Seguramente, si estás navegando por la página de Tregolam, te has planteado presentar tu obra a un concurso literario. Ya sea para probar suerte, para retarte a ti mismo o para buscar una primera toma de contacto con las editoriales, los concursos literarios en España son un espacio muy propicio para dar el primer salto al mundo literario. Sin embargo, los premios literarios son un mundo aparte lleno de secretos y curiosidades al alcance de muy pocos, por ello te dejamos 8 secretos sobre concursos literarios que deberías conocer
¿Qué es un concurso literario
Si quieres conocer más acerca de ellos y cuáles serán los principales retos a los que deberás enfrentarte para llegar lejos en un certamen literario, te recomendamos estos 8 consejos para participar en un concurso literario.
1. Tipos de concursos literarios
La lógica de un concurso parece sencilla, ¿verdad? Te aseguras de cumplir las bases, envías tu manuscrito y esperas a que un jurado emita quién es el ganador. Pero ¿te has preguntado alguna vez cómo funcionan desde dentro? Puede que en tu mente resuene el rumor o la duda acerca de si todo es así de fácil o si los resultados están decididos desde el inicio. Tus inquietudes son razonables.
Cuando hay reconocimiento, publicidad y, al fin y al cabo, dinero por medio (mucho dinero), todo es posible. No obstante, no hay que prejuzgar, ni generalizar, ni rechazar los concursos solo por suposiciones o juicios formulados a priori.
Veamos algunos puntos sobre los concursos para entender mejor su mecanismo.
a. Concursos grandes
Los concursos literarios grandes son aquellos cuya gratificación supera los 25.000€ y están organizados por los gigantes de la industria, como los premios Planeta, Alfaguara, Clarín o Primavera. En estos concursos, pueden darse tres situaciones diferentes:
- Se realiza una reunión con un agente literario para comprar los derechos de un autor que va a formar parte de la casa, se cierra un acuerdo y se entrega el premio. La idea principal es la de publicar un libro con el titular de: «Ganador del Concurso X».
- El título de ganador se otorga a un escritor que ya es de la casa, pero que necesita un empujón por tal o cual motivo.
- Puede que el premiado sea alguien extremadamente conocido; aquí, más que un escritor, lo que se busca es un líder de opinión (periodistas, mediáticos, presentadores, etc.).
Sí, es un panorama un tanto desalentador. El premio de consolación para el resto de los mortales es muy peregrino: si mandas tu novela a un concurso como estos (y alguien la lee), tal vez te rescate algún editor emocionado por la calidad de tu obra y formes parte de algún listado de finalistas o te destinen a un sello menor dentro del grupo para publicarte. No es poco, pero ya hablamos de otra cosa…
b. Concursos literarios con premios menores
En estos concursos, el procedimiento es el siguiente: un grupo de lectores profesionales se encarga de hacer cribas de cientos de obras. Normalmente, un lector –que no tiene por qué ser un editor– puede llegar a leer entre 100 y 200 obras. Como es imposible leer tantos manuscritos, lo que hacen es leer la primera página. Si les gusta, leen unas dos o tres páginas más.
Si siguen convencidos, reservan la obra y ya se la leen al completo. Sobre esa cantidad de obras que han reservado y leído (en torno al 10% del número total), vuelven a hacer una criba donde, como es de suponer, quedan muy pocas obras y esas son las que finalmente le entregan al «jurado oficial», aquellos miembros del jurado reconocidos y que son, comúnmente, escritores consagrados.
Por lo tanto, las primeras páginas de tu novela o tu relato se convierten en un elemento fundamental, clave. Evita describir en esas páginas, por ejemplo, cómo baña el sol los campos al atardecer o narrar escenas similares. Céntrate en un comienzo impactante, que despierte el interés del lector o cribador de un concurso. Un comienzo fuerte es lo que realmente te ayudará a pasar el primer filtro.
2. Cómo enviar un manuscrito a un concurso literario
Como has visto, cuentas con muy poco margen de error, así que no podemos dar ventajas. Cuando un lector o cribador comienza a estudiar esa primera página, puede ver con una simple ojeada qué elementos no funcionan. Y dos cosas a las que presta especial atención son la ortografía y la gramática.
