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Entrevista a Helena Oliva Martín, autora de «Edward Ghost»

¡Bienvenida, Helena! Muchas gracias por atendernos para hablar sobre tu novela Edward Ghost. Recuerdos de Adam von Gewak (libro publicado por editorial Tregolam), una obra ambientada en la Gran Bretaña de finales del siglo XIX en la que Adam von Gewak, un prestigioso médico y científico, decide hacer lo que sea necesario para retomar la investigación que realizó Edward Ghost, un hombre ambicioso que pretendía esclarecer cuál era la fuente de la consciencia para traer así de vuelta a la vida a los muertos.

Esta novela ha sido todo un descubrimiento, pues la trama da tantos giros que es inevitable sorprenderse en cada uno de los capítulos. ¿Qué fue lo que te inspiró para escribirla?

Por sorprendente que parezca, todo comenzó con describir una escena de una canción del musical inspirado en Frankenstein, más concretamente de la canción Amen. Esta describe cómo un hombre sentenciado a muerte pide piedad a su creador. Tras ser ejecutado, Frankenstein reclama su cuerpo. Esto es muy parecido al inicio del libro, en el cual Edward Ghost es ejecutado y Adam reclama su investigación, ambos notando en el instante de la muerte que están conectados. En un principio quedaría como tal: la descripción de una escena.

Lo que me hizo continuar fue Adam y su diseño. Me planteé hacerlo, y me gustó tanto este junto a su personalidad que lo usé en otros relatos. Querer saber más de Adam me llevó a retomar el documento que, en sus orígenes, estaba destinado a terminar con «Ese era el rostro de Adam von Gewak». En cuanto a las influencias, hay que destacar absolutamente toda la literatura gótica, pero tengo un puesto especial para Frankenstein y, no menos importante, mi relato favorito: El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. El tópico de los científicos locos fue lo que impulsó gran parte del libro, al menos hasta el capítulo 19.

Como comentamos, la trama de la obra consigue atrapar al lector ya no solo por todos los giros que contiene, sino también por los juegos de voces que aparecen entre la historia corriente en tercera persona y los pensamientos y vivencias más íntimas de los personajes en primera persona. ¿Por qué decidiste utilizar este recurso? ¿Qué pasos has seguido para elaborar la historia?

Admiro sobremanera a los escritores, para mí, clásicos. En este caso, destaco Drácula, de Bram Stoker. Algo que caracteriza a esta obra más que el propio Drácula fue su estilo. Todos los capítulos son documentos, diarios, grabaciones, periódicos, etc., y solo con estos se forja una historia con varios puntos de vista del mismo suceso. Me pareció un recurso extremadamente útil para mostrar la personalidad de los personajes, sus deseos, inquietudes y opiniones.

En la elaboración de la historia se pueden diferenciar, al menos tres fases. En un inicio, el relato era improvisado, pero esto terminó con el diario de Edward Ghost. A partir de ese momento, habiendo comenzado ya 1º de Bachillerato, me vi sin la posibilidad de escribir las ideas según surgían. Apareció así la necesidad de «bocetar» las ideas.

Hay un pequeño detalle que me resulta bastante gracioso, y que creo que puede ser un consejo para otros futuros escritores: al principio, creí haber escrito toda la trama en un día, muy a grandes rasgos. He tomado varias ideas de este primer boceto, pero tan solo hasta el capítulo 18 —además de que era una historia más bien aburrida—, porque el resto lo deseché y empecé de nuevo. Con esto quiero decir que no se debe tener miedo a desechar ideas por desarrolladas que estén, tienes que ser crítico con ellas y saber cuáles tomar y cuáles descartar.

Una vez desechada esa idea, encontré mi querido cuadernito amarillo, un cuadernito de bolsillo el cual puede decirse que fue el primero en conocer lo que ocurriría en este relato. Allí comencé a anotar mis ideas, y no tan solo palabras o frases sueltas, sino que las desarrollé y las ordené, con la posibilidad de recurrir a los datos con facilidad. Aconsejo esto a todas las personas que se dediquen a una actividad creativa.

He de decir que hubo una temporada en la que creí rendirme con todo, menos con este relato. Escribía siempre que podía —a excepción de tres días antes de los exámenes, algo que no recomiendo a nadie—. Podría decirse que la parte más trepidante del libro —a partir del capítulo 17, más concretamente el 19— la escribí en el culmen de mi estrés. Pero, repito, no es buena idea hacerlo.

La historia se desarrolla en la Gran Bretaña del siglo XIX, en concreto en Inglaterra, y está tan bien ambientada que no hemos podido evitar viajar a esa época. ¿De dónde surge el interés por el país? ¿Has viajado allí para visualizar mejor los escenarios o has investigado por tu cuenta?

