Cuando quise continuar la historia sentí que necesitaba profundizar más en las raíces de varios de los personajes que aparecen en 11,4, así que mientras estaba inmerso en el trabajo de creación de algunos personajes clave que ya aparecían en ese libro me topé con una historia mucho más potente de lo que esperaba en un principio.
No pude evitarlo y me desvié de mi intención original, así que terminé escribiendo una mezcla entre precuela y secuela. Un libro paralelo que puede ser leído de manera independiente, pero que para los que conocen 11,4 será una aventura diferente y muy especial al contemplar las cosas desde otro punto de vista.
Debo decir que personalmente no me gusta Tolkien y en cierta forma aparece como guiño con un poco de mala leche. Hago muchos guiños de esos en mis textos porque, me gusten o no, todos los autores que he leído han dejado algo en mí.
David Brin tampoco es mi autor favorito, y ahí le tenemos dando nombre a mi mundo. He jugado mucho al rol y sobre todo he leído fantasía alternativa, como la de Stephen R. Donaldson o Terry Goodkind, fantasía que huye de los clichés y conecta el mundo real con el fantástico. De ahí viene Brin, cuyos aspectos prácticos como la magia y el combate, así como la escenografía, son parecidos a lo que podemos imaginar en un MMRPG en realidad virtual; pero lo importante es que a la vez es el mundo real de unos pobladores con existencia propia, los deònach. La mezcla de realidades es lo que convierte Brin en una metafantasía que escapa de los límites y se fusiona perfectamente con el ciberpunk del siglo XXIII.
Brin y Veluss vienen de lo mismo, de la necesidad de mis personajes de huir buscando respuestas. Son dos tipos de encierros que me proporcionan la excusa perfecta para crear una historia de personajes. A pesar de todos los decorados, la escena que más me puso los pelos de punta es donde se enfrentan Roona y Andelain, en una nada virtual. Lo importante es lo que ha llevado a esos personajes a esa situación. El que me lea encontrará influencias claras de William Gibson (Neuromante), Frederik Pohl (Pórtico) y Robert Silverberg (Muero por dentro), de forma más sutil puede que también de autores como Houllebeqc y, me gustaría pensar, aunque sea una minúscula fracción, de Francisco Umbral.
La ciencia ficción permite construir un marco excepcional para cierto tipo de historias que serían imposibles sin ella. Me encantan las distopías y para eso la ciencia ficción es única.
Inicialmente no era el tema principal, pero es inherente al ciberpunk: la relación del hombre con la máquina. En el futuro tendremos cada vez más presente esa pregunta: ¿hasta qué punto el hombre requerirá de una fusión cada vez más íntima con la tecnología? ¿Cuándo dejaremos de ser hombres para confundirnos en una mezcla inclasificable de tecnología y sentimientos? En mi novela hablo de la deshumanización del hombre y de la humanización de la tecnología, además de su punto de encuentro desde varios personajes complementarios.
El hombre desde siempre ha buscado respuestas en las drogas. Yo lo he intentado llevar al límite creando el trank, la droga perfecta. De hecho, 11,4 comienza haciendo un repaso a la historia de la droga.
Distopía social, drogas, tecnología, sexo y violencia son los cinco de los seis pilares del ciberpunk. El sexto, la inteligencia artificial, es la guinda del pastel. No puedo decir mucho más, para no estropear la sorpresa al que quiera leer Lágrimas negras de Brin. Lo cierto es que en este libro me recreo en el aspecto lúdico de la distopía que he construido en el siglo XXIII: fiestas de todo tipo, nuevas formas de ocio, nuevas formas de entender la vida… como los que se pasan su existencia metidos en un mundo virtual como Brin. Las drogas acompañan a la sociedad, junto con los impulsos y deseos, que tan importantes son para mí.
Me alegro de que hayas captado la ironía de que en un mundo hiperconectado como el que planteo todo esté tejido de mentiras, y que precisamente exista una profesión capaz de pescar los retazos de verdad que hay dispersos por la red.
No solo en la red, un mundo tecnológicamente más complejo alberga más facetas y, por lo tanto, más mentiras. Todos los personajes de la novela ocultan cosas que se van desvelando página a página; nadie es lo que parece, en un sentido o en otro.
Grimm representa el hilo conductor de todo, desde el principio hasta el final, un personaje inclasificable y que lo da todo para el lector.
Es la magia de la ciencia ficción, ni los dioses griegos tenían la capacidad de Grimm de explorar los límites de la humanidad. Me reservo una gran sorpresa para el tercer libro, que cerrará la serie y que creo que rendirá un buen tributo al concepto de Grimm y lo que representa: una esperanza para la humanidad.
Valerie es otro de los personajes que necesitaba crear después de terminar 11,4, pues es quien lleva el peso de lo que ocurre en la nave. Es el catalizador. Como me suele pasar, pasó de un esquema a un personaje con vida propia que reclamaba cada vez más. Es mi personaje favorito por la fuerza dramática que tiene.
Andelain Dauvin es otro personaje clave para entender el origen de Grimm, representa la maternidad y el amor. Un amor atormentado y complejo. Un personaje fascinante, ya que es una mujer madura muy cínica y que ha llegado a un punto muerto en su vida. Podría ser un personaje de Houllebeqc, si no fuera porque es una mujer protagonista, fuerte y poderosa.