Por esta razón, la primera página no puede tener ningún error, de ninguna manera. De lo contrario, provocarás que el lector desista y se cree una mala imagen de tu novela. Haz un repaso profundo del texto tú mismo o busca un servicio de corrección ortográfica.
3. Texto bien maquetado en Word
Al igual que la corrección, una buena maquetación resulta vital para facilitarle el trabajo al lector. No pongas más barreras entre tu novela y él, bastante difícil es ya tener que competir con cientos de escritores más. Preséntale tu manuscrito bien estructurado, evita que lo rechace solo porque no has dedicado tiempo a explotar las herramientas que el procesador de texto te ofrece.
Aunque tu manuscrito cumpla los requisitos de las bases, si está torpemente maquetado (con macros, titulares de colores raros, sin saltos de página), le darás un motivo más al lector para ponerse de mal humor. Tu obra es como un regalo: si te has esmerado en envolverlo y ha quedado bonito, será el primero que quieran abrir.
4. Lee bien las bases de los concursos literarios
Como si de un contrato se tratase, presta atención y lee cuidadosamente las diferentes cláusulas. No querrás que tiren tu novela únicamente porque no cumple con los requisitos definidos en el concurso, ¿verdad? Imagina que puedes escribir sobre el tema que quieras, con la extensión que quieras, pero no te das cuenta de que te piden, por ejemplo, que tu relato haga referencia a un viaje. Si has decidido presentarte a un concurso, esfuérzate tanto como si fueras a mandarlo a una editorial.
Asimismo, fíjate bien los puntos que hablen de derechos, en las fechas de entrega y los plazos del concurso, el formato en que debes presentarlo, la dirección, etc. Si tu manuscrito no cumple con los requisitos de las bases, le habrás dado un motivo más al lector del concurso para desechar tu trabajo…
5. Insiste, no te rindas…
¿Llegar y triunfar? ¡Qué asombrosa proeza! No siempre se gana ni tampoco se hace a la primera. Ten en cuenta que muchas veces los resultados dependen de algo tan aparentemente insignificante como los estados de ánimo del lector de turno. Confía en ti y en tu novela, sé paciente y persevera. Prueba en con varios concursos diferentes.
6. No mandes por mandar
Muchos concursos, en caso de ganar, se quedan con los derechos de tu obra, lo cual es normal. Pero si el concurso es extremadamente pequeño –es decir, no obtienes nada a cambio–, puede que pierdas la posibilidad de usar tu obra para otro concurso o publicación. Así que selecciona bien qué concursos se ajustan mejor a tus necesidades y cuáles pueden ser los más beneficiosos según tus objetivos.
Por otro lado, hay certámenes literarios tan pequeños, de esos cuyos premios solo publicar un ebook de la obra, que no tiene mucho sentido perder los derechos o desperdiciar una obra que no llegará lejos.
7. No siempre gana el mejor
Al final, es inevitable que intervenga la subjetividad de alguna u otra forma y que el resultado del concurso depende de que le guste o no al lector. Como pasa en el cine, las películas más taquilleras no tienen por qué ser necesariamente de calidad o especialmente buenas desde el punto de vista artístico. Si no ganas, no pienses que tu historia es mala (en absoluto). Respira profundo, déjalo atrás y céntrate en buscar tu siguiente oportunidad.
8. ¿Dónde es más recomendable participar?
Realmente, puedes participar en cualquier concurso literario que quieras. Pero también es cierto que tus probabilidades de éxito aumentarán si centras tus esfuerzos en concursos de ayuntamientos, de comunidades, de organizaciones culturales o de otros organismos. Estos apuestan por la calidad de las obras, no solamente por un nombre.
Conclusiones sobre los premios literarios
Ya sabes: busca el concurso literario que más te interese o guste, prepara tu novela y prueba suerte. Eso sí, si no llegas a tiempo, no la mandes deprisa y corriendo; es tu trabajo, cuídalo y tómatelo en serio. Espera al siguiente concurso si es necesario, dale a tu manuscrito todos los recursos que necesita.
Que no te puedan las prisas, ni la pereza, ni la desidia. Mantén el ánimo y, ante todo, no te frustres. No ganar no significa ser mal escritor. Además, nunca sabes dónde vas a encontrar tu primera oportunidad, así que no te cierres puertas y llama a cada una de ellas. Todo esfuerzo tiene una recompensa.
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