Hola, Tilo. ¡Es un placer tenerte aquí con nosotros! Estamos deseando conocer más sobre Los ladrones de dientes, tu primera novela. En esta obra, la psicóloga Marta Velamazán viaja desde Nueva York tras el fallecimiento de su madre adoptiva con el objetivo de conocer más sobre su identidad. Pero al llegar a Madrid, las imágenes de un terrible accidente comenzarán a perseguirla hasta un pequeño pueblo de la España rural. Este lugar, donde vive su madre biológica, parece estar congelado en el tiempo.
Muchas gracias por tu valoración. La idea de la trama surgió justo al revés de como suele suceder habitualmente. Lo normal es construirla y luego montar las escenas o los acontecimientos sobre ella. Pero en mi caso no fue así. Primero escribí las historias y luego las interconecté. Los expertos suelen decir que esto no debe hacerse así nunca, ya que se corre el riesgo de que la novela acabe olvidada en algún cajón, atascada en mitad del proceso. En mi caso fue un golpe de suerte. Al final las fichas encajaron y el proyecto salió adelante. Si te soy sincero, no tengo ni idea de cómo lo hice. Me levanté una mañana y lo vi todo claro. Yo creo que fue una especie de serendipia, eso que te encuentras de pronto cuando andas perdido y no sabes muy bien lo que estás buscando.
Un poco perturbadora. Siempre he escrito para mí, sin pensar que ninguno de mis textos saldría a la luz, y ahora me siento un pelín expuesto. Es algo a lo que me debo acostumbrar, supongo. Por otro lado, estoy muy agradecido por el enorme cariño que estoy recibiendo de la gente. Escribir Los ladrones de dientes me está permitiendo conocer más a fondo la generosidad del espíritu humano.
Ese fue uno de los mayores desafíos con los que me encontré. Para ello, tuve que buscar esa trama de la que hablábamos antes, una que se prestase a coser las diferentes historias y subtramas de cada una de ellas. Una que me permitiera unir el destino de todos los personajes y, sobre todo, que me permitiese seguir redactando con libertad, sin tener que renunciar a la ventaja de los diferentes puntos de vista que ofrece la escritura en primera y tercera persona. Y eso que, como tú muy bien dices, puede resultar algo raro al principio, al final se entiende sin ningún problema.
Sí, desde luego. Todos venimos de algo y caminamos hacia algo. El pasado me parece importante para ayudar a comprender el presente, el cambio que experimenta cada personaje en el tiempo, sus dificultades para alcanzar las metas que se proponen, los secretos que esconden, sus luces, sus sombras, el precio que al final algunos acaban pagando por sus errores. La mezcla de pasado y presente me ayudó mucho a la hora de construir la psicología de los personajes.
Me he dejado llevar. Una de las cosas que más me gustan de la escritura es ese vuelo hacia ninguna parte, perderme, buscar nuevos caminos para poder contar una historia, pero respetando siempre la vieja estructura de todo relato: el conflicto, el nudo y el desenlace, esos elementos tan reconocibles para los lectores. Tal vez los dos primeros elementos que has mencionado, el realismo mágico y el surrealismo, forman parte de una escritura que ofrece la posibilidad de ahondar en lo irracional, lo simbólico, mientras que el humor negro compensa ese vuelo y permite al escritor tomar tierra. De los procesos que he seguido para no perderme poco puedo decirte. Se escapan por completo a mi análisis. Supongo que me ayudó la intuición.
Algunas personas que ya la han leído me han dicho que les ha gustado la forma en la que se va dosificando la información. Que les ha enganchado y les ha producido curiosidad de seguir leyendo hasta descubrir el secreto final de las últimas páginas. La historia no está contada de forma cronológica, lo cual requiere una lectura tal vez más atenta. Pero también genera una intriga mayor que la clásica narración lineal. El orden de las historias puede ser importante, aunque, en este caso, si lo piensas un poco, muchos de los acontecimientos que van apareciendo en el libro podrían haberse contado en cualquier otro orden distinto en el que están.
Respecto a las emociones que despertó su lectura, no sé muy bien qué decirte. Ha sido una cosa muy loca. A unos los hizo reír y a otros se les saltaron las lágrimas. Algunos han manifestado cierta sorpresa por las emociones que les ha despertado; una mezcla de sensaciones que no se esperaban. Yo lo único que espero es que los lectores que se asomen a ella lo pasen tan bien al leerla como yo me lo he pasado escribiéndola.
Bueno, los dos somos psicólogos de profesión. Por lo demás, no sabría muy bien que decirte. Supongo que, como todo escritor, habré proyectado en la protagonista toda mi neurosis, miedos, anhelos… Pequeñas desviaciones personales sin demasiada importancia, espero. Marta tiene algunas cosillas que la hacen parecer una persona poco convencional. Es compleja. Diferente. Yo, sin embargo, soy un pelín más normal.
