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Entrevista a Abraham Stern, autor de «No temeré mal alguno»

Buenos días, Abraham. Estamos encantados de poder hablar contigo sobre tu libro No temeré mal alguno es cual es un thriller a la altura de los grandes superventas del género negro donde su protagonista participa en una investigación para dar caza a un asesino en serie cruel y sádico en Estados Unidos.

¿Qué se siente al publicar una novela de este género con tantos adeptos?

 Un reto más y una gran responsabilidad. Como en todos mis libros, comienzo sabiendo únicamente como va a terminar la novela y de ahí empiezo el largo camino de construir un mundo literario lleno de sorpresas.

La novela es un crisol de emociones, un rompecabezas y una montaña rusa de emociones. Desde el primer día mi compromiso fue darle al lector una historia de suspenso compleja, llena de verdades a medias y mentiras blancas. Estoy seguro de que logré mi cometido y de que el lector no tendrá idea dónde comienzan unas y otras.

 

Esta es tu segunda novela publicada tras En cuestión de segundos donde nos hablas de la magnitud de las consecuencias que pueden suceder en nuestras vidas de un momento a otro. ¿En qué género te sientes más cómodo? ¿En el drama o en la novela negra?

Me siento cómodo en ambos. Me gusta escribir de todo, pero aplicando una perspectiva distinta. No me gusta analizar las cosas a simple vista y siempre trato de encontrar el sinsentido de las primeras percepciones. No quiero ni pretendo enmarcarme en un solo género y pienso que lo que verdaderamente importa es la historia que se cuenta. Me interesan las historias que se fundamentan en las injusticias y en el sufrimiento humano. Mi primer libro fue una historia de infidelidad, No temeré mal alguno es una novela de suspense y ahora estoy trabajando en una historia del holocausto, y así tengo sobre el tintero una lista interminable de ideas.

 

En tu libro No temeré mal alguno cuentas la desgarradora vida que sufre la protagonista, Madeleine Thomas, durante su infancia puesto que ella se encuentra en el contexto de la esclavitud ¿En qué te has inspirado para describir con tanta soltura las escenas?

El compromiso permanente con el lector. No se puede escribir una novela de suspenso con ataduras o intentando ser políticamente correcto. La vida está llena de personajes muy oscuros, con personalidades macabras y capaces de cometer atrocidades impensables. En el momento que entiendes que el lector tiene el derecho de saber lo que piensa un asesino, en ese preciso momento llegas a la conclusión de que solo hay una forma de escribir la historia: sin complejos y de la forma más cruda posible.

 

A lo largo del libro encontramos diferentes narradores que nos van describiendo la historia desde diferentes puntos de vista: el asesino, Stella, Ray Harvey, Timothy McLaren, Dwight Turner y Madeleine cuya vida es narrada a través de los ojos de Stella, algo que nos parece muy original. ¿Cómo ha sido tu proceso de escritura?

Tengo una forma muy particular de escribir y hay algunos que se sorprenden. Cuando inicio una novela lo único que tengo claro es cómo va a terminar y de ahí en adelante me dejo llevar libremente, sin estructuras forzadas ni preconcebidas. Cada uno de los personajes que voy creando son el resultado de la propia necesidad de la narrativa y los voy introduciendo para que cada uno de ellos pueda revelar algún tema de la historia sin que se hayan contaminado con las percepciones de otros personajes. De hecho, hasta las locaciones terminan siendo un personaje más. De esta forma puedo contar mi historia desde muchas perspectivas y darle más amplitud y vida a cada uno de ellos.

 

Vemos diferentes temas tratados a lo largo de No temeré mal alguno, como por ejemplo, el machismo, las afrentas familiares, el racismo, el pasado, la injusticia, la violencia, las drogas, etc. Ingredientes que hacen de tu libro una historia cargada de situaciones que hacen removerse al lector ¿Te has inspirado en algún autor para la trama narrativa o ha sido tu bagaje como escritor lo que ha ayudado a que consigas recrear una novela tan bien conseguida?

