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Entrevista a María Elena Peñalver, autora de «La Tahona»

Hola, María Elena. ¡Bienvenida! Queremos agradecerte que nos atiendas para hablar sobre la publicación de tu primera novela, La Tahona (editorial Tregolam), una obra en la que Violeta, una joven de diecisiete años a la que su madre ha echado de casa, es acogida en un refugio para mujeres cuando ayuda a la Hermana Mercedes y donado por la marquesa Dorinda Rioseco. Allí conocerá a distintos personajes cuyas vidas, sin saberlo, habían quedado entrelazadas desde el pasado y que permanecerán así en un futuro incierto. Esta novela es un cúmulo de emociones continuo. ¿Cómo diste con la idea para escribir la obra?

Antes de explicarte cómo surgió la idea. Tengo que contarte que tengo un cuaderno de tapas de cuero negro en el cajón de mi mesilla. En sus páginas escribo cualquier idea que se me ocurre durante la noche o al despertar. Supongo que es una costumbre muy habitual para los que nos gusta escribir. A veces es una sensación, una palabra, un personaje…

En este caso, todo empezó con el personaje de Basilio. Quería describir al antihéroe. La típica persona que por su aspecto nunca te atraería. A medida que avanza la historia descubrimos que es una persona con gran corazón y enorme valor para hacer frente a cualquier problema. Tanto es así que su aspecto físico pierde importancia. Quién no quiere tener a su lado a alguien que lo da todo de forma desinteresada.

A partir de ese personaje creé a su antagonista, Tobías. Un hombre que sabe que es guapo y conquistador nato. Aunque, en realidad, es un cobarde, un interesado y un maltratador. Ya tenía al malo del relato.

La protagonista principal, Violeta, es el contrapunto femenino ideal para dar voz a la coral de mujeres que son tan importantes en este libro.

Ya tenemos al héroe, al villano y a la chica. Luego había que establecer un conflicto narrativo que diera pie al argumento y al desenlace. La mejor referencia la tenía en el devenir de la vida, tan llena de desatinos como de aciertos y fallos. Cada personaje cuenta en primera persona sus vivencias.

Soy una romántica empedernida. Por eso el final tenía que ser positivo. La idea principal es que siempre tiene que haber esperanza. Aunque las cosas vayan mal siempre pueden ir a mejor.

La trama fue surgiendo de forma natural como si fuera lógico que pasara esto o aquello. Solo pretendía contar un cuento que se fue complicando a medida que los personajes tomaban las riendas de la narración. Disfrute con cada línea y esa sensación es lo mejor que te puede suceder mientras escribes.

 

La obra es coral, es decir, vivimos la historia a través de distintos protagonistas y sus puntos de vista. ¿Qué crees que aporta el uso del juego de voces?

El juego de voces permite al lector identificarse con la trama. Cada personaje se presenta a sí mismo a través de su experiencia vital. No se trata de dar una lección de Historia sobre la guerra civil española o la posguerra. Más bien hace referencia a la idea que la vida siempre te sorprende cuando menos te lo esperes y que las decisiones que tomemos son importantes porque nosotros somos los protagonistas.

 

Además, aunque la obra esté narrada en tercera persona del singular, en ciertos pasajes estratégicos cambias a la primera persona del singular. Nos ha llamado mucho la atención que sea, sobre todo, en relatos dolorosos para algunas de las protagonistas. ¿Por qué decidiste utilizar este recurso? ¿Crees que el lector puede identificarse más, de alguna manera, si siente lo que padecen los personajes?

Tengo que reconocer que soy una gran lectora. En mi experiencia personal me suele atraer más la narración cuando es el propio personaje el que habla sobre cualquier anécdota de su vida. Supongo que es esa tendencia morbosa a los chismes. Siempre queremos saber qué ocurrió después. Además, el hecho de escribir en primera persona te permite dar verosimilitud a cualquier sentimiento o pensamiento.

 

Una de las técnicas que más destacan en tu libro es que está contado en in media res, y en muchos capítulos ocurren saltos temporales que permiten ver el pasado y el presente de los personajes. ¿Por qué elegiste esta forma de narrar la historia en vez de usar un tiempo lineal?

