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Entrevista a Antoni Beltrán, autor de «Hablando claro. Filosofía esencial aplicada para médicos, enfermos y entorno»

Bienvenido, Antoni. Es un placer charlar contigo con motivo de la publicación de tu libro Hablando claro. Filosofía esencial aplicada para médicos, enfermos y entorno (editorial Tregolam). Este libro cierra una trilogía en la que compartes los conocimientos, experiencias y reflexiones que has desarrollado durante tu enfermedad en relación con el trato que se da al enfermo por parte del personal sanitario. ¿Por qué es necesario que los profesionales de la medicina se acerquen a tu libro?

Precisamente tu pregunta forma parte de uno de los tres propósitos que tuve para escribir el libro. En las universidades, se imparte una medicina que considero mecanicista, esto es igual a decir, que se estudian los distintos funcionamientos del organismo, pero rara vez se percibe a este, como un todo. En consecuencia, a la psiquis, no se le da la importancia que en mi opinión tiene en una enfermedad y por ello, se presta más atención a la afección propiamente dicha, que a la persona que se encuentra enferma. Eso, a pesar de que desde Hipócrates, 460 a.C. se defiende que no hay enfermedades, sino enfermos. Palabras, que me parecen adecuadas, pero que, en la praxis moderna, la medicina no las tiene en cuenta.

Un ejemplo de ello es que de los distintos temas que se pueden estudiar dentro de la carrera, apenas se considera la relación de médico-enfermo y sí se hace, es desde la perspectiva del clínico, ignorado lo que pueda pensar o sentir el doliente. La prueba, es que se le denomine paciente, eso a pesar de que estamos en una época que el dolor físico puede ser mitigado. –No deseo acabar mi respuesta, sin hacer mención que, dentro del libro (como tú sabes), argumento, las razones para que las personas enfermas, tengan en medicina otra terminología–.

En el primer capítulo del libro, «El Homo sapiens sapiens», reflexionas sobre la naturaleza del ser humano y cuestionas la idea de que el Homo sapiens es un ser dotado de equidad y de razón, y señalas que está supeditado a sus sentimientos y emociones. ¿Por qué has considerado importante comenzar el libro con esta reflexión?

Pues precisamente, porque el ser humano está totalmente supeditado a las emociones. Cuestión, que como he afirmado, la medicina ignora cualquier cosa que provenga de la mente y la circunscribe al funcionamiento del organismo, sin más. En esta situación y como ya reflejo en el estudio, en ocasiones, ciertas palabras, silencios y comportamientos de algunos médicos, no solo no ayudan, sino que a veces perjudican a la propia enfermedad.

También hablas de los campos morfogenéticos y la influencia que estos tienen en el desarrollo y curación de las enfermedades, aspecto que nos ha parecido muy interesante. Sin embargo, en el libro cuentas que, cuando has hablado sobre este tema con profesionales de la medicina, estos suelen desconocerlo o, incluso, parece que es cruzar líneas rojas de su conocimiento. ¿A qué se debe esta actitud? ¿No crees que un médico debería estar dispuesto a estudiar cualquier tema que pueda traer bienestar al enfermo?

Esencialmente, eso es debido a lo que defino dentro del ensayo, como medicina mecanicista. El médico, cuando sale de la facultad, está en el convencimiento que todo lo que ha aprendido es lo que hay que saber, al menos por el momento, y si hay algo más ya le irán informando. Lo cual, da pie a ignorar cualquier cosa que no tenga que ver directamente con lo que le han ofrecido los estudios; en esto incluyo a los clínicos veteranos, los cuales se aíslan de cualquier información que no provenga de los laboratorios.

Una idea central en el texto es la empatía de los profesionales de la medicina hacia sus pacientes (aunque sabemos que rechazas el uso de esta palabra). En Hablando claro cuentas numerosas anécdotas sobre la falta de empatía de los médicos a la hora atender a los enfermos e incluso señalas que se les instruye para esto. ¿Qué habría que hacer para que esto cambie?

