Buenos días. Aunque pueda parecerlo por quienes son sus personajes, este libro no es el típico cuento infantil ilustrado del Ratón Pérez que recoge dientes y entrega regalos, sino que se trata de un relato juvenil que precisamente se vale de dichos personajes como metáfora para expresar la transición de una difícil etapa por la que todos hemos de pasar: la adolescencia.
Es una etapa complicada que nos llega alrededor de los once o doce años, y en la que casi de golpe y porrazo dejamos de sentirnos niños. Se sufren muchos cambios, físicos y emocionales. De repente, empezamos a pensar por nosotros mismos, tenemos nuestras propias opiniones. Pero, en el fondo, seguimos dependiendo de nuestros padres para casi todo. Nos sentimos mayores, pero en realidad no lo somos.
Álex, el protagonista, nos narra a través de sus aventuras este período de su vida: el valor de la amistad, la importancia del apego familiar, el respeto por uno mismo y los demás, el temido acoso escolar, la inseguridad propia de la adolescencia, la falta de autoestima y la incomprensión, en muchas ocasiones, por parte de los adultos, que ya no recuerdan que una vez también ellos fueron niños.
Ratolescecia empezó siendo un regalo de comunión para mi sobrina. En nuestra familia, el Ratón Pérez siempre ha estado muy presente. Ha sido un personaje muy importante al que le hemos dado mucho bombo. Este regalo, que luego ha llegado a publicarse y ahora otros muchos niños pueden disfrutarlo, no es otra cosa que mi propósito, mi granito de arena, por iluminar el oscuro camino en el que muchos nos hemos encontrado perdidos e incomprendidos, esa tierra de nadie en la que puede llegar a convertirse la adolescencia.
Me llevó casi dos años terminarlo. Empecé a escribirlo en 2015, cuando nació mi hijo. Ser madre a tiempo completo te deja muy poco tiempo para ti misma. Me sentaba a escribir a ratos cuando el pequeño dormía sus siestas o por las noches antes de ir a la cama.
Fue un proceso largo de muchas correcciones y muchos cambios, hasta que quedé satisfecha con el resultado.
Ratolescencia, como te he comentado, surgió de mi cariño hacia este entrañable personaje, que siempre ha estado presente en nuestras vidas. Vengo de una familia con muchos primos y sobrinos en la que todavía algunos están en su fase de caérsele los dientes. Además, muchos ostentamos el apellido Pérez, así que, siendo prima lejana de Álex, te podrás imaginar la importancia de contar su historia.
Disfruté mucho escribiendo Ratolescencia y hoy, casi año y medio después de haberlo terminado, guardo muy buen recuerdo de todo su proceso de creación. Pero quizá lo más difícil fue corregirlo. Nunca estaba satisfecha del todo. Incluso después de que pasara por la editora y correctora de la editorial, yo seguía cambiando cosas. Siempre he sido muy perfeccionista y ese rasgo no siempre es una virtud.
Con nueve años, me inventé un nuevo idioma y me dio por hablar así durante meses. El problema fue que nadie en casa me entendía, claro. Era muy frustrante. Siempre he tenido mucha imaginación, así que darle voz a los personajes, crear todas esas nuevas palabras, ha sido algo muy sencillo. Un proceso muy divertido.
Te voy a contar un secreto. Los personajes, en su mayoría, están basados en personas reales muy cercanas a mí. Piensa que Ratolescencia iba a ser un regalo para mi sobrina… Además, un ratón, en concreto, fue uno de mis mayores apoyos durante mi adolescencia. El faro que iluminó ese camino en el que muchas veces me encontré perdida.
Me gustaba leer cualquier cosa que viniera de la pluma de Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm. También disfrutaba muchísimo con los poemas de Gloria Fuertes. Aunque mi libro preferido fue El fantasma de palacio, de Mira Lobe. Creo que pude leerlo más de cien veces.
Publicar un libro es un proceso largo, pero muy satisfactorio. Ver mi libro a la venta después de tanto trabajo es maravilloso. Algunos lectores me envían fotos de Ratolescencia expuesto en las librerías. Felicidad es una palabra que se queda corta. Estoy muy agradecida y con las pilas cargadas para una segunda novela.
He probado de todo. Suspense, drama, comedia, histórica… Quizá en un futuro os sorprenda con un cambio de género. Tengo varias ideas para temática de ciencia ficción y romántica, la cual me apetece mucho abordar. Ya veremos.
Ahora estoy inmersa en un nuevo proyecto: una historia juvenil de fantasmas. Habrá mucho misterio, un asesinato, algún sustillo… Si todo va bien, verá la luz el próximo 2019.
- Nombre: Áurea Poncelet.
- Género: novela juvenil.
- Bio: cordobesa de nacimiento, marbellí de adopción, Áurea Poncelet nació el siglo pasado, a principios de los 80. Se licenció en Dirección Hotelera, carrera que dejó aparcada temporalmente para dedicarse a sus dos grandes pasiones: su hijo y escribir. Aunque durante años la autora ha compartido sus relatos y cuentos en blogs y foros de escritores, Ratolescencia es su primera incursión profesional en el mundo literario.
- Blog: aureaponcelet.blogspot.com
Libro: Ratolescencia
Sobre el autor
Áurea Poncelet
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