Es algo ya demostrado que la familia, como primer contexto experiencial, va configurando la manera en la que percibimos el mundo y a nosotros mismos. En ella aprendemos a interpretar al otro, a amar, a construir una idea de la realidad. Es, como dice el viejo Ciriaco Cillovela en uno de los capítulos, la primera semilla de la que partimos un día en la increíble aventura del existir. El tema de la familia es algo que me ha fascinado desde siempre. Ya no solo por su historia inmediata y presente, sino por la influencia que ejerce la trayectoria de su pasado, de acontecimientos que, incluso siendo desconocidos por muchos de sus miembros, también tienen un peso en sus vidas.
Al principio puede que ciertas prácticas les parezcan un poco fuera de lo común. Y, sin embargo, aunque no lo creas, la historia está basada en muchos hechos reales. No toda, claro. Es cierto que el misterio de los dientes abre muchas posibilidades a la interpretación. Y, como tú muy bien dices, también esconde un simbolismo detrás. Lo importante es que la imaginación del lector se vea interpelada ante los sucesos que van apareciendo en la historia, que se pregunten cosas, que puedan encontrar, más allá de lo que se está contando, esa otra realidad escondida.
El límite entre la normalidad y la locura es más difuso de lo que la gente piensa. Las obsesiones a veces son mecanismos que se disparan frente a la falta de información, el sentimiento de culpa, los traumas vividos y muchas más cosas, mientras que la locura suele ser una respuesta global; a veces, la única respuesta aceptable frente a lo inaceptable. Respecto a si me ha resultado difícil ponerme en la cabeza de los personajes, te responderé que no, pues para mí son personajes normales, lo cual tal vez solo hable de mi propia anormalidad. Reconozco que la cabeza de Marta no siempre funciona con una lógica demasiado corriente. Pero ¿qué es la normalidad? Yo creo, como me enseñó uno de mis más queridos maestros, el eminente psiquiatra Robert Neuburger, que muchos de nuestros comportamientos, en apariencia anormales, son solo una reacción muy normal frente a una situación anormal.
Tengo en la cabeza algunas historias que me gustaría desarrollar, no sé si en forma de relatos cortos o de novela. Todo depende de cómo vayan encajando las piezas. De si soy capaz de encontrar algún hilo para coserlas. De momento necesito encerrarme en mi sótano y encontrar de nuevo la soledad, el silencio, volver otra vez a esa cueva y aislarme del mundo para poder escribir.
Me gustaría manifestarles mi agradecimiento por haber seguido esta pequeña entrevista. Deseo que la vida les depare mucha suerte y mucho amor.
¡Muchas gracias por tu tiempo, Tilo! Esperamos que tu obra asombre a muchos lectores. Los ladrones de dientes está disponible en Amazon.
- Nombre: Tilo Candela
- Obra: Los ladrones de dientes
- Género: ficción, misterio, realismo mágico
- Sinopsis: Marta Velamazán es una joven psicóloga en Nueva York que está convencida de haber matado a su madre adoptiva: una brillante psiquiatra que dirige el centro de psicología donde ella trabaja. Ocho meses después de enterrarla, movida por las terribles dudas que alberga sobre su propia identidad, Marta viaja hasta España para encontrar a la mujer que la abandonó en un hospicio cuando era bebé. Gracias a la ayuda del detective Navarro ha descubierto que su progenitora aún vive en un pequeño pueblo semiabandonado de la España vacía. Poco después de aterrizar en Madrid, y antes de bajarse del taxi que la deja frente a su hotel, la psicóloga presencia horrorizada un terrible accidente: una bella mujer que acaba de salir de un portal con un joven extraño es arrollada por un autobús. Al día siguiente, aún conmocionada por los macabros sucesos que rodearon el atropello, Marta alquila un vehículo para viajar hasta el pueblo de su madre biológica: un lugar misterioso donde parece que el tiempo se hubiese congelado de pronto.
- Biografía: Tilo Candela (Segovia, 1965) es empresario y psicólogo especializado en pareja y familias. Su pasión por la escritura le viene desde muy niño, pero es ahora, a finales del año 2022, cuando debuta en el mundo de las letras con esta interesante propuesta, Los ladrones de dientes, una obra de ficción a mitad de camino entre la ternura y el espanto.
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Sobre el autor
Tilo Candela
Tilo Candela (Segovia, 1965) es empresario y psicólogo especializado en pareja y familias. Su pasión por la escritura le viene desde muy niño, pero es ahora, a finales del año 2022, cuando debuta en el mundo de las letras con esta interesante propuesta, Los ladrones de dientes , una obra de ficción a mitad de camino entre la ternura y el espanto.
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