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Entrevista a Jo Lee Myors, autor de «Después de la señal»

¡Hola, Jo Lee Myors! Muchas gracias por atendernos. Estábamos deseando hablar contigo sobre tu novela Después de la señal. En este libro publicado por la editorial Círculo Rojo se nos narra la aparición de un nuevo virus letal: la telebacteria. El Gobierno impone el confinamiento de la población, estrictamente ligada a la unidad familiar. Pero en casa de la protagonista hay un problema. Justo cuando se decretaba el confinamiento, estaba celebrando su decimoquinto cumpleaños. Ahora sus amigos y familiares tendrán que convivir y evitar que alguien los delate.

Esta obra juega con todos los sucesos acontecidos con la aparición del Covid-19. ¿Por qué decidiste escribir esta historia?

La idea fue de mi hija. Al saber que nos iban a confinar, le propuse hacer algo juntos para poder aprovechar el tiempo que íbamos permanecer encerrados y me dijo: «Escribir una novela». Dispuesto a complacerla, me encontré delante del ordenador, con la pantalla del procesador de textos en blanco y las ideas como la pantalla. ¡Y llegaron los telediarios! Iluminado por las incongruencias que veía, oía y sentía cuando empezó la pandemia, me serví del sarcasmo para afrontar situaciones que solo se pueden llorar o parodiar. Cada noticia que veía, cada estadística cuestionable, cada prohibición incongruente me daban para escribir un capítulo completo.

La novela se sitúa unos años después del coronavirus. Ahora es la aparición de un nuevo virus mortal, la telebacteria, la que impulsa al Gobierno a volver a decretar un confinamiento. ¿Crees que esto podría volver a ocurrir?

En 2001 nadie esperaba que un par de aviones pudiesen chocar contra las Torres Gemelas. En 2019, oíamos por primera vez «coronavirus». ¡Vaya palabreja! Sin saber muy bien lo que era eso, la imagen de una esfera con trompetillas gelatinosas, como las orejas de Shrek, se apoderaba de los telediarios entre estadísticas devastadoras. No creo que todo sea posible, pero sí que el futuro es imprevisible.

Después de la señal es una novela con un tono irónico y una alta crítica social. ¿Opinas que la gestión de la pandemia del Covid-19 es parecida a la de la telebacteria en la novela? ¿Crees que se podría haber manejado de otra forma?

Creo que se podría haber gestionado mejor. Pero, siendo justo, creo que nadie hubiera estado preparado para gestionar a la perfección una catástrofe de tan magnas dimensiones. La novela es distópica e irónica. Así que, aunque contiene crítica a todo lo que hemos vivido y aunque se exagera y satiriza lo ocurrido, está inspirada en todas las incongruencias que vivíamos en el día a día. Digamos que está basada en hechos reales, pero cualquier coincidencia con la realidad es mera coincidencia.

En la novela encontramos referencias extrapolables a la realidad. Algunas de ellas son el lenguaje «inclusivo», el 6g, el pseudotrabajo… Cuéntanos, ¿por qué decidiste dotar a tu obra de este humor paródico?

Quería reflejar muchas cosas que casi todos pensamos y no decimos por temor a ser políticamente incorrectos. De esta manera, el lector puede encontrar una clara invitación a cuestionarse todo lo que existe a su alrededor y asume como natural, siempre con un toque de diversión. Por todo ello, ambientar las escenas en un mundo paralelo, similar al que vivimos, me resultó casi necesario.

Después de la señal es una distopía paródica que, irónicamente, está inspirada en la realidad. ¿Por qué decidiste nombrar el libro de esta manera?

Desvelar por qué se titula así sería un inexplicable acto de autospoiler. Me acojo a la quinta enmienda. No contestaré ni en presencia de mi abogado.

En la novela, se utilizan las vacunas a conveniencia de los dirigentes. Esta referencia a las vacunas nos ha llamado mucho la curiosidad. ¿Qué opinión tienes de las vacunas y de los negacionistas? ¿Te has inspirado en las teorías conspirativas creadas en la web para tu obra?

Me llama mucho la atención que cuando no había vacunas no era obligatoria. Y ahora que sobran, al paso que vamos, vamos a tener que tomar una dosis con el desayuno y otra con la cena. ¿Y qué decir de los niños? Para ellos vacunarse era contraproducente y ahora va a ser obligatorio. Aún así, no soy negacionista, soy cuestionista. Me cuestiono todo. Es como si le preguntásemos a Agatha Christie si era una asesina en serie porque sus novelas siempre planteaban asesinatos.

La novela también refleja los problemas que la pandemia ha dejado más allá de la propia enfermedad del coronavirus. La protagonista confiesa que empieza a sentir irascibilidad, tristeza o estado de depresión. Además, el Alzheimer de su abuela empeora. ¿Por qué crees que es importante dar visibilidad a estas enfermedades? ¿Crees que el confinamiento propició el aumento de casos de psicopatologías?

