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Entrevista a Petra Dindinger, autora de «Las ciudades de Irma»

¡Bienvenida, Petra! Es un placer tenerte aquí en Tregolam. Nos hace mucha ilusión hablar contigo sobre tu obra Las ciudades de Irma (editorial Tregolam).

Ambientada en los años 20 hasta los principios de los 40, la novela narra la historia de Irma. Esta joven nacida en Sajonia y de origen humilde se propone estudiar para salir de la pobreza. En su recorrido para lograrlo, conocerá a una mujer que le abrirá el camino a la universidad y a los valores de la República de Weimar. Pero con la subida de Hitler al poder, Irma deberá hacer frente a oscuras etapas y luchar por su independencia.

Este libro recoge la vida de tu madre. ¿Por qué has decidido contar su historia?

Hasta mi propia madurez no me planteaba ni me atrevía a contar su historia. Fue a través de la visita de su prima Silvia a España y tras haber ganado el premio Ciudad de Irún. Silvia me contó muchas facetas de mi madre Irmgard, nombre que cambié a Irma. Más que nada porque en España no se pronuncia bien «Irmgard» y me empeñé en seguir escribiendo en castellano. Amo este idioma. Me fue tan bien con mi primera novela que ya no dudaba. El castellano era y sigue siendo un reto, pero ya se sabe, el amor puede con todo. Otro reto era contar con sinceridad los acontecimientos, su modo de ver el mundo, sus sufrimientos y no tapar nada que en algunos tiempos fue tabú. Sus más allegados no estaban para señalarme con el dedo por contar las realidades de aquellos tiempos. Al menos no leerían en castellano.

 

Ha debido de ser una experiencia inolvidable. ¡Pero también muy difícil! Cuéntanos, ¿compartía muchas anécdotas contigo? ¿Has tenido apoyo familiar para publicar esta obra?

Claro que me contaba muchas cosas de su niñez, de la estrechez económica de sus padres. Cantaba canciones cuando estaba alegre Y se lamentaba de la muerte de su hermano Helmut, al que debió de haber querido mucho. No estaba entusiasmada con sus padres, aunque no dejaba de mandarle a su madre chocolate y café cuando la Alemania del Este se separó de la occidental. A través de Silvia supe cómo rescató Olga a su marido de un lugar para desvariados. Lo sacó casi a escondidas, lo colocó en una carretilla de mano y anduvo muchos kilómetros de esa guisa hasta llegar de nuevo a Olbernhau. No pude más que admirar a la gente humilde y valiente. Otro motivo era reescribir facetas de la historia de Alemania. Como podía haber sido en otros lugares del mundo. Solo he contado con el apoyo de una hermana y una sobrina, tampoco pregonaba mis intenciones de novelar la vida de Irma. Aunque, claro, los acribillaba de cuando en cuando a preguntas.

 

Ponerse en la piel de tu madre ha debido suponer todo un reto para ti. ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Te resultó complicado narrar algunas escenas? ¿Tuviste que investigar más sobre ciertos momentos históricos al no haberlos vivido en primera persona?

Meterme en la piel de mi madre no me fue exageradamente difícil, aunque estoy hecha de otra pasta. Me ofendía que sus allegados la vieran como débil, por obedecer a su marido, por su asma, por no haberse divorciado de Erich. Motivo de más para defender su espíritu, su valor, sus ansias de superación intelectual. Donde otros la vieron débil, yo la percibía fuerte y valiente. No sé si le traspasé mi fuerza… mis ganas de vivir.

 

Irma recorre muchas ciudades a lo largo de su vida, como Olbernhau, Chemnitz, Leipzig, Hamburgo… ¿Has visitado todos los sitios donde vivió?

En todas las ciudades en las que ella estuvo, he paseado yo también, años después de la reunificación alemana. La veía, la percibía, me acompañaba en mi corazón.

 

La obra cuenta con algunas fotografías de la época y de los personajes. Esto ayuda muy bien a visualizarlos. ¿Por qué decidiste incluirlas?