Ya he comentado antes que me gusta la Historia con letras mayúsculas. Me encanta imaginar cómo se vivía en cualquier época del pasado. De ahí que disfrute escribiendo con saltos temporales. Siempre llegó a un punto en el que tengo que documentarme e investigar para que los hechos que cuento parezcan creíbles. Por eso me interesa saber que comían, como se vestían, cuáles eran sus costumbres… Así surgió el personaje de Berto Barberino.

 

La historia está ambientada en la Guerra Civil española, la postguerra y finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Aunque casi todo el relato discurre en España, también podemos apreciar brevemente parajes italianos de mano del personaje de Berto Barberino, un conde italiano cuya familia es del círculo íntimo de Mussolini. ¿Por qué decidiste acoger estos momentos concretos para situar tu novela? ¿Has tenido que investigar mucho para poder adecuar el contexto a la obra?

Me llama mucho la atención la etapa de la guerra civil española y la posguerra del franquismo. Son unos años que vivieron nuestros abuelos y padres. Es una gran verdad que la Historia la escriben los vencedores. ¿Qué sucede con la gente común? ¿Cómo la vivieron? Eso es lo que me interesa. Los abuelos son una fuente inagotable de información. Te aportan una visión distinta a los libros de texto.

En mi investigación tuve que elegir un lugar y un tiempo concreto. Berto Barberino debía venir a España y acabar escondido en los túneles de Madrid. ¿Qué hace que se aliste a escondidas perteneciendo a una clase privilegiada?

Morata de Tajuña fue una elección basada en que una amiga trabajaba como profesora en ese pueblo. Lo siguiente fue documentarse sobre lo que pasó en ese lugar durante la guerra civil.

 

Las cinco mujeres que más peso tienen en la trama son muy distintas entre sí: la protagonista, Violeta Rocha; la señora Milagros; la condesa de Peñalver, Remedios Salvatierra Colón; el personaje secundario, María Mora, y la marquesa, Dorinda Rioseco. ¿Qué destacarías de cada una de ellas?

En el capítulo 21, «El final del sendero» hago una reseña de cada una de ellas respecto al papel que han jugado a lo largo del libro.

Violeta es una joven que evoluciona hacia una mujer fuerte y romántica.

A la señora Milagros me la imaginé como la típica abuela que cuenta batallitas de tiempos pasados. Es la memoria histórica que permite relacionarlos a todos.

La Condesa Peñalver es igual que el ave fénix. Renace de sus propias cenizas gracias a la ayuda de Basilio.

María Mora es tan grande como su corazón. Es una mujer coraje que siempre está dispuesta a aprender y a mejorar.

Dorinda Rioseco es la amiga que todos querríamos tener a nuestro lado. Siempre está ahí para lo bueno y para lo malo.

 

Los personajes de tus novelas son tan realistas que no podemos evitar sentir cariño hacia ellos, sobre todo hacia Basilio, quien no duda en ser un pilar para Violeta incluso cuando la conoce desde hace poco. ¿Te has inspirado en alguien que conozcas para crearlos?

La verdad es que no he tomado como referencia a nadie de mi entorno. Solo hay un personaje secundario para cuya imagen tomé como modelo a un familiar que también es abogado. Me refiero al letrado David López. La idea surgió cuando me explicó como procedía un abogado cuando acudía al despacho una víctima de violencia de género.

 

Uno de los temas que más se reivindican en la novela es la maternidad. La mayoría de los personajes le dan mucha importancia, pese a que a veces los familiares de algunas de ellas se opongan, como la de Violeta, por la juventud e inexperiencia que tienen a la hora de quedarse embarazadas. ¿Crees que esta actitud se sigue extrapolando a la realidad?

Sinceramente espero que no. Hoy en día hay mucha información a la que puede acceder cualquier adolescente, aunque sigue pasando lo de quedarse embarazada de forma accidental.

Supongo que soy un poco maternalista al pensar que como madre nunca echaría a mi hija de casa por quedarse en cinta. No obstante, aunque la sociedad ha evolucionado bastante con respecto al siglo XX, en lo referente a este tema siempre habrá opiniones a favor o en contra.