Soy de los que, cuando va a un curso, prefiere que me expliquen todo el temario lo antes posible. Después de la señal es una novela cortita, pero que toca muchos palos: las relaciones intergeneracionales a las que, inexorablemente, las nuevas tecnologías han puesto en peligro de extinción, la nomofobia, las fake news, la invasión de nuestra intimidad en la era de la información, los abusos de poder bajo el paraguas democrático, la soledad de las personas mayores, las sensaciones que afloran durante un largo confinamiento y algo, o mucho, de crítica política.

Durante la pandemia, me sentía especialmente solidario con los abuelos y con los adolescentes. Como estos últimos tenían móvil, nos olvidamos de ellos. Ha habido medidas especiales para los niños, para los perros, para los fumadores… Pero nada para los adolescentes. Y creo que «perder» un año de nuestras vidas a los dieciséis es una factura más cara que perderlo a los cincuenta.

El libro tiene un profundo mensaje pese a su enfoque irónico: aprovechar el tiempo con la gente que queremos. La relación de la protagonista con su abuelo es muy estrecha. Ambos pasan el confinamiento juntos porque viven en la misma casa. Pero esto no ha sido posible en muchos casos en la vida real. El coronavirus ha perjudicado especialmente a la población más anciana. ¿Qué mensaje le darías a todas aquellas personas que han perdido a un ser querido en esta dura pandemia?

La novela dedica un capítulo a las personas mayores que han pasado solas la pandemia. En cuanto a las personas que han perdido a un ser querido, no me siento capaz de consolarles con unas palabras. Lo que sí he procurado es que la novela, a pesar de ser irónica, sea tierna y trate con respeto este tema. De hecho, muchos amigos me han confesado que han reído y llorado leyéndola. Eso me enorgullece, no como escritor, sino por tener tan buenos amigos.

Tenemos entendido que tuviste una gran ayudante a la hora de escribir tu primer libro: tu hija. ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir a cuatro manos? ¿Y la de publicar un libro?

La idea inicial era escribirla juntos. Cuando la novela se convirtió en un reto, yo me entregué en cuerpo y alma. Estar catorce horas diarias delante del ordenador no es sano para una adolescente (y para mí tampoco), y ella abandonó. Pero eso no coincidía con la idea inicial de hacer algo juntos. Así que una mañana, delante del desayuno, le puse mi ordenador en sus narices, mostrando los fragmentos que había escrito el día anterior. ¡Bingo! ¡Eso sí que le molaba! Se convirtió en mi lectora cero y asesora sincera. Cuchara en mano y galleta en carrillo, de vez en cuando, me soltaba un «este párrafo se hace bola». Esta es la expresión que utiliza para decirme que soy un poco pesado, me temo que hasta carroza. Como a mí tampoco me gustan la descripciones densas y farragosas, suprimíamos un par de adjetivos, le metíamos un poquito de diálogo o algún golpe de humor entre medias hasta que la bola cabía por el esófago de las entendederas de cualquier preadolescente. Esta técnica, tan sencilla como poco ortodoxa, ha derivado en lo que es Después de la señal: una lectura fácil y ágil gracias a su colaboración.

El tema del libro y su alta dosis de humor lo hacen accesible para un amplio público. ¿Ha sido difícil crear una obra que se pueda ajustar a un perfil adulto y uno más joven? ¿Qué ha sido lo que más has disfrutado escribiendo?

Lo de dar un perfil viejoven a la novela, más que difícil, ha sido fruto de la colaboración intergeneracional. En cuanto a lo que más he disfrutado, es que llegó un momento en el que a cada noticia de telediario le veía cabida dentro de la novela. Yo comentaba las ideas en voz alta y reíamos juntos. Con ese recuerdo, me basta. Aún ahora, a los Ministerios les seguimos llamando Mifisterios y al Palacio de la Moncloa, el Palacio de la Mona Cloa. Eso es genial porque seguimos disfrutándolo.

Durante el confinamiento pasaste mucho tiempo con tu hija. En la novela, el padre de la protagonista organiza un escape room inspirada en Egipto para su cumpleaños. Dinos, ¿qué hacíais vosotros para entreteneros? ¿Sientes que escribir esta obra os ha unido más?

Cuando estás muy unido a una persona es difícil valorar si un hecho concreto te acerca más a ella. No obstante, igual que cuando un familiar tiene cáncer, te hace ver las cosas de otra manera y valorar más esa relación, tener un objetivo común, siempre une. Nunca recordaré el confinamiento positivamente porque el mundo ha sufrido un correctivo sin igual. Pero sí recordaré que yo reforcé lazos con una persona muy importante para mí y eso vale más que vender miles de ejemplares.

Para finalizar, ¿hay alguna cuestión qué te gustaría compartir con tus lectores que no hayamos abordado?