Con las fotos tuve mucha suerte. Yo solo tenía algunas, pero un sobrino encontró una caja en el desván de la casa de Lotte, que ya había fallecido. Tras venderla, repasó las pertenencias y en la caja se encontraban esas fotos. Las puso en WhatsApp y me las mandó. Era como un regalo llovido del cielo. Este año iré con mi hija a Leipzig y nos encontraremos con mi superdetective.

 

En la novela aparecen también figuras como la de Theodora Schmidt, directora de la Federación de Asociaciones de Mujeres Alemanas en Leipzig. ¿Por qué decidiste rendirle este pequeño homenaje?

Hay mujeres que merecen no solo un homenaje, sino un reconocimiento en la lucha por la libertad, por la defensa de derechos humanos. Las que se mojaron y persiguieron un ideal en un mundo de hombres, como Theodora. Toda mi admiración hacia ellas. Hoy día, aquel mundo femenino tan restringido casi es inimaginable, si no nos vamos a otras latitudes fuera de Europa.

 

Y hablando de homenaje, este es un claro ejemplo de la lucha de las mujeres por la independencia. ¿Por qué crees que no se habla tanto de ellas en el contexto de la guerra? ¿Qué aprendizaje se puede obtener de ello en nuestros días?

En el contexto de la guerra no se habla tanto de las heroínas porque bajo la superficie del mundo masculino, machote, de los soldados y mundo militar, ya están las mujeres soldados presentes actualmente. No se necesita destacar la inmensa resistencia a todas las desgracias del mundo femenino. La crianza de sus hijos en tiempos de hambre, de necesidades, de violaciones que abundan de continuo… Sin nombrarlas, se sabe que, sin ellas, los militares acabarían desvariados como se ha visto en las guerras en Afganistán y el mundo islámico. Los militares americanos necesitaron drogas, etc. para soportar sus miedos y presiones. Las mujeres no aparecieron, solo las lugareñas para vender o alquilar sus cuerpos.

 

Los antepasados de Irma son hugonotes. Se hacen muchas referencias a este hecho durante la obra. ¿Qué paralelismos encuentras entre el pasado y el presente que le toca vivir a la protagonista?

Cuando Irma era adulta no había ya en la región donde ella transitaba un desprecio hacia los hugonotes como pudiera ser en las zonas muy católicas de su infancia. Pero con todo, en la familia se hablaba en voz bajita sobre esa clase de orígenes. Y, desde luego, en Hamburgo predominaban los protestantes, los católicos eran minoría. Ella no tenía nada que temer, ni le afectaba. Erich era librepensador (según estaba anotado en su pasaporte) y el pasado religioso de Irma no pesaba para nada sobre su alma.

 

Cuando se habla de la Segunda Guerra Mundial, siempre se cuenta desde un punto de vista externo. Sin embargo, en la novela esto no sucede así. Al principio, Irma no tiene nociones de política en general. Por eso no entiende por qué los alemanes actúan como lo hacen. ¿Por qué decidiste centrar esta visión en el pensamiento político de la gente más humilde? ¿Qué motivos dieron lugar a que dentro de las familias hubiera ideas enfrentadas?

Desde las guerras históricas alemanas, dentro del propio país, y tal vez desde la misma idiosincrasia del modo de ser germánico, ante todo va la obediencia a los superiores. «El que manda tiene sus razones»…

El alma de Irma se rebela ante eso cuando observa las injusticias del mundo. No se atreve a enfrentarse directamente a su hermano Rudi. Sufre por conocer a judíos honestos, pero sabe del desprecio inducido de los políticos, de la manipulación después de haber contactado con las asociaciones feministas.

 

Ya eres una veterana en el ámbito literario. Cuentas con obras como La barrera, ganadora de Premio Ciudad de Irún; Eternos, un compendio de relatos históricos, o El enmarcador. ¿De dónde viene tu gusto por la escritura? ¿Cómo ha evolucionado tu estilo?