Los seres humanos somos un cúmulo de experiencias. Por supuesto que me he inspirado en todos y cada uno de los autores que he leído a lo largo de mi vida. Son muchos y muy diversos. Me encanta la narrativa en primera persona de Stephen King y el narrador omnisciente de Gabriel García Márquez. No obstante lo anterior, estoy convencido de que No temeré mal alguno es un fiel reflejo de mi bagaje como escritor y que el resultado está ligado a mi propia evolución. He madurado con los años y ahora logro escribir con absoluta libertad y sin compromisos predeterminados.

 

Eres un autor costarricense que también ha vivido durante varios años en EE. UU. ¿Has pensado alguna vez en traducir tus obras para llegar al público anglosajón?

Por supuesto. Creo que el sueño de todo escritor es que sus libros transciendan fronteras y lenguajes. No solo me gustaría ver mis novelas en inglés, si no que en todos los idiomas posibles. El crecimiento de un escritor debe ser orgánico y en eso soy muy paciente. Hay que dejar que el tiempo haga lo suyo y creo que las traducciones vendrán como un proceso natural de la evolución personal como escritor y de la acogida positiva de la audiencia. Estoy seguro de que llegará el momento de romper con las barreras del idioma.

 

Además de escritor, eres un abogado especializado en Derecho Marítimo. ¿Te ha servido tu experiencia laboral para ahondar tan bien en la psicología de los personajes y en su conducta?

Sin lugar a duda. La abogacía te expone a situaciones de la vida real que difícilmente puedes ver desde otras profesiones. Además, los abogados sabemos que los conceptos de justicia terminan siendo siempre relativos y que no siempre gana el más bueno, sino que el que tenga las mejores pruebas. Esa justicia irregular o el intento por alcanzar una justicia perfecta que no existe te permite crear personajes, historias y giros que de otra forma serían difíciles de visualizar.

 

La obra se sitúa en Nueva Orleans, cuna de la multiculturalidad (africana, hispanoamericana y francesa, entre otras) y de la música jazz. ¿Quisiste contextualizar allí la trama precisamente por eso, por la diversidad que representa esta ciudad tal y como lo hacen tus personajes tan variados?

Por supuesto. De hecho y desde mi perspectiva, Nueva Orleans termina siendo un personaje más de la obra. La justicia no está en pedir perdón. El perdón es algo que nace naturalmente cuando se imparte justicia, más no viceversa. En realidad no hay un lugar en la tierra en la que no se hayan cometido atrocidades contra el ser humano y las sociedades se tornan justa e injustas dependiendo de la época histórica en las que se les mire. No temeré mal alguno utiliza a Luisiana como un personaje más precisamente por ese abuso histórico. Es un lugar lleno de heridas profundas, familias destrozadas, odios que van más allá de varias generaciones. Esas cicatrices de una ciudad como Nueva Orleans se muestran como el lienzo perfecto para dibujar una historia de suspenso. La justicia e injusticia de una cuidad como Luisiana es tan relativa como la justicia o injusticia de la propia novela. Una mezcla perfecta entre lugar y relato.

 

Relacionado con la pregunta anterior, con tantos frentes abiertos en la trama, debido a la pluralidad de personajes que intervienen, has conseguido cerrar la historia de manera impecable, sin ningún cabo suelto. ¿Qué ha sido lo más difícil de sentarse a escribir?

No existe la historia perfecta; nos esmeramos en buscarla pero siempre queda algo sin resolver. Dentro de la totalidad de los factores siento que la historia cierra de una manera humana y, por ende, cargada de imperfecciones. He dejado cabos sueltos adrede, sabiendo que no di por agotada toda la problemática y pensando quizás en una secuela.

Lo más difícil es sentarse frente el computador, con la página en blanco y saber que estás solo contra el mundo, pero sobre todo contra uno mismo. Es un temor irracional ya que nadie está viendo lo que vas a escribir y una vez que comienzas, se inicia una autoexploración que te va a permitir descubrir cosas muy intimas y personales que jamás pensaste que existieran. La satisfacción de terminar esa primera página es surreal y es lo que yo más disfruto.

