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Entrevista a Emma Sopeña Balordi, autora de «Enlazadas»

Buenos días, Emma. Estamos encantados de poder hablar contigo sobre tu libro Enlazadas (Bohodón Ediciones) donde nos cuentas, a través de tres relatos, la vida de tres mujeres con un nexo en común: el desorden emocional que sufren y que les provoca no ser conscientes de sus propias necesidades. ¿Por qué decidiste tratar este tema tan importante en tu libro?

Gracias por la oportunidad de profundizar en el contenido de Enlazadas. En mi investigación en la Universitat de València empecé a escribir sobre psicología del discurso desde el año 2000. Por ejemplo, con el tema de la descortesía verbal como inicio de agresión a los sentimientos, sobre todo desde la perspectiva de género, con el acoso y derribo de la autoestima de quien tiene que sufrir los estragos de la perversión narcisista. Estudié el lenguaje de la dependencia emocional en Mujeres rotas [1] con el tema de los sentimientos del abandono. Habiendo estudiado el lenguaje del amor romántico en Palabras sobre el amor y palabras de amor [2], y partiendo del bagaje de ambos ensayos, escribí las historias de tres mujeres totalmente diferentes pero cuya vida sentimental se vio truncada por dejar su devenir en manos de otras personas. Mi intención era, por medio del relato, llegar a más lectores exponiendo el peligro que significa esa debilidad.

[1] Mujeres rotas: el lenguaje de la dependencia emocional. Granada: Comares, 2015.

[2] Palabras sobre el amor y palabras de amor. Granada. Comares, 2016.

 

Relacionado con la pregunta anterior, en tus relatos también nos hablas de la dependencia sentimental, a veces obsesiva, de diferentes mujeres. ¿Crees que esta necesidad de ser amadas es una cuestión de educación impuesta?

Tal vez no impuesta pero sí inculcada. El «mal de la dependencia sentimental» en las mujeres es todavía muy frecuente porque por demasiados frentes se transmite la idea de que el vínculo afectivo es el núcleo de la vida, por lo cual su posible pérdida acarrea gran temor e inseguridad. La necesidad de seguridad emocional predispone a aceptar patrones aprendidos de búsqueda inmoderada de un amor perfecto, por mucho que las mujeres no estén educadas ya como seres poco capaces de valerse por sí mismas.

 

¿Crees que la mayoría de las personas encuentran un refugio en otra persona por miedo a no acabar solas? ¿A qué crees que se debe?

El ser humano es gregario y el apego —la vinculación afectiva intensa y duradera que busca la proximidad de otra persona para sentirse protegida, sobre todo en los momentos de soledad— aísla de la realidad y cumple los requisitos de los vínculos afectivos: necesidad de intimidad, deseo de mantenimiento de proximidad, necesidad compulsiva de contacto, ansiedad en la separación. Pero el apego se convierte en enfermizo cuando se necesita el contacto permanente por miedo a perder el vínculo y ser reemplazados y olvidados, por el pavor a dejar de ser amados.

 

Los tres personajes principales, Estrella, Mar y Margot son muy distintas entre sí, pero todas independientes. La psicología de todas ellas está muy bien construida y has sabido diferenciar, como narradora, muy bien cada una de sus voces. ¿Te has inspirado en alguien en particular? ¿Siempre tuviste claro cómo querías que fuesen cada una de ellas?

Ningún personaje de ninguna novela es totalmente inédito, todo escritor absorbe de la realidad retazos de historias, matices de seres que ha conocido o que proceden de la intertextualidad que se ha ido creando en su mente. Estrella, el personaje de Torres Gemelas, se comporta como más de una mujer que hayamos podido conocer o leer, presa de un amor desmedido que debilita, a pesar de que no hallemos en su vida la extrema necesidad de vínculo que tiene el personaje de Tienes una solicitud en Facebook, Margot. Para esta sí que forjé un pasado muy complejo, tanto por el entorno familiar e histórico como por las enmarañadas relaciones sentimentales que mantuvo y que fueron encaminándola hacia la compulsión. A Mar, el personaje de Bataclan 2015, una mujer sin hijos y emocionalmente estable, le creé un pasado envidiable, pero circunstancias fortuitas y terribles desatan en ella un apego sobreprotector que se comprende si nos interesamos por el síndrome que no voy a citar para no desvelar el argumento. Añado que la historia alrededor de Facebook es verídica, como acredito en las referencias. No me atrevo a decir que tuve desde el inicio totalmente dibujados a mis personajes, pero sí bocetados y a medida que escribía se iban desvelando ellas mismas.

 

Que el amor es ciego es una de las premisas más sonadas. ¿Crees que el amor siempre tiene condiciones o un amor condicionado no es amor?