Desde que tengo uso de razón, me gustaban la lectura y los cuentos. Solía utilizar los márgenes de los periódicos que traía mi padre a casa para escribir frases y enlazar palabras. También escribía en el periódico del colegio algún poema, algún párrafo. Contaba historias con mis amigas. Con una pelota contra la pared inventábamos cuentos, si se caía la pelota al suelo, le tocaba a la siguiente. Si te volvía a tocar la pelota, seguías donde se había acabado tu relato, y así infinitamente. Era nuestro modo de entretenimiento en los años 50… Tras el premio literario de Irún, lo intenté nada menos que con la vida de Salvador Dalí, de El Greco, pero no pude llevarlo a cabo por varias circunstancias familiares y tardé mucho en volver a coger el hilo.

 

Después de ese final, ¡necesitamos leer la continuación! ¿Cuándo podremos volver a encontrarnos con Irma?

Estoy trabajando en la segunda parte de mi Irma, que será seguir desde 1943 hasta los años 60. Políticamente es otro tiempo muy interesante con el nacimiento de la EU y demás. El «cuando» depende mucho de mi energía y salud, soy de las lentas, espero tener la segunda parte lista en 2024.

 

Para concluir, ¿te gustaría compartir algunas palabras con los lectores?

Estimados lectores, espero que la lectura de mi novela Las ciudades de Irma les guste y tengan una visión particular sobre la Segunda Guerra Mundial de un personaje como puede ser cualquier vecino nuestro. Si tienen preguntas u opiniones al respecto, estaré encantada responder dentro de mis posibilidades. Muchas gracias por leerme.

 

¡Muchísimas gracias por tu tiempo, Petra! Te deseamos todo éxito del mundo con esta fantástica novela. Las ciudades de Irma ya está disponible en librerías.

 


  • Nombre: Petra Dindinger
  • Obra: Las ciudades de Irma
  • Género: drama histórico
  • Sinopsis: Irma nació en un humilde hogar de Sajonia. Creció con la ambición de acumular saberes, cuando menos, los mismos que su maestro de escuela. Muy pronto se dio cuenta de que para salir de la pobreza había que estudiar mucho y tener metas. No quiso ser como su madre, que se conformaba con su vida, ni ser tan depresiva como su padre, que llevaba los papeles y cuentas de la estación de Olbernhau. El destino la confrontó con duras pruebas en Chemnitz, que hicieron que huyera a Leipzig. Allí conoció a una mujer muy importante que le abrió el camino hacia la universidad y a los mejores valores de la República de Weimar, justo cuando la libertad se truncó con la subida de Hitler al poder. El amor y la situación del país la empujaron al momento más oscuro de su vida. Recuperada, volvió a su profesión en el hospital universitario y llegó a Hamburgo, donde la esperaba la Segunda Guerra Mundial con su Operación Gomorra.Las ciudades de Irma refleja los años veinte, treinta y comienzo de los cuarenta de una Alemania entre crimen y castigo político, de manera sencilla y comprensible, tal como es su protagonista.
  • Biografía: Concebida durante un permiso de la Wehrmacht y el bombardeo de la ciudad de Hamburgo, vi la luz en un lugar perdido entre fronteras. Dos años después me devolvieron a la ciudad portuaria, donde crecí sin darme cuenta de las miserables circunstancias de la posguerra. La mano del destino me empujó a España a los veinte años. Escribí larguísimas cartas a mis familiares, contando mis vivencias, aventuras y desventuras en un pueblo costero de Levante.
    Plasmaba mis inquietudes en versos galardonados y con mi primera novela, La barrera, gané el Premio Ciudad de Irún en 1982. El torbellino de acontecimientos me robó tiempo y calma para la escritura. Trabajaba dos terceras partes del día en un negocio familiar, crie a mis dos hijos y no fue hasta alcanzar la jubilación cuando pude volver a dedicarme a las letras. Tuve la suerte de encontrar a Rosario Raro y a Pasqual Mas con sus talleres de escritura creativa en la UJI de Castellón. Ambos profesores me alentaron a escribir Eternos, mi libro de relatos históricos publicado por la editorial Acen. Desde entonces, he acumulado un sinfín de relatos publicados y otra novela, El enmarcador, a la que sigue la presente obra, Las ciudades de Irma. También se publicó mi traducción del libro de haikus La soledad encendida, así como mi colaboración en el libro de poesía Comprometer la tinta.
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Las ciu

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