El poder de las palabras: las 7 claves para escribir diálogos

por Tregolam en Artículos Literarios, Tregolam
Las 7 claves para escribir diálogos Las 7 claves para escribir diálogos

7 claves para escribir diálogos

Una de las cosas que más preguntas genera en cursos de escritura creativa y talleres literarios a la hora de encarar la pregunta de cómo escribir un libro son los diálogos. Sin duda, se trata de uno de los elementos más importantes cuando construimos una historia con vista a editar un libro. A través de los diálogos, conocemos a los personajes, nuevos datos y nos deslizamos con mayor facilidad por el relato.

Sin embargo, a veces puede resultar difícil encontrar el equilibro entre una conversación sustancial y aquello que es irrelevante, que interrumpe nuestra narración más que ayudarla. Por eso, vamos a hablar sobre los errores más frecuentes y a ofrecer las claves para construir diálogos de calidad.

 

1. Ritmo y dinamismo

Los diálogos son uno de los elementos fundamentales para hacer avanzar la trama y entender la historia sin perderse. Es importante asegurarse de que parte de la tensión dramática recaiga en ellos, que sean dinámicos y sumen al conjunto. Para ello, debemos evitar las divagaciones, los rodeos y el parloteo porque sí

También descartaremos las conversaciones repetitivas o banales que no provocan nada en el lector más allá de un bostezo. Responder con preguntas, emplear reacciones físicas en vez de verbales o aprender a valorar los silencios romperán con los usuales diálogos de pregunta-respuesta.

 

2. Verosimilitud

Toda historia se construye sobre una base creíble, verosímil. Cuando creas las reglas de tu universo, cada pieza del puzle tiene que trabajar en base a ello. De esta forma, aunque la literatura nos dé cierta licencia para usar tanto espacio como queramos, debemos pensar en cómo sería ese diálogo en la realidad, no sobre el papel. Es decir, en la vida diaria, lo habitual es hablar con frases breves, interrumpir, ir al grano, omitir verbos…

Las conversaciones fluyen. Incluir intervenciones largas y complejas está bien, pero siempre y cuando no se convierta en un hábito.

Un buen truco para comprobar que nuestro diálogo no carece de verosimilitud es realizarlos en voz alta, o bien frente a un espejo o bien con algún amigo que, guion en mano, nos ayude a repasar la conversación.

 

3. Personalidad

Al diseñar un personaje, no solo se define el color de sus ojos, de su pelo o su forma de vestir, también se le asigna una psicología y una personalidad. Esto debe plasmarse tanto en su forma de actuar y pensar como en su manera de hablar e interactuar. Revela a través de los diálogos sus estados de ánimo, sus opiniones y sentimientos. Asigna a cada personaje un registro y expresiones acordes a su naturaleza, su edad y su carácter.  Incluso atendiendo a su relevancia en la historia. Distingue unos personajes de otros, perfílalos.

Observa la realidad, estudia cómo habla la gente y toma notas. Eso sí, como te aconsejamos antes, huye de la información trivial; los «hola» y similares casi nunca son necesarios. Una buena idea sería, de ser posible, asignarle alguna «muletilla» o característica que lo haga único.

 

4. Dialectos e incorrecciones sí, pero sin abusar

En relación con el punto anterior, algunas veces debemos usar jergas, dialectos o incluso vulgarismos e incorrecciones según qué personaje intervenga o la situación que se esté desarrollando. Fuera miedos: todo está permitido siempre y cuando hagas un uso equilibrado de este tipo de palabras.

Por ejemplo, si constantemente el lector debe enfrentarse a diálogos cargados de dialectos u obscenidades, la historia acabará pasando desapercibida y el lector se centrará más en esas palabras. Por ello, si quieres incluir algún rasgo característico de este tipo, insértalo alguna que otra vez, no todo el rato, y hazlo siempre que esté justificado.

 

5. Leer entre líneas

Aunque el primer impulso sea contarlo todo a través de las palabras, las acciones y los gestos empleados en el momento oportuno pueden tener un valor enorme. La omisión de información, lo implícito, aquello que se deja caer entre líneas nos da la posibilidad de hacer nuestro relato más interesante; especialmente, cuando queremos colocar al lector en una situación de suspense haciendo que sepa menos que los personajes. Dosifica la información, deja que el relato respire.

 

6. Cuándo intervenir

En ocasiones, los «dijo» son completamente omisibles en un diálogo porque se sobreentiende quién es el locutor. Lee y relee la conversación para comprobar si queda claro quién habla y economiza las intervenciones del narrador, sobre todo cuando los que mantienen una conversación son solo dos personajes.

 

7. Los diálogos deben ser oportunos y estar justificados

Una de las claves para escribir diálogos, cosiste en seleccionar correctamente los tramos de la historia que necesitan ser escenificados a través de él. Así trabajarán a favor de la historia y no serán mera paja con la que rellenar las páginas. Usa los diálogos con una finalidad, por una razón, para hacer progresar el relato y contar cosas interesantes mientras tienen lugar.

De la misma forma, debes pensar si tu diálogo aporta algo. Si consigues sustituirlo por una acción o un pensamiento, omitirlo sin que eso afecte al desarrollo de tu historia, bórralo. Los diálogos tienen que hacer el relato más fluido, no cansar al lector, así que procura que sean pertinentes. Y, si alguno de tus personajes tiene un discurso de mayor longitud, divídelo en partes y añade aportaciones de otros personajes, por ejemplo.

Del mismo modos, puedes pensar en una sencilla regla general: «todo lo que puede decirse mediante un diálogo conviértelo en diálogo». La razón es sencilla: intentar limitar la intervención del narrador, algo que la escuela norteamericana ha explotado y desarrollado con maestría, para que la historia se cuente a través de sus protagonistas.

Siempre manteniendo el equilibro, aquello que puede ser explicado por un personaje, en lugar del narrador, aportará naturalidad y agilidad a nuestra obra.

 

Aquí hemos ofrecido las claves para escribir diálogos más importantes, pero, como último consejo, no olvides nunca leer a los grandes. Toma nota de los autores que más admires y arriésgate a leer a otros novelistas para alimentar al escritor que llevas dentro. Estudia sus diálogos, desmígalos, analízalos. Después, aplica lo aprendido a las conversaciones de tus personajes y léelas en voz alta para saber si son naturales y realistas. Construir buenos diálogos está en tu mano.

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Comentarios (6)

  • Dámarys says:

    Excelente aporte. Me ha fascinado. 🙂

  • Nancy Riquelme Nova says:

    Excelente, como todo lo que constantemente nos aportan
    Gracias!

  • ROBERTO DUNCAN V-R says:

    Conocí a través de sus comentarios muchas formas de recurrir al diálogo de nuestros personajes. Es para agradecerles la atención que han tenido, gracias.

  • ROBERTO DUNCAN V-R says:

    Debo agradecerles pues han tenido a bien darnos una buena clase.

  • Monica Morales says:

    Gracias por las recomendaciones. Hay que intentarlo.

  • Luis astorga says:

    Para un novato como yo….esto es de gran aprecio.

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