Para responder a esta pregunta es necesario distinguir entre amor romántico, amor compañero y amor fatuo; en mi ensayo citado sobre el amor expongo las teorías más representativas. No, el amor no siempre está condicionado. El romántico es pasional, relacionado con el enamoramiento, exento del factor compromiso, que prevalece en el amor compañero, al que preocupa el bienestar de la otra persona incondicionalmente, es un amor a largo plazo, entrega incondicional. Es el amor que se perpetúa a través del tiempo, que no suele esperar nada a cambio, como el amor a los hijos. El amor «ciego» disminuye con el tiempo, es eufórico e incondicionado (incluso persiste y puede potenciarse exento de recompensa). Pero el denominado fatuo o vano no es empático, puede ser interesado o caprichoso, es decir que puede estar condicionado por un posible beneficio de la relación o bien por el puro disfrute de ser un relámpago.

 

En muchas ocasiones, la necesidad emocional que podemos llegar a sentir nos conduce a buscar en los demás lo que no somos capaces de cubrir de manera individual. ¿Hasta qué punto crees que es común este autoengaño y cómo crees que puede influir en nuestra interacción con los demás?

Es cierto, por muy bien amueblada que una persona tenga su casa sentimental, es imposible que no busque en otra/s persona/s lo que necesita. Creo que la total autonomía sentimental es una falacia, una quimera. Podemos dirigirnos y regularnos a nosotros mismos con un grado adecuado de autoestima, pero de una manera o de otra siempre dependemos del cariño y la aceptación de nuestro entorno. Lo peligroso es cuando la dependencia sana se inclina hacia la subordinación, y las necesidades emocionales insatisfechas que todo ser humano siente se intentan cubrir de manera inadecuada con otras personas. Los vínculos de afectos, aunque sean muy intensos, son sanos pero los apegos ansiosos son peligrosos para la salud emocional.

 

Con relación a la pregunta anterior, ¿piensas que podemos ser honestos con los demás de manera incondicional?

Podemos y deberíamos serlo, pero qué difícil es no intentar ser más amables cuando necesitamos algo, por poco hipócritas que seamos. En el ámbito del amor es otra cosa. Cuando nos enamoramos —no nos engañemos— deseamos que la otra persona sienta lo mismo, con la misma intensidad y con la misma entrega. Por el denominado «Efecto Miguel Ángel» el autoconcepto se modifica por el comportamiento de la pareja. Uno de los miembros actúa de escultor (Miguel Ángel) y el otro de bloque de piedra que irá tallando el artista. Las dos personas van intentando que cada una se convierta en su «yo ideal» por la otra. Amamos y deseamos que la otra persona nos ame como nosotros amamos. El amor incondicional puro es bien difícil, porque aunque no se verbalicen reproches es inevitable pensarlos cuando no se recibe lo que se espera.

 

Después de leer tu libro, hemos reflexionado sobre un tema que creemos más común de lo que parece. Y es que la pérdida nos puede conducir a un desequilibrio emocional que solventar con apegos tóxicos. Para tus lectores, ¿cómo se puede salir de ahí? ¿Cuál es la manera de no caer en esa dependencia y recuperar el equilibrio?

Cuando una persona es abandonada se encuentra vulnerable, fragilizada, indefensa. Por el sentimiento de angustia, ansia y pánico puede recurrir a la búsqueda de remedios absolutos. El miedo acarrea una imperiosa necesidad de seguridad y puede agarrarse al siguiente apego tóxico, porque el ser humano vive «ligado» afectivamente y la amputación amorosa le priva incluso de su propia imagen como reflejo en el ser amado. Las recaídas por abstinencia sentimental pueden conducir a dejarse llevar por el impulso de buscar un «salvavacío» y, como si de una droga se tratase, necesita el chute y puede producirse una conducta adictiva (o reproducirse si la relación anterior estaba basada en un apego tóxico). La cultura en la que nos movemos impulsa a la búsqueda de soluciones rápidas y externas que no son nunca la panacea. Solo el convencimiento de la propia valía, de poder tener una vida autónoma e independiente permite recuperar el rumbo, no dejar nuestros sentimientos en manos ajenas y dirigir nuestro camino hacia la (re)construcción personal.

 

Justo al inicio del libro, afirmas que, por experiencia, puedes decir que son más las mujeres que experimentan una dependencia emocional que hombres. ¿A qué crees que es debido?

No creo que negar que existen patrones de desigualdad ayude a que la mujer se desprenda de ellos, pululan por todos lados. La práctica de unos hábitos culturales diferentes entre el hombre y la mujer deteriora la aptitud de esta para el amor, fomentando alguna forma de dependencia afectiva. Puede ocurrir que la persona de quien dependen afectivamente signifique lo que siempre han imaginado que sería el amor cuando, en realidad, lo que necesitan no es a esa persona sino «la idea» de esa persona, la idea forjada del amor. Por desgracia, el «Síndrome de Cenicienta» sigue vigente: el deseo de que una persona colme su vida, como un elemento exterior transformador.

 

¿Qué hay detrás de la dependencia? ¿Cuáles son las excusas que pueden mantener una relación de este tipo?

Las personas dependientes experimentan una carencia de autoestima porque miden su valía en función de si son o no amadas. Miedo a la pérdida, indefensión, una idea demasiado idealizada del amor, estados emocionales descontrolados, sobrevaloración de la persona amada y necesidad de que esta transforme su vida. El pretexto, la justificación para no salir del vínculo dependiente es la certeza de que no hay futuro sin el sustento de ese amor, fuera de él todo es incertidumbre y el miedo paraliza.