Quizás la peor sensación es saber que tienes en tus manos una buena obra y no tener los medios o recursos para que la gente te encuentre. Ser inexistente. Yo lo llamo «el síndrome del escritor invisible o desconocido». Cada año se publican cientos de miles de títulos y es muy fácil que una pieza maestra literaria se pierda en ese bosque de autores. ¿Cuántos grandes novelistas han quedado en el olvido por ser invisibles, inexistentes? Estoy seguro de que cientos, y así pueden pasar años o siglos, hasta que llega a las manos correctas y, como si fuese un acto de magia, retoma vida y termina convirtiéndose en un best seller. La vida del escritor es una vida solitaria, dura, incomprendida… Se escribe por que te apasiona más que cualquier otra cosa. Es una vida sin puntos de exclamación.

 

Nos gusta mucho también la mezcla de los diferentes tipos de novela negra que encontramos en No temeré mal alguno: desde el punto de vista del criminal, del detective y de las víctimas. ¿Tenías todo pensado desde el principio o la historia iba cobrando vida por sí sola a la vez que ibas escribiendo?

La historia fue tomando vida propia por sí sola a la vez que iba escribiendo. Esa es mi naturaleza como escritor. Lo único que tengo claro cuando inicio la travesía es cómo va a terminar el relato. El resto es una hoja en blanco que va tomando su vida propia conforme avanzo. No me gusta estructurar mis historias y encasillarlas en esquemas rígidos y predeterminados. Eso me quita la inspiración y la improvisación que forma parte esencial de mi manera de escribir. Escribo lo que siento sin importar el día, la hora o lo que lógicamente debió considerarse. Soy un escritor políticamente incorrecto.

 

Estamos llegando al final de la entrevista, Abraham. ¿Te gustaría comentarle algo a tus lectores antes de terminar?

Quiero que sepan que obtendrán lo mejor de mí. Es una novela negra, de suspense criminal y jurídico. Un libro que lo tiene todo. He dado lo mejor de mí en el proceso y pienso que es mi mejor obra hasta ahora. Como en todas las obras de este género, le prometo al lector que los tendré engañados una y otra vez. Cuando piensen que algo es cierto, pronto entenderán que no es más que una vil mentira, y cuando piensen que algo es mentira, titubearán si podría haber sido verdad.  Es una novela que huye de lo políticamente correcto sin buscar contentar a nadie. Un verdadero rompecabezas de suspenso y juegos mortales.  En fin, encontrarán una novela de ritmo alto, muy gráfica, descarnada y políticamente incorrecta. Es una novela cruda que no busca buscar contentar a nadie. Un verdadero rompecabezas de suspenso y juegos mortales.

Muchas gracias por tu tiempo y por hablarnos de tu libro No temeré mal alguno. ¡Estamos deseando leer tu siguiente novela!

 


  • Nombre: Abraham Stern
  • Género: Novela negra
  • Bio: Abraham Stern Feterman (San José, Costa Rica, 1967), es abogado, escritor y columnista de diversos artículos de opinión.A los cuarenta y ocho años se da a conocer con su primera obra literaria titulada En cuestión de segundos (Megustaescribir, 2015) y en su segunda novela nos entrega una nueva historia de suspense policial titulada No temeré mal alguno (Círculo Rojo, 2019).  Además, ha destacado por sus artículos de opinión que publica en el periódico La Nación, La República y CRHOY de Costa Rica y en foros internacionales.Su infancia transcurre en dos de las principales ciudades de Costa Rica: San José y Alajuela, y allí entra en contacto con la renovación urbana de la ciudad capital. A sus dieciocho años viaja a Israel en donde se expone por primera vez al posmodernismo que se vive en esa época a largo de Europa. Estudia Derecho en Costa Rica y Estados Unidos de Norteamérica (Nueva Orleans, Luisiana), e inicia una larga carrera profesional enfocada en Derecho Comercial y Marítimo.Durante los cuatro años que vivió en los Estados Unidos forma parte activa de la comunidad latinoamericana desempeñando funciones ad honorem en el consulado de Costa Rica en la ciudad de Nueva Orleans y como Tesorero para la Cámara de Comercio Hispana del Golfo de Luisiana. Su vida académica se resume en el título de Maestría en Derecho Marítimo que obtiene de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans y como profesor en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad de La Salle, en donde ha impartido diferentes cursos.
  • Obra: No temeré mal alguno

Disponible en: Amazon

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