Esta pregunta es muy interesante. En la actualidad, para estudiar medicina, solo es necesario pasar la llamada nota de corte, y con esto ya se puede optar a la universidad. No todas las personas, por su naturaleza o, mejor diría, por la educación que recibieron en la infancia, están preparadas para administrar empatía y esto hace que, en más de una ocasión, al clínico le falten facultades, para tratar al enfermo. Esta cuestión, antiguamente no ocurría, ya que la profesión era muy clasista y, los que accedían a ella, era porque su progenitor era médico, de esta manera, aquel nuevo profesional, desde la infancia había vivido de alguna forma ciertas cuestiones que debe tener en cuenta, aquel que se considere un buen clínico.

No, no me olvido a contestar, a tu pregunta. Una vez pasada la nota de corte y, antes de nada, la facultad de medicina debería hacer unas pruebas, para estudiar el talante del aspirante que desea estudiar medicina. Aun con todo, esto es muy improbable que suceda. Ya que, hoy por hoy, como ya he comentado, en los estudios, no se valora, la relación médico-enfermo.

Además de al personal sanitario, también diriges tu libro a personas enfermas y a quienes los acompañan durante la enfermedad, ya sean familiares o amigos. ¿Qué van a encontrar en Hablando claro que les pueda ayudar a afrontar la enfermedad?

Este es otro de los propósitos que me empujo a escribir el libro. Cualquier persona, que hay padecido una enfermedad y haya tenido necesidad de una larga hospitalización, vive unas situaciones, independientes de la dolencia que padezca, totalmente nuevas. Sería lo mismo a entrar en otro mundo distinto al que estaba acostumbrada; eso representa un tremendo choque emocional. Conflicto que, en el estudio, expongo con ejemplos y aporto todo tipo de detalles. Pero, no solo es el enfermo, al que se le transmuta la existencia, sino también a sus familiares más cercanos. Considero que la lectura del ensayo les puede representar una guía para entender el mundo hospitalario.

A lo largo del libro hay una crítica constructiva a la medicina mecanicista que se practica hoy en día y, en el capítulo final, planteas nuevas expectativas de cara al futuro. Es de esperar que los avances tecnológicos condicionen estas novedades (por ejemplo, señalas el campo de la inteligencia artificial). ¿No crees que esto puede convertir la medicina en un campo más deshumanizado y en el que sea más difícil encontrar muestras de empatía?

La primera parte de la pregunta, creo que ya te la he contestado. En cuanto a la segunda, te agradezco que me la hagas. Cuando en el ensayo menciono a la I.A. no me estoy refiriendo a la que se pueda utilizar para para los análisis o intervenciones, nada de eso; –la parte técnica la omito pues, no tengo conocimientos para abordar estos particulares–. Por lo tanto, al hablar de ello, no me estoy refiriendo exactamente a la medicina, sino al bienestar. Dentro del estudio, reivindico la diferencia que hay ente salud y bienestar, por cierto, dividida por una sutil línea, que puede llegarse a confundir. Tanto es así que, algunos médicos la suelen mezclar, cuando visitan en los consultorios a la gente mayor. Quizá me entenderá mejor el lector, si pronuncio la palabra robot, estos son capaces de suplir con ventaja las atenciones que puedan recibir de una asistenta, que tiene que atender a una innumerable cantidad de personas que, de una forma u otra, están disminuidas física o cognitivamente. Como demostración de ello, y aunque no deseo hacer un spoiler, en el estudio ofrezco varios ejemplos publicados en diferentes medios de comunicación, que demuestran de una forma práctica, lo útiles que son en las diferentes áreas, del llamado bienestar.