 

Enlazadas es un compendio narrativo de varias historias que nos ha hecho plantearnos las relaciones de amor y de buscar la forma de no renunciar a nuestro «yo» para que no se produzca una situación sentimental descompensada. ¿Era esta la idea, hacer pensar a los lectores sobre el tipo de amor en el que muchos caemos: platónico, idealizado, desmedido?

Exactamente, por eso he recurrido a tres historias tan diferentes, porque por muy complejas que sean algunas situaciones quería que cada persona pudiera encontrar en algún momento un ancla de identificación. Soy consciente de que todos los lectores no han experimentado una dependencia extrema hacia alguien, pero sí de que alguna vez se han sentido incapaces de soltar una situación afectiva que les tenía atrapados. Y si no han sido protagonistas de una adicción amorosa me sirve que conozcan por medio de la lectura lo que ese vínculo es capaz de hacer con una persona. No saber soltar(se), intentar mantener y retener por cualquier medio una relación inadecuada no puede conducir más que a la destrucción de la autoestima y a la infelicidad. La idealización ciega la evidencia.

 

Como decíamos, tu libro es muy reflexivo e introspectivo, muy bien trabajado. Enlazadas nos hacía falta desde hace mucho tiempo. ¿Has pensado alguna vez en llegar a más lectores a través de la traducción de tus obras?

Lo he pensado, claro, porque mi tesis doctoral fue en traducción literaria y porque mi docencia universitaria se relacionó con esta disciplina durante muchos años. Mi vinculación con Francia es total y mi madre era italiana, así pues sería fantástico para mí que fuesen traducidos, convencida de que los sentimientos que animan a los personajes serían igualmente entendidos en muchos países.

 

Dices que la amistad «es aceptación incondicional y nunca juicios de valor» ¿Qué ocurre entonces con las relaciones personales?

Esa frase es de Pilar, la amiga de la protagonista de Torres Gemelas, que nos narra la hecatombe sentimental de Estrella, y que está a su lado apoyándola, intentando que recapacite poniendo delante de sus ojos las evidencias que su amiga se niega a ver, pero nunca criticando. Hay tantos tipos de amistad como personas, la que con su presencia y su sonrisa respalda en los malos momentos, la que muestra un camino, la que regaña maternalmente, la que por ser más débil mimetiza los sentimientos de tristeza de la otra persona, pero la amistad auténtica es empatía siempre. Hay un nexo común: la aceptación, «te quiero porque eres tú, no por lo que has hecho o no». Y en esa historia he querido hacer un homenaje a ese vínculo sin el que la vida no tiene sentido.

 

Ya estamos llegando al final de la entrevista, Emma. ¿Quieres decirle algo a tus lectores que nosotros no te hayamos planteado?

Les pediría que si me han hecho el honor de leer las tres historias que componen Enlazadas, piensen que si conocen a una persona presa en la red de una relación de dependencia sentimental no la juzguen superficialmente. Carente de la autoestima y la seguridad suficientes para cortar la cadena del apego ansioso, sigue anclada en la adicción sentimental, en la urgencia de la otra persona, sufriendo los rigores de la negación de la propia fuerza vital. Y ninguna persona está a salvo de verse cautiva de una dependencia.

 

Muchas gracias por tu tiempo, Emma. Te deseamos mucha suerte con tu libro Enlazadas.



  • Nombre: Emma Sopeña
  • Género:  Narrativa/Relatos
  • Bio: Emma Sopeña Balordi, española, ha sido Profesora Titular de Filología Francesa de la Universitat de València (España) hasta septiembre de 2014. En el Departament de Filologia Francesa i Italiana ha dirigido proyectos de investigación y publicado numerosos trabajos en revistas y libros nacionales e internacionales. En 2013 publicó Lenguaje emocional y aspectos contrastivos. La indignación de un dios salvaje, en 2015 Mujeres rotas: el lenguaje de la dependencia emocional y en 2016 Palabras sobre el amor y palabras de amor, tres ensayos como resultado de un proyecto de trabajo y de edición financiado por la Universitat de València y editado en Ed. Comares (Granada). Los ensayos: Dos enfoques del discurso cómico (2015) y Enfoques del amor compulsivo (2016) están disponibles en Amazon. El poemario de versos blancos Esplendor (2015) está igualmente disponible en Amazon. Fue contralto primera en el Orfeó Universitari de la Universitat de València desde 2002 hasta 2016 participando en certámenes internacionales. Dirige el taller de poesía www.metaforas.com.es/foro, que abrió en 2008. Desde 2014 trabaja en el Partido Animalista PACMA y es la responsable de RRSS de Amnistía Internacional Comunidad Valenciana formando parte del Equipo de Comunicación. Su trabajo poético, así como las publicaciones lingüísticas, se encuentran en www.metaforas.com.es
  • Obra: Enlazadas

Disponible en: Amazon, El Corte Inglés, La Casa del Libro y FNAC

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