Quiero dar las gracias a la oportunidad que me ha brindado publicar la novela, ya que me ha permitido volver a contactar con personas que habían pasado por mi vida. Sobre todo, a los que la distancia y el quehacer diario los tenía en stand-by. Gente que me ha demostrado estar siempre ahí. Gracias a esto, me he dado cuenta de que nunca deberían haber estado tanto tiempo alejados de mí día a día. Y un especial abrazo a los que llamo «los glotones», los que me han confesado leerse el libro de tirón. «¡Madre mía! ¡Qué bueno!» Yo lo comparo a cuando invitas a alguien a casa a cenar y te dice: «¡Qué bueno está!». Puede ser verdad, o no. Pero si alguien te pregunta: «¿Puedo repetir?». Ese no hace falta que te diga que la cena está buena.

¡Muchas gracias por tus respuestas! Te deseamos muchísimo éxito con tu primera novela, Después de la señal, ya disponible en tu página web y en las librerías.


  • Nombre: Jo Lee Myors
  • Obra: Después de la señal
  • Género: distopía, comedia
  • Sinopsis: Una lectura divertida, seria e inteligente a la vez.
    Una chica de 14,99 años dispuesta a celebrar su decimoquinta vuelta alrededor del Sol. Todo empieza con un sueño y una fiesta de cumpleaños de larga duración. Lo que viene después, desgraciadamente, ya no es un sueño. La trama avanza disimuladamente, intercalada, capítulo a capítulo, entre los sentimientos, relaciones intergeneracionales e interpersonales de sus invitados, sus padres, sus abuelos y Lai, la perra movediza.
    Si te puede interesar, compra este libro antes de que la censura, en nombre de la cultura, lo aparte por tóxico y altamente contagioso. Cuando esté prohibido, los ejemplares se revalorizarán. Por si acaso, para evitar ser investigado, debo asegurar, con la misma certeza que el apellido Stalin no aparece en Rebelión en la granja, que todos los paisajes, personajes, escenas y parásitos que aparecen durante esta novela son ficticios y que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia*.
    Igual que en la citada novela, los dirigentes que aparecen en Después de la señal se rigen por siete mandamientos:
    1. No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado.
    2. Lo que más hay es miseria, luego hay que repartirla entre la clase trabajadora, que son más.
    3. La mentira: es un estilo de vida. Vivimos de ella.
    4. Borra los escrúpulos de tu mente.
    5. La corrupción es bidireccional: soborna y déjate sobornar.
    6. Un dirigente honesto es un inadaptado.
    7. Lo ideal es que todo individuo se endeude hasta su nivel óptimo, lo justo para que pueda seguir pagando.
    Para contrarrestarlo, este libro ha sido escrito siguiendo otros siete mandamientos:
    1. Parodia a los dirigentes sobre todas las cosas.
    2. Piensa mal y acertarás.
    3. Toda acción «dirigente» tiene un motivo económico o electoral.
    4. Que no te importe decir la verdad, siempre y cuando no se note, camúflala en escenas absurdas.
    5. *Cualquiera que no piense así, podrá ser acusado de pensamientos impuros.
    6. Es lo mismo hacer reír que hacer llorar: un arte.
    7. A partir de esta publicación, la empatía entre los dirigentes y Jo Lee también será bidireccional.
    P.D.: Si has leído hasta aquí, es demasiado tarde. El ejército te vigila.
  • Biografía: Jo Lee Myors, Barcelona, milenio anterior. Estuvo 49 años, tres meses y cinco días haciendo lo que todo el mundo esperaba de él, hasta que decidió no desperdiciar así la otra media vida que le quedaba.
    Un día, tirando la basura, decide reciclarse. La insensata elección de hacer cosas que le gusten, ignorando la remuneración, convierte a un ingeniero-camarero y ángel de la guarda en entrenador de atletismo, profesor de instituto, figurante de cine y amo de su casa, donde asciende a responsable de compras y cocinero jefe.
    Convertido en un auténtico nini: ni lee ni escribe. Comienza el confinamiento diseñando scape rooms para la familia y, harto de que no scaparan nunca, tuvo la triste idea de escribir Después de la señal, convirtiéndose en un nisi para sufrimiento de algunos. Ser polifacético tiene sus riesgos y efectos colaterales.            De él, dice: «Soy tan viejo que soy de los que hizo la puta mili y aunque no llegué a cabo, la hice de cabo a rabo. Mi infancia transcurrió al lado de una televisión que al principio pesaba cuatro veces más que yo. Recuerdo el día en que mi padre compró el primer modelo a todo color. Sólo había dos programas diarios que se libraban del blanco y negro. Los sábados, uno era Pipi Calzaslargas. La primera vez que la vi con una media verde y otra naranja, creía que aquel aparato ya se había estropeado. Nada más lejos de la realidad, en aquellos tiempos no había obsolescencia programada y la susodicha televisión aguantó hasta que yo pesaba más que ella. Entre medio hice cosas que cuando las cuentas, la gente te mira como si fueses un dinosaurio. Yo iba a clase los sábados por la mañana».
  • Redes sociales del autor: Página web, Twitter, Facebook, Instagram

Disponible en: Página web del autor, Libros.cc, Librería Escolar Teruel, Amazon, El Corte Inglés, La Casa del Libro

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