Por otra parte, también indicas los beneficios de prácticas que en Occidente se han considerado pseudoterapias o a las que no se les da ningún valor a la hora de aportar bienestar. Hablas de la medicina Tao, ayurvédica o de procedimientos como la meditación o la acupuntura y señalas que su empleo es más humanista que la de la medicina mecanicista. Sin restar mérito al ejercicio de la medicina en Occidente, ¿crees que puede haber un punto de encuentro entre estas terapias y la medicina mecanicista de manera que el enfermo encuentre un mayor bienestar?

Con esta pregunta me tendría que retrotraer, a lo que antes ya te he contestado, sobre los campos morfogenéticos, con esto, pretendo decir, que la medicina occidental se podría nutrir de algunas aportaciones milenarias que ofrecen los distintos remedios orientales. La gran diferencia entre ambas formas de curar es que, en Oriente, se interpreta al organismo como un todo; mientras que, en Occidente, como ya es consabido, priman las especialidades. Cuestión, que como valoro en el ensayo, tiene sus pros y sus contras.

Como cuentas en el libro, la enfermedad supone un punto de inflexión importante en tu vida. ¿Es a partir de aquí cuando sientes el impulso por escribir y compartir tu experiencia? ¿O, quizás, ya existía este gusto por la escritura anteriormente?

Con esta pregunta contesto el tercer propósito que me hizo escribir no solo este libro, sino también el anterior, Del hechicero a la medicina actual. Sí, es cierto, mi enfermedad, fue fruto de mi adicción al alcohol. No tengo ningún reparo en anunciarlo, si con esto puedo ayudar a otros que se puedan hallar en la situación en que me encontraba. Como explico en el libro hago un desnudo integral de mi alma, abordando los motivos que me llevaron hasta la enfermedad, partiendo de una situación de un supuesto éxito profesional, hasta llegar el hastió personal.

Tiempo después, ya recuperado de aquella enfermedad que es incurable, salvo que se practique un trasplante, he meditado las posibles razones ocultas que me podían haber empujado a la adicción. Y, una cosa que admito es que la mente humana es muy complicada, tanto es así, que quizá inconscientemente, me puse a prueba al igual que si fuera un juego electrónico, poniéndole a la máxima dificultad, para demostrarme a mí mismo que podía ser capaz de vencerlo. No, no puedo decir, ni mucho menos, que este satisfecho de haber llegado a la situación que tanto padecimiento me trajo. Pero sí, en honor a la verdad, dentro del libro expongo las cosas que tuve que hacer o, animar a terceros que hicieran, para conseguir después de tres años y medio, el anhelado trasplante. –Explicarlo aquí resultaría muy largo, pero en el libro, lo detallo, eso sí evitando comprometer a nadie. Solo manifestar, mi inmenso agradecimiento, a todas las personas que me ayudaron, pues les debo la vida–.

En Hablando claro hay muchas referencias a la filosofía y a distintos autores. Supongo que tienes un interés profundo en este campo, algo que no es muy común en nuestra sociedad. ¿Cómo crees que podría enganchar a más gente?

En mi profesión, que era la de consultor de management, –especialidad que cuando la ejercía, era bastante desconocida en España–, la filosofía es esencial pues, aunque en el universo el lenguaje para comprender lo poco que sabemos son las matemáticas; cuando no existe una base de donde puedan partir los algoritmos, se debe recurrir a los supuestos y la herramienta para ello es la filosofía. Admito, que la respuesta puede resultar un tanto enrevesada, pero, si lee detenidamente, es entendible. Con esto, estoy admitiendo que, a pesar de que la enseñanza de hoy desdeña la filosofía, el conocimiento de esta dará siempre una ventaja a quien la practique.

Has escrito otros tres libros que, como señalábamos al principio, conforman una trilogía. ¿De qué manera están conectados todos ellos? ¿Qué intenta transmitir cada uno de ellos?

