Plantearse cuál es la edad ideal para escribir un libro parece un tema algo peregrino para cualquier escritor. Pero, aunque no lo parezca y teniendo en cuenta que convertirse en un escritor es una carrera de fondo (repleta de obstáculos), este es uno de los temas que más preocupa a los escritores noveles.
También es uno de los temas más debatidos en cursos y tertulias literarias.
Comúnmente, se interpreta mal el concepto de convertirse en un escritor profesional. Para muchos autores, el solo hecho de publicar un libro (el primero, por lo general) significa la llegada a una meta imaginaria que nos catapulta como autores con futuro. Para muchos otros, lo es ganar o ser finalista de un concurso literario de prestigio, o conseguir un interesante contrato con una casa editora.
Todas esas respuestas son discutibles y la noción de escritor profesional puede estar dada por muchos factores, no solo uno. Por supuesto, todo pasa por ser editado, pero hay miles de casos de escritores que tienen algunas novelas y nadie los conoce.
Tratando de contestar a la premisa autoimpuesta de cuál es la edad ideal para escribir un libro y teniendo en cuenta todo el esfuerzo que eso implica, así como los obstáculos que hay sortear, la respuesta correcta sería: cuanto antes, mejor.
Sin embargo, no hay que apresurarse. Si bien es cierto que hay casos de tremenda precocidad literaria, como Ben Brooks —publicó su primer libro a los quince años— o Luna Miguel para el caso español, también los hay en la vereda de enfrente: autores que han tardado mucho en empezar a escribir y más todavía en ser publicados.
Ejemplos de autores que han roto el molde
En definitiva, lo importante no siempre es la cantidad, sino la trascendencia de cada libro. Aquí te damos algunos ejemplos de escritores que consiguieron el éxito con la madurez:
- Amy Tan, autora norteamérica campeona de los best seller. Publicó su mayor obra, El club de la buena estrella, con 38 años.
- Con 41 años recién cumplidos, el multipremiado Luis Landero publicó su primer libro.
- A los 45 años y tras haber pasado por la novela, Raymond Chandler, uno de los máximos exponentes de la literatura policíaca y uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, publicó su primer cuento. Dicen que le gustó tanto la experiencia que ya no se fue del género.
- Aunque parezca increíble, fue a los 47 años de edad cuando el trágico Stieg Larsson le dio por empezar a escribir un libro. Dicho libro sería, por supuesto, Millennium.
- Annie Proulx, ganadora del premio Pulitzer por su segunda novela, empezó a escribir a los 51 años. Antes de eso, se había desempeñado como periodista.
- Uno de los más grandes autores de todos los tiempos, Charles Perrault, inmortalizado por Disney con Cenicienta, arrancó su carrera literaria a los 51 años porque estaba francamente aburrido.
- Uno de los cosas más resonados de los escritores que empiezan a escribir en edades maduras es nada menos que José Saramago. Educado por unos abuelos semianalfabetos y campesinos, el Premio Nobel de Literatura, ajeno a todo mundo literario, empezó a escribir seriamente a los… ¡60 años! Tiempo no perdió, puesto que ha publicado desde entonces y hasta su muerte, más de veinte libros.
- Este récord lo rompe, aunque con menos reconocimiento, Frank McCourt, el legendario autor de Las cenizas de Ángela. Descubrió su pasión por las letras a los 65 años y no paró hasta su muerte.
- Esta lista la cierra la singular autora norteamericana Harriet Doerr, que se lanzó al mundo literario con 74 años de edad e incluso tuvo tiempo de ganar el National Book Awards en 1984. Hasta su muerte a los 92 años, publicó cuatro libros, de los cuales uno, Stones for Ibarra, fue llevado a la televisión.
Consecuencias sobre la la edad para escribir un libro
De estos ejemplos, destaca que, realmente, no hay una edad para comenzar a escribir un libro. Solo se trata de tomárselo en serio y seguir para adelante pese a todos los contras que un escritor novel encuentra hoy en día. Algunos especialistas incluso razonan que, para todo autor, se abre un espacio de aprendizaje y experimentación literaria (el famoso momento de las vanguardias y la exploración) que dura hasta aproximadamente los 30 o 35 años de edad.
Por supuesto, esta es una fabulación de carácter académico, pero teniendo en cuenta que la formación en escritura creativa no es reglada (es decir, no aprendemos a escribir narrativa en el colegio ni somos estimulados para ello), no carece de cierto sentido.
En muchos casos, como para Saramago, aunque su biografía señale que comenzó a escribir a los 60 años, es necesario matizar. Si bien es un caso extremo, muchos autores o creadores están vinculados a la creación literaria o a la corrección de textos o sienten inquietud desde mucho antes. Dicho de otro modo: la acción propia de escribir no nace al coger la pluma y garabatear frases, sino que es un proceso de maduración evolutiva, una suerte de lánguido volcán que hierve a fuego lento hasta que explota.
Para muchas personas, esa vocación se manifiesta a edades tempranas gracias al estímulo familiar o educativo, y para otros no es tan simple. Lo que es seguro es que, cuando esa vocación estalla, ya sea a los 15 o a los 70 años, es necesario acompañarla con formación, dedicación y tesón. Todo lo demás es relativo.
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