¡Bienvenido, Juan! Es un placer tenerte aquí con nosotros. Estamos deseando charlar contigo sobre Un año más. Esta novela traslada a una Alicante devastada por un inesperado apocalipsis zombi, donde un grupo de amigos deberá sobrevivir entre hordas de infectados, tensiones personales y muchísimo humor negro.
Un año más plantea un apocalipsis zombi muy diferente al habitual, sustituyendo a los clásicos héroes de acción por un grupo de amigos gays llenos de contradicciones, humor y conflictos personales. ¿Cómo nació la idea de darle ese enfoque tan poco convencional al género?
Desde siempre he sido muy fan de los zombis. Leía muchos libros y veía series al respecto, y como homosexual me pareció divertido fusionar un poco mi vida y mi entorno con ese mundo que me fascina.
La novela combina terror, comedia negra, crítica social y cultura pop. Como decimos, esto no es algo habitual. ¡Nos ha sorprendido mucho! ¿Qué tipo de historias, películas, series o referentes literarios han influido más en tu manera de escribir?
Las novelas de Manuel Loureiro sobre un apocalipsis zombi en Galicia me inspiraron para situarla en Alicante, con en el mismo estilo que lo hizo él, detallando lugares que conozco, aunque con alguna licencia. También lo hicieron muchas series de zombis, pero la verdad es que mis referentes han sido mis amigos y yo mismo. Porque lo que pone en la contraportada es medio cierto: está basado en hechos reales.
Alicante tiene una presencia muy potente en la obra y prácticamente se convierte en un personaje más. Como taxista durante más de veinte años, ¿de qué manera ha influido tu experiencia recorriendo la ciudad en la construcción de este universo?
Como decía en la pregunta anterior, al ser mi primera novela, nunca había escrito nada antes, ni siquiera relatos cortos. Tampoco tengo estudios superiores. Quise limitarme a lo que conocía, y Alicante lo conozco muy bien. Quiero que quien conozca este municipio recree en su mente cada sitio. Y al que no lo conozca, lo animo a mirar en internet para situarse en cada momento del libro. A mí me sirvió en otras novelas y me hizo meterme más en la historia.
Uno de los puntos fuertes de la obra es cómo equilibra escenas muy violentas o tensas con momentos de humor completamente desatado. ¿Fue difícil encontrar esa balanza para que ninguno de los dos tonos eclipsara al otro?
Quise hacer algo realista, porque una cosa no es incompatible con la otra. Somos españoles, si algo se nos da bien es sacar un chiste hasta en los peores momentos, y siendo maricas, más aún. Cuando ha habido alguna crisis, algún drama o alguna pelea, mis amigos y la gente de mi entorno al final sueltan una barbaridad y todo se arregla con unas risas. Pues sería un poco lo mismo, pero llevado al extremo.
Has comentado que muchas de las situaciones del libro son «medio reales». Después de leer la novela, resulta inevitable preguntarse: ¿cuánto de realidad hay dentro del caos de Un año más?
Sí, pero no quiero hacer spoilers. Hay que leerse el libro.
Sin embargo, ya te digo que en las que salen zombis hay poca realidad. Pero en el resto —en las relaciones humanas, en las desavenencias y en el carácter de los personajes— hay mucha realidad.
Aunque la historia está llena de zombis, explosiones y caos, da la sensación de que su verdadero núcleo son las relaciones humanas. ¿Consideras que, en el fondo, la novela habla más de cómo convivimos entre nosotros que del propio apocalipsis?
Por supuesto. Desde el minuto uno quería dos cosas: que fuese divertida y, sobre todo, que fuese «real».
En este género, como hay seres fantásticos, ya tienes la licencia para que todo sea así y ya está. Pues no. Si se muere alguien, estás triste, incluso cien páginas después. Si te has hecho daño en un pie, vas a estar todo el libro quejándote, porque esa es la vida real. Que haya zombis no te quita el dolor de un padrastro. Y sí, gran parte del libro es la convivencia, el egoísmo, los sacrificios por los demás, pero nada fuera de lo común de lo que yo haya vivido con mis amigos en los últimos treinta años.
La obra también deja entrever temas muy actuales, como la crisis climática, el individualismo o la dependencia de la tecnología y de las redes sociales. ¿Por qué quisiste introducir esa lectura social en una historia aparentemente gamberra y desenfadada?
Algunas cosas porque me venían bien para el guion, la verdad, pero también porque está en mis conversaciones diarias, y el libro es un reflejo de nuestra vida diaria a la que hemos añadido zombis.
Uno de los grandes atractivos de la novela es precisamente su grupo de personajes: Marc, Lluiso, Pat, Santi, etc. Son caóticos, imperfectos, divertidos y muy humanos. ¿Cómo fue el proceso de construir un grupo tan distinto entre sí, pero con una química tan potente? ¿Hubo algún personaje con el que conectaras especialmente durante la escritura?