En el primero de ellos, Interpretación del éxito es un compendio, de todos mis saberes a nivel de management y psicológica. En este ensayo, desarrollo mi método de trabajo, que es El Intentional management system, formaba parte de las herramientas básicas que empleábamos en la consultoría y, con estos conocimientos, es más fácil comprender, algunos de los contenidos que se vierten en los dos libros que le siguen, aunque no tienen relación formal alguna. El posterior a este, ya lo he anunciado anteriormente y, del que se está presentando Hablando claro, no deja de ser una mayor profundización de lo que pudo quedar del anterior. No obstante, de este último estudio tengo que reconocer que, a nivel personal, es el más valiente que he escrito.

Y ahora qué has completado la trilogía, ¿estás pensando en un nuevo libro? Quizás te apetezca explorar otros géneros o temas. Cuéntanos.

Pues sí, tengo que reconocer que la escritura para mi es una de las motivaciones de mi vida y, por ello, he emprendido un ensayo que considero que tiene un alto grado de dificultad, se trata de analizar, desde un punto de vista antropológico, la llamada violencia de género, aunque eso sí, percibida desde un ángulo distinto de lo que hasta ahora se ha hecho. Reconozco que el tema será reconvertido y como vulgarmente se dice me estoy metiendo en un laberinto donde puede ser difícil encontrar la salida

Estamos llegando al final de la entrevista. Nos gustaría darte este espacio para que puedas compartir con los lectores lo que quieras.

Gracias, eso me da la oportunidad, de destacar dos asuntos. El primero es que cuando llevaba más de sesenta por ciento de la obra escrita… surgió la pandemia. La noticia fue como una explosión en nuestras vidas. Los medios de comunicación vomitaban noticias contradictorias a todas horas y nadie en aquellos momentos sabía lo que hacer. A partir de ahí, vino la reclusión forzada durante tres meses y, –por razones que ya expongo en el libro–, no continúe con él hasta que volvió aquello que se llamó nueva normalidad. Este suceso les dio más relevancia a las críticas que hasta aquel momento había manifestado sobre algunas organizaciones médicas colegiadas de la península. Todo ello quedó justificado posteriormente, durante las situaciones dramáticas que hemos vivido, pues su comportamiento, fue mediocre y, cuando no, nulo. Y, hay motivos para preguntarse qué responsabilidad tienen en la situación, de aquella tan cacareada, como la mejor sanidad del mundo.

El segundo punto es explicar cuál es la finalidad que me hace escribir. Para mí es muy importante, conseguir hacer reflexionar al lector. Representa provocarle una catástasis, proponiéndole temas desde ángulos distintos de los que generalmente se ofrecen. No pretendo darle la solución, lo que le proporciono son varias propuestas, para que él pueda optar por alguna o, incluso admito que pueda inspirarle una, que no se encuentre dentro de mis sugerencias. De conseguirlo, se puede decir que la finalidad del libro, habrá cumplido su cometido.

Muchas gracias, Antoni. Te deseamos mucho éxito con tu libro y recomendamos a los lectores que vayan corriendo a las librerías online para adquirirlo.


  • Nombre: Antoni Beltrán
  • Género: ensayo
  • Biografía: Nace en Barcelona en 1948. Después de desarrollar actividades artístico-plásticas distribuidas por todo el mundo, crea un método exclusivo de trabajo: el intentional management system. Dirigiendo por más de treinta años su propia consultoría de management, interrumpida por una grave enfermedad de la que se halla repuesto. En la actualidad, entre otras cosas, imparte clinics y escribe ensayos, como el que tienes en tus manos. Donde, por cierto, tanto en este, como en el anterior; Del hechicero a la medicina actual, poseen un valor añadido, ya que se conjugan sus conocimientos de consultor, con las experiencias que sufrió durante su enfermedad. Dando como resultado un elaborado aporte para la profesión médica. —Una biografía más extensa se encuentra en su primer libro; Interpretación del éxito—.
  • Redes sociales: Web del autor, Twitter, Facebook, Instagram
  • Obra: Hablando claro. Filosofía esencial aplicada para médicos, enfermos y entorno

Disponible en: Amazon, Agapea, Fnac, Casa del Libro, Librería de la U

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