El interés por la Gran Bretaña del siglo XIX surgió con la literatura. El primer libro que leí, ya comenzando mi interés en este arte, fue El Retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. El siguiente fue El Caso de Charles Dexter Ward, de H. P. Lovecraft —el cual ya me interesaba previamente, realizando una presentación de este en 4º ESO—. La unión de ambos resultó en la literatura gótica. Sobre todo, se lo debo a la recomendación de El Extraño Caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Amé su estética, la amé de todo corazón: la forma de mostrar la dualidad del hombre, la atmósfera que transmitía… También releí La metamorfosis, de Franz Kafka —el cual leí por primera vez en 2º ESO—, y vi El fantasma de la ópera, entre otros. Me he guiado mayormente por clásicos de origen inglés desde entonces, aunque ahora mismo me encuentro intentando leer más géneros.

Pero, por extraño que parezca, nunca he salido de España más que una semana a la costa de Portugal —y eso después de terminar el relato—. Todo el conocimiento que tengo de este país, sus costumbres y cómo era la época victoriana, lo he obtenido investigando y leyendo libros situados en este lugar y época. Fue un proceso de mucha investigación y mucho uso de Google Maps. Prácticamente todas las calles son reales: la calle en la que vive Lyndon es real, y busqué una localización que ya existiera en el siglo XIX, que fuera típica de personas de clase media o alta y que permitiera que la ruta que seguían los personajes al verla coincidiera. Incluso hay una calle que, si la buscas, puedes ver cómo un coche ha derribado un cubo de basura. De ser dada la oportunidad, me encantaría poder viajar a Inglaterra, principalmente a Londres, y poder caminar por las calles por las que Adam anduvo. Y ojalá ir allí a continuar mis estudios.

Uno de los temas principales de la novela es la osadía del ser humano al desafiar a Dios al querer manipular la vida y la muerte. ¿Qué repercusión crees que tiene esta lucha de la religión contra la ciencia al extremo? ¿Crees que es ético?

Personalmente, y espero haberlo reflejado bien en este relato, me parece que la ciencia y la religión son completamente compatibles. No soporto los extremos, y es irónico —casi hipócrita— que diga esto, ya que soy una persona muy dada a los extremos. Es por esto por lo que la base de la investigación requiere ambas: la ciencia para el cuerpo y la religión para el alma. Quien estudie la religión a fondo, es científico, y quien confíe en la ciencia ciegamente, está siguiendo la religión de la ciencia. Edward y Adam comprenden esto.

La moral de Edward y Adam es diferente, pero en algunos puntos similar. Lo que ambos consideran correcto es el uso de cuerpos para sus experimentos, ya que piensan en estos como vasijas vacías, las cuales ya van a deteriorarse mediante la descomposición. La diferencia entre estos personajes es el porqué. Edward tiene muy claro por qué hace esto, por ayudar a su familia. Lo que sabemos que quiere hacer Adam es historia, ser leído, célebre, alguien necesario, aunque en cierto modo es bastante conocido en su ámbito e incluso fuera de este. Pero bueno… Este libro trata de Adam, y sus motivaciones son más complicadas, por lo que es mejor leerlo para responder a la pregunta de por qué quiere Adam hacer historia.

Otros temas que toman mucha fuerza a lo largo de toda la obra son, por ejemplo, la homosexualidad o el feminismo. ¿Por qué decidiste incluirlos en la novela y dotarles de tanta importancia? ¿Te supuso difícil integrarlos?

Están incluidos en esta novela como se lleva incluyendo durante años. La homosexualidad ha estado presente en libros desde hace siglos, y la literatura gótica no es una excepción. Un caso prácticamente obvio es el de Oscar Wilde. Otro autor que, se sospecha, era homosexual era Bram Stoker. Y, cómo no, Aquiles y Patroclo en la Ilíada, o la propia Safo de Lesbos, a la cual admiro.

El colectivo siempre ha existido. Llevo años cansado de que añadir personajes del colectivo sea algo «forzado». Y no solo la sexualidad, el propio Adam admite no sentirse identificado con las etiquetas de hombre o mujer, asumiendo el papel masculino solo por conveniencia. Esto es un reflejo de la identidad no binaria. A lo largo de la literatura, los relatos han tenido temas centrales o de gran importancia, entre ellos la muerte y el amor. Lo único que he hecho es sustituir el género de las personas implicadas en esta relación.

En cuanto a la dificultad, esta fue muy baja. Por supuesto, habría sido muchísimo más fácil crear un mundo fantástico en el que no existiera la intolerancia, pero en la actualidad, el rechazo es vigente. Lo que ocurre en él respecto a este tema es posible todavía, y es muy necesario ser consciente de sus consecuencias. Mis personajes son humanos, y este relato no gira en torno a sus sexualidades, pero tienen un papel clave.

