que te vieron ir», mentira. Como hay 33, si alguno no le gusta a alguien, puede arrancarlo, yo lo escribí con el corazón en la mano.

 

Una curiosidad de los relatos es que la mayoría de ellos están interconectados. ¿Cómo se te ocurrió hilarlos? ¿Crees que enriquecen la lectura al descubrir más sobre los personajes?

Yo creo que sí. Lo malo es que algunos personajes de un relato se llaman igual que los de otro, pero no son las mismas personas. De noche se van de un cuento a otro, no quiero saberlo.

 

Siempre resulta complicado publicar un libro. Tú, sin embargo, ya tienes tres obras a la venta: El sueño del Malecón, Tagherot (editorial Tregolam, 2020) y Miramar y otros relatos (editorial Tregolam, 2022). ¿Qué ha supuesto para ti como escritor poder estar en el mercado editorial? ¿Qué opinas de la competencia que existe en este sector? ¿Qué consejos le darías a los autores noveles?

Lo mejor de todo es escribir, olvídense de la página en blanco. Publicar un libro tiene mucho de vanidad, yo no sé nada del mercado editorial. Creo que se presentan infinidad de libros, con portadas cada vez más sugerentes, algunos magníficos y otros espantosos. Todos queremos ser famosos, únicos, y que nos persigan mujeres y hombres desnudos por las calles. Bueno, tal vez no.

A los jóvenes escritores les diría que escriban con emoción, con la emoción que tengan más cerca, y que digan la verdad, la que puedan.

 

En relación con la pregunta anterior, todas tus obras son géneros distintos. El sueño del Malecón es un ensayo sobre viajes; Tagherot, una novela, y Miramar y otros relatos, una obra de cuentos. ¿Te gustaría probar algún género que todavía no hayas explorado? ¿Qué libro tuvo un proceso de corrección de texto más complejo? ¿Estás trabajando en algún otro proyecto?

Esta es una pregunta muy larga, difícil. Creo que seguiré con los relatos. Hay quien corrige mucho el texto, lo rompe, lo retuerce, y otros, muy poco. Lo mejor es abandonarlo en el mejor momento, lo complicado es saber cuándo.

Estoy escribiendo otro libro, pero me falta disciplina, la odiosa disciplina. Yo creo que estoy en el buen camino, el camino de las piedras.

 

Estamos a punto de finalizar. Pero antes nos gustaría dejarte un espacio para que compartas lo que quieras con los lectores.

Ahora lo diré. Cerca de Trinidad, en Cuba, hay un mirador oxidado, alto, airoso, en la ladera, al que se sube por unas escaleras empinadas. Desde allí, y frente al viento, se ven el mar Caribe, las playas de Ancón y Casilda, y los montes del Escambray, la luna temblorosa y el sol que quema la vida. Es el mirador de la carretera de Topes de Collantes, parece que lo estoy viendo.

¡Compren el libro!

 

¡Gracias por charlar con nosotros, Mateo! Te deseamos muchísimo éxito con tu nueva obra Miramar y otros relatos, ya disponible en las librerías.

 


  • Nombre: Mateo Fernández Pacheco Martín
  • Obra: Miramar y otros relatos
  • Género: ficción moderna y contemporánea
  • Sinopsis: Hay muchos cuentos sobre Cuba, pero estos son los míos, personales. Además, hay otras narraciones de distintos lugares que quieren descifrar lo escondido, lo inmediato y lo que crea la chispa, algo que remueve nuestro pensamiento.Los 33 senderos de Miramar y otros relatos son historias de vida, avatares, caminos de resistencia, de aquellos personajes que conocemos, de los que nos resultan atrayentes, cercanos; a veces nos cruzamos con ellos en la puerta de una casa, en un jardín fragante, y otras, en la arena y en las piedras de las playas abandonadas y ventosas.

    En esas vidas, está lloviendo, o acaba de escampar, casi siempre hace mucho calor. Y allí descubrimos que fue lo que pasó; usted lo sabe y yo lo sé.

    ¡Vámonos a La Habana!, y desde el Malecón, sin parar a Santiago; yo he estado en la Casa de la Trova, nadie cantaba ni tocaba, no eran buenos tiempos.

    Pero si todo va bien, cuando todo vaya mejor, cuando tenga remedio, entonces volveré algún día, a Casablanca y a Guanabacoa, a Jaruco y a Miramar.¡Salud!

  • Biografía: Mateo Fernández Pachecho Martín. Manzanares, Ciudad Real, 1957.En su infancia se traslada a Madrid, donde ha desarrollado su vida profesional. Desde muy joven siente pasión por la historia y la literatura, y por las paradojas que ofrece la vida. Es licenciado en Sociología por la Universidad Carlos III de Madrid.

    Fue librero durante un tiempo, que, en contra de la opinión de Orwell, es una de las profesiones más enriquecedoras del mundo. Tal vez el libro desaparezca, pero la batalla será épica. Entre 2016 y 2021 ha vivido en La Habana; el pueblo cubano y su mundo le han servido de inspiración. En la actualidad reside en Madrid.

    La realidad y la ficción de sus obras son fruto del conocimiento cercano de la isla, ajeno al tópico, sin evitar reflejar los graves problemas del país, pero también la Cuba hermosa, la magia estimulante de un mundo diferente. Es autor también de la novela Tagherot (2020) y el libro de viajes y ensayo, El sueño del Malecón.

 

Disponible en: Amazon, Libros.cc, Fnac, Casa del Libro, Librería de la U, Perú eBooks, Barnes&Noble

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