Claro que son humanos, porque son reales. Todos ellos existen, y construirlos ha sido fácil. Solo he exagerado las partes que me interesaban para crear personajes, quizá un poco, solo un poco, más histriónicos o llamativos. Los miembros de este grupo tan distinto han sido amigos durante los últimos treinta años, y sin sus características reales no habría sido posible crear tantas escenas de tensión y humor. Por eso, de nuevo, lo de «basado en hechos reales» es real.
Respecto a Lluiso, sí, no tenía pensado darle tanto protagonismo. Siempre ha sido con quien más he discutido en la vida real, así que, cuando me tocó plasmarlo, las tantas y tantas discusiones que hemos tenido me dieron muchísimo juego. Tenía mucho material.
En relación con la pregunta anterior, Marc está muy lejos del protagonista heroico clásico: es sarcástico, impulsivo, egoísta por momentos y tremendamente humano. ¿Cómo abordaste la construcción de un protagonista tan alejado del héroe tradicional del género?
Claro, vamos a lo mismo. Siento decirlo, pero he ido a lo fácil. Soy yo. Cuando mis amigos lo han leído, han dicho: «Es como estar escuchándote a ti».
Yo soy todo eso y muchas más cosas, malas y buenas, como tú y como todos. Al ser mi primera novela, me agarré a lo que más conocía. a mí. Así que puedes añadir «egocéntrico» a las características del personaje.
El ritmo de la novela es muy cinematográfico, visual y dinámico, hasta el punto de que muchos lectores podrían imaginarla fácilmente adaptada a una serie o una película. Si este libro llegara a la pantalla, ¿cómo te gustaría que fuera esa adaptación?
Sí, es así. La escribí totalmente pensando como si fuera una serie. En mi cabeza se formaba la escena visual y la escribía sin parar. Ese fue mi proceso de escritura.
Por supuesto, me encantaría que llegara a la pantalla, y creo que siendo lo más fiel al libro. Pero vamos, que si me dan unos cuantos millones, que hagan lo que quieran.
El final deja abiertas muchas posibilidades y transmite la sensación de que aún quedan historias por contar dentro de este universo. ¿Te planteas regresar en el futuro al mundo de Un año más con una continuación?
Claro, ya tenía pensado un spin-off y una continuación. La verdad es que en mi cabeza siempre iba a ser una trilogía, pero ya veremos. El proceso de escribir un libro es agotador y a veces frustrante. Sí que tengo todo el esquema de las primeras cien páginas de una segunda parte, pero me tengo que poner a ello.
Antes de finalizar, ¿te gustaría dirigirles unas palabras a los lectores?
Que se rían, que se lo tomen con humor y no se ofendan, tanto de un lado como de otro. Es una novela para gays, heteros, lesbianas, queer, bisexuales y todo el que tenga ojos e imaginación y ganas de pasar un rato divertido.
¡Muchísimas gracias, Juan! Te deseamos mucha suerte con tu obra, que, sin duda, promete convertirse en una experiencia tan divertida como salvajemente adictiva.
Un año más está disponible en Amazon.
- Nombre: J. F. Albertos
- Obras: Un año más
- Género: ciencia ficción, humor
- Sinopsis: Apocalipsis zombi y un grupo de amigos gays: ¿qué puede salir mal?
Nada pone más a prueba a un grupo de amigos que sobrevivir al fin del mundo, salvo quizás un fin de semana en una casa rural. En un mundo devastado, donde Netflix, Grindr, Eurovisión y las redes sociales ya no existen, Marc y sus amigos deben dejar de lado sus diferencias para no convertirse en uno de los muchos seres que deambulan por las calles de una devastada Alicante.
Basada en hechos reales, esta historia combina tensión, celos, amor, alianzas y envidias en un nuevo escenario: lo mismo de siempre, pero con zombis. ¿Les vencerá una horda hambrienta o sus propios egos? ¿Lograrán ponerse de acuerdo sobre qué saquear en el Mercadona, o alguno de ellos insistirá en hacerse veganos?
En Un año más, la trama mezcla aventura, humor, tensión y comentarios fuera de tono, incluyendo ofensas a diversos colectivos. Así que, ¡disfrútalo! - Biografía: Nací en 1978 y vivo en Alicante, una ciudad que conozco muy bien, ya que he sido taxista en ella los últimos 20 años. No busques títulos académicos en temas literarios en mi pared; lo que tengo es una imaginación desbordante, muchas ganas de contar historias y el firme convencimiento de que la vida real es el mejor guion posible. Es más, muchas de las cosas que cuento en el libro son medio reales.
Decidí que el apocalipsis zombi necesitaba menos héroes de acción y más «amigas maricas» en apuros. Mi estilo nace de una mezcla explosiva: la cultura pop con la que crecí, el surrealismo de nuestras fiestas y la certeza de que, si el mundo se acaba, nos pillará discutiendo por tonterías. En mis historias no busco la moraleja, sino la carcajada políticamente incorrecta, el ritmo trepidante y la autenticidad de quien escribe por puro placer. Si buscas una literatura de etiqueta, te has equivocado de autor; si quieres sobrevivir al fin del mundo entre gais, zombis y chistes de mal gusto, bienvenido a mi rincón. - Redes sociales: Instagram

Disponible en: Amazon