La implicación de las mujeres es prácticamente igual. Las mujeres siempre han formado parte de la historia. Cualquier persona puede ver esto; incluso Adam, sumido en su locura, puede ver esto.

La novela comienza con la muerte de Edward Ghost y culmina con la muerte de otro de los personajes. Aunque ambas se dan en diferentes contextos, se producen por el mismo motivo: la locura. ¿Por qué decidiste plantear ese desenlace para la historia?

Desde que comencé a escribir hace ya varios años, me he dado cuenta de que los personajes toman el rumbo que necesitan. Cuando creas los personajes llega un punto en el que no puedes controlar lo que hacen. Si un personaje debe morir, lo hará. En esta ocasión me habría gustado que no terminara con una muerte, como todos mis relatos han hecho, pero el destino de los personajes en el final de los relatos no se puede decidir.

La muerte y la locura, mis dos amores al escribir. No me canso de mostrar cómo todos y cada uno de nosotros tiene ese hilo de cordura que puede ser cuidado con esmero, pero no es irrompible. Sin algo de locura no habría historia, y sin historia, no llegaríamos a lo que somos en el siglo XXI.

Los dos protagonistas, Edward Ghost y Adam von Gewak, tienen en común la codicia que los une para averiguar cómo revivir a los muertos, pero mientras que Edward lo hacía por el bien y para ayudar a su familia, Adam parece hacerlo por poder, ya que no tiene ningún reparo en destruir aquello que desea crear. ¿Crees que ambición justifica sus acciones? ¿Por qué decidiste mostrar las dos caras que derivan de ella?

Creo que, tras conocer a ambos, parte de sus acciones son justificadas. En el caso de Edward, querer ayudar a su familia es algo que respeto. No hace más que robar cuerpos, no necesita más, no necesita molestar a nadie vivo. Aunque, si es verdad, todo el daño que causó es culpa de su ingenuidad. Por otra parte, muchas de las acciones de Adam son injustificables en gran parte. Si bien quiere algo que en sí no hiere a nadie, no usa los medios adecuados y hace lo contrario.

Lo que diferencia a ambos en el curso de su misma meta es que la locura de Edward era causada por el altruismo y la de Adam por el egoísmo. De nuevo, son extremos, pero están muy cerca. La dualidad del hombre es un tópico maravilloso del que espero que se escriba muchísimo más y que sean obras genuinas. Todos tenemos un poco de estos personajes, todos tenemos un poco de Edward y un poco de Adam, y es necesario comprender lo que hace uno mismo para no caer en sus errores, por supuesto, en los ámbitos a los que uno deba enfrentarse.

Aproximadamente a la mitad de la novela aparece un famoso personaje que será clave para el desarrollo de la historia. ¿Tenías en mente desde el principio que jugara este papel tan importante? ¿Crees que sorprenderá a los lectores?

Lo maravilloso de escribir una novela es no saber lo que ocurrirá. No supe que pasaría hasta pocos capítulos antes, pero, al ver la idea y su desarrollo, quedé sorprendido. Me parece que eso es algo muy importante, que el escritor sienta lo mismo que sus lectores. Yo he llorado mientras escribía este libro, me he sorprendido, me he alegrado por ellos, y estoy seguro de que los lectores también lo harán.

Edward Ghost es tu primera incursión en el mundo de la escritura. ¿Cómo ha sido el proceso? ¿Qué ha sido lo más divertido y lo más complicado de escribir esta novela? ¿Tienes algún otro proyecto en mente?

El proceso ha sido más liviano de lo que creía. No tenía pensado publicarlo hasta que fue terminado, creí que bailaría por las redes como un PDF libre para quien quisiera disfrutarlo. ¿Quería publicarlo? Por supuesto, pero no creí que fuera posible hasta que, al leerlo mi abuela, le gustó tanto que quiso publicarlo. En sí, decir «quiero escribir un libro» queda grande a primeras. No puedes empezar con una novela, se necesitan relatos previamente. Yo he escrito varios, hasta que un día llegó ese relato que se hacía más y más largo… Y cuando quise darme cuenta, superaba las 45.000 palabras, y dije «tendré que terminarlo». Terminar lo que haces es muy importante, no puedes decir si es bueno o malo hasta que tengas el resultado.

Lo más divertido ha sido crear los personajes y sus relaciones. Estoy convencido de que el desarrollo de personajes es mi punto fuerte. Aunque no puede estar tan presente como me gustaría, los personajes tienen un diseño específico, con una gama de colores determinada… Tras este libro, yo no soy quien pone palabras en la boca de los personajes, sino ellos quienes me dan sus palabras para que las escriba. Eso me parece una de las partes más bonitas de escribir, que tus personajes cobren vida sin ti.