 

Otro de los temas más reivindicativos es la violencia, ya sea mediante agresiones, violaciones o violencia de género. ¿Crees que esta ha cambiado desde la etapa de nuestros abuelos o sigue siendo la misma de antaño? ¿Piensas que es importante darle visibilidad, aunque resulte crudo de leer?

No ha cambiado nada. Simplemente, ahora se le da más notoriedad en las noticias. Cada vez existe más conciencia de presentar denuncia en caso de violencia de género o agresión sexual. Aunque también es cierto que sigue habiendo muchas víctimas que guardan silencio.

Este tipo de sucesos deben contarse para hacernos conscientes de que el problema existe. Hay que poner los medios legislativos y judiciales para frenarlo.

 

Las mujeres que aparecen en tu obra han sufrido muchas desagracias, pero al final logran ser resilientes y seguir adelante. ¿Qué consideras que es lo más importante para afrontar estos sucesos y para conseguir ser feliz?

Lo más importante es la fortaleza de ser sincera contigo misma y con lo que quieres en tu vida. En mi relato se da mucha importancia a la familia y a la amistad. Su apoyo incondicional es importantísimo para superar cualquier bache.

 

Como comentábamos al inicio de la entrevista, La Tahona supone tu primera incursión al mundo de la escritura. ¿Cómo publicar un libro de estas caracteristicas? ¿Qué es lo que más has disfrutado y lo que más te ha costado de escribir esta obra?

Si te digo que este libro es un sueño cumplido, ya te lo he dicho todo. He gozado con cada etapa de este viaje que es escribir de la nada una historia nacida de la imaginación. Me divertí dándole voz e imagen a cada personaje. Consiguiendo que fuera coherente con el relato.

Visto desde la perspectiva del tiempo y varias relecturas, puedo decirte que lo que más me ha costado fue buscar un final. ¿Cómo acaba la historia? ¿Quería terminarla con la unión como pareja de Basilio y Violeta? No me convencía. Me faltaba algo.

La solución surgió de improviso, cuando menos lo esperaba. Una tarde de sábado, un café en la cocina de mi madre, varias mujeres de diferentes edades riendo, contando anécdotas, resolviendo los problemas del mundo. Pensé: «¿Por qué no?» Esto es lo que más nos gusta a nosotras. Una reunión de amigas que disfrutan charlando como si el tiempo se detuviera para ellas.

Y le puse un nombre: Aquelarre de brujas blancas de la vida.

 

Antes de finalizar la entrevista, nos gustaría dejarte un espacio para que compartas lo que quieras con tus lectores.

Escribir es una ardua tarea que tiene sus compensaciones y altibajos. Personalmente, es una forma de evadirme de la rutina diaria. Me permite viajar al pasado y vivir otras vidas. La investigación y la documentación consiguen que el contenido del relato sea veraz. El escritor asume el papel de Dios. Decide quién vive o quién muere, qué aventura o desventura sufrirá el protagonista. Es un placer ponerte en la piel de cada uno de los personajes para vivir en primera persona lo que le está sucediendo.

Soy muy exigente con el resultado de lo que escribo, pues solo con la práctica se puede vislumbrar la inalcanzable perfección. Ese es un camino muy largo que tengo que seguir recorriendo. No obstante, tengo que reconocer que, cuando releí La Tahona, aun conociendo de sobra el relato, me sorprendí con una positiva sensación. «Me gusta», pensé.

Solo deseo que puedas sentir lo mismo al leerlo. Si no es así, el tiempo que hayas invertido siempre será un regalo. Muchas gracias.

 

¡Muchas gracias por tus respuestas, María Elena! Deseamos que tengas muchísimo éxito con tu debut literario La Tahona, ya disponible en las librerías online.


  • Nombre: María Elena Peñalver
  • Género: narrativa
  • Biografía: Madrid, 1968. Licenciada en Derecho y funcionaria de justicia. Y hasta aquí puedo contar porque, a pesar de todas las palabras escritas desde bien jovencita, es ahora cuando vivo mi primera incursión como escritora novel en el mundo editorial. En este relato surge de forma natural, casi inconsciente, el reflejo de la enorme fortaleza que tenemos las mujeres para superar cualquier problema.
  • Obra: La Tahona

 

Disponible en: Amazon

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