Lo más complicado ha sido, definitivamente, mantenerse callado. Estar escribiendo un libro, escribir una escena sorprendente, un giro de trama que te deja pensando unos días, y no poder comentarlo con nadie… Pues es difícil.

Y en cuanto a proyectos, estoy trabajando en la segunda parte, la cual se centra en Latuit, y más tarde tengo pensado escribir el libro en el que está inspirado uno de los cuentos que se relatan en Edward Ghost, el cuento de Atenea y el Ángel, que es en realidad otra novela que comencé hace alrededor de un año. ¡Y los que faltan!

Estamos impresionados de que con tan solo diecisiete años hayas escrito ya tu primera novela. Cuéntanos, ¿cómo consigues compaginar tus estudios con la escritura? ¿Cuál es tu rutina para escribir?

Tengo muchísima suerte, porque tengo facilidad con los estudios. Pero si algo se puede ver en esta novela, es que hay partes con un aspecto didáctico. Las materias de las cuales hablan Lyndon y Adam, algunos temas que trata Adam, etcétera, son temas los cuales he tratado en el instituto. Por ejemplo, el aislamiento sensorial lo descubrí en una de mis clases, Cultura Científica, y me sorprendió tanto su uso que tiene un papel clave en el desarrollo de la trama. También están muy presentes la lobotomía, la anatomía que he aprendido, las referencias a la literatura, la química en un pequeño apartado, la filosofía… Todo me ha aportado, y sentí esta carencia mientras escribí en verano. Juntar gustos es algo muy bonito y que recomiendo que todos hagan.

Yo escribo principalmente por la mañana antes de ir al instituto y antes de dormir. Amo escribir, querría dedicarme a ello, pero tengo los estudios como mi principal responsabilidad y es necesario tenerlo presente. El truco está en escribir rápido, y, si tengo las ideas claras, en una hora puedo tener más de mil palabras.

En tu novela hemos podido encontrar ciertas influencias de autores tan célebres como Mary Shelley o Edgar Allan Poe. ¿De dónde surge tu interés por el género de terror? ¿Cuáles son tus autores favoritos de dicho género?

Siempre he amado el género de terror, tanto en la literatura como en el cine. Hay otras emociones, como la tristeza, la compasión, el enfado o la alegría, que se experimentan con seguridad. Es posible que ocurra algo que te haga llorar, que quieras abrazar a alguien, gritar o llorar, pero ninguno es comparable al miedo, al que rige la historia, las acciones, las decisiones. El miedo es la gran emoción, porque decide lo que ocurre antes de estar presente. Puede que tengas fobia a los payasos, sabes que hay un circo en tu municipio —el cual tiene payasos—, ¿saldrías sabiendo que es posible que haya carteles con payasos? En ese momento no sientes miedo, pero este ya te condiciona.

Mis autores favoritos en el género de terror son, como puede llegar a parecer obvio, H.P. Lovecraft y Edgar Allan Poe. Por supuesto, hay personas que consideran Drácula o Frankenstein literatura de terror, por lo que hicieron que dudara un tiempo, pero, al ver que no ocurría nada, terminó por desaparecer esa emoción. El terror de Lovecraft y Poe es diferente para mí. En Lovecraft, el terror es llegar a conocer, y en Poe, el terror es uno mismo.

Antes de finalizar, nos gustaría dejarte un espacio para que compartas lo que quieras con tus lectores.

Pido a aquellos que lean mi libro que no tengan vergüenza en preguntar, comentar, hacer sus teorías y compartirlas. Estoy impaciente por ver que mi libro puede apasionar y gustar tanto como a mí. Me gustaría que todos aprendieran algo nuevo. Espero que todos lo disfruten. Por supuesto, quiero agradecer a todo el que lea mi libro que se tomarse el tiempo de hacerlo; también a quienes se hayan parado a leer esta entrevista.

¡Muchas gracias por tus respuestas, Helena! Te deseamos muchísimo éxito con tu primera novela, Edward Ghost, ya disponible en las librerías online.


  • Nombre: Helena Oliva Martín
  • Obra: Edward Ghost. Recuerdos de Adam von Gewak
  • Género: terror y fantasmas
  • Biografía: Helena Oliva Martín (Plasencia, 2004) comenzó a interesarse en la escritura al obtener su primer ordenador. Mostraba ya gusto por el género de terror tanto en películas como en sus lecturas, lo cual reflejó al ganar su primer concurso de escritura en primaria. Ya en secundaria retomó este interés, escribiendo relatos cortos que mostró a sus profesores. Con uno de estos relatos, Pérdidas, ganó el primer puesto del concurso «Cañada Real» del IESO Quercus (Malpartida de Plasencia). Actualmente cursando bachillerato y con 17 años, ha publicado su primer libro Edward Ghost.
  • Redes sociales: Twitter

 

Disponible en: Amazon, El Corte Inglés, Quares, Libros.cc

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