Soy de los que todavía creen en la fuerza de los nombres. La ambivalencia y la confusión que creo es intencionada, pese a que algunos lectores se han podido confundir en algún punto. Me encanta esa sensación de ir leyendo y que algo en mi mente encaje de repente y lo que he leído hasta entonces cobre un doble sentido.
El juego de la ambivalencia sexual que hay durante toda la novela se debe a que no se puede intentar recrear un mundo futuro, distópico, sin darle varias vueltas a algunos paradigmas básicos de la sociedad, como la sexualidad. El sexo forma parte orgánica de todo el relato, pero como parte de la historia, no simplemente como escenas decorativas.
Una historia muy diferente a lo que quizás están acostumbrados, donde nada es lo que parece. Lágrimas negras de Brin es una historia compleja, para lectores que buscan mucho más que una línea argumental tradicional, y que contiene personajes a los que cuesta conocer de verdad porque no dejan de experimentar y crecer.
Sin embargo, quería que el lector no pudiera desengancharse de la historia y que hubiera tensión constante para no aburrir; he cuidado especialmente este punto, de forma que sus casi quinientas páginas se puedan leer casi del tirón. Como mínimo, garantizo un buen viaje del que saldrán pensando sobre muchos temas y sentirán lástima por haber dejado atrás a los protagonistas de la historia.
Buena pregunta. Me temo que lo mío es más plantear preguntas, para que cada uno se fabrique sus propias respuestas. Si en algo creo es en la redención, y para eso sí que tenemos que utilizar las herramientas a nuestro alcance.
Muchas personas ligadas a la tecnología, como Stephen Hawking o Elon Musk, han expresado sus temores a los peligros de la inteligencia artificial, pero hoy día estamos literalmente en pañales. Creo que la gente tiene miedo al efecto que pueda tener en nuestras sociedades, como, por ejemplo, el impacto en el empleo o la destrucción de ciertos monopolios.
En Japón, que son mucho más prácticos, se han dado cuenta hace décadas de que la robótica y la IA son herramientas clave para el futuro de una sociedad humana que será muy diferente de la que conocemos. La robótica será la parte física, y la IA el cerebro de un nuevo compañero para el ser humano. Creo que hay que pensar más en las cosas buenas que puede traernos, desde el punto de vista práctico y no desde el negativo.
La biología, la medicina, la química y la física nos han traído desde épocas oscuras a una nueva ilustración de la información, pero también a varias formas de posibles extinciones masivas. El peligro no está en la pistola, sino en quien la empuña y las razones que tiene para hacerlo. Queda mucho tiempo para que podamos plantearnos un despertar de la consciencia de las inteligencias artificiales, y lo primero que harán será preguntar por sus padres, y quizás, solo quizás, intentar parecerse a nosotros. ¿Eso es malo? Quizás sí lo sea si para entonces el ser humano tiene las mismas tendencias que ahora.
Pedirles que juzguen por la calidad de la historia antes que por la editorial, la portada, el nombre del autor o el título de un libro.
En el caso de autores como yo, desconocidos para el gran público, hay una resistencia a probar que muchas veces tiene una explicación, dado lo saturado del mercado editorial. Pero yo siempre pido lo mismo: abre el libro, vete a la primera página y lee el primer párrafo, solo uno. Si no te hace sentir nada, no sigas leyendo. Una vez pasas la primera página, nada importa, solo el lector y el mundo que tiene delante de él; esa es la magia de la buena literatura.
- Nombre: Nicholas Ávedon
- Género: novela de ciencia ficción
- Bio: Nací en Madrid en 1975. De pequeño quería ser astronauta, y me encantaban los libros que explicaban los planetas, el cosmos y las naves espaciales. Luego los fui cambiando progresivamente por libros que intentaban explicar lo que no vemos y ni sabemos que sentimos. Sigo en ello, buscando respuestas. Me enseñaron a amar los libros de una manera diferente, pero tendrás que leerme para entender de qué te hablo.De lunes a viernes, vivo enterrado en una oficina, pero por las noches me quito y el disfraz y Ávedon (sí, con tilde) escribe lo que siente. Me gustan los finales felices y que mis personajes tengan que sufrir y desollarse por el camino. Mis universos están llenos de cielos grises, mentiras y emociones intensas. No obstante me gusta pensar que en todas mis historias hay siempre esperanza y belleza escondida entre la porquería del ser humano.
Leo prácticamente de todo, siempre que haya personajes reales encerrados en las historias, me da igual el género, aunque veo distopías por todas partes. Por eso mis novelas y mis relatos tocan aspectos que incluyen el género fantástico, la novela negra o la ciencia ficción. En todos ellos hay pasiones humanas; siempre por delante de la trama, ya que considero los personajes como lo más importante de una historia.
Si tuviera que nombrar a cinco autores que han creado imágenes imborrables en mi cabeza han sido Süskind (El perfume), Irving (Una mujer difícil), Bukowski (Mujeres), William Gibson (Neuromante), R. Silverberg (Muero por dentro). Otros autores con gran influencia en mi son Houllebecq, Updike, Umbral, Bolaño, y Welsh.
A finales de 2016, tras cuatro años de trabajo, publiqué mi primera novela: “11,4sueños luz,” un thriller distópico con tintes ciberpunk. Al principios de 2017 publiqué “Histerias ficticias“, una recopilación de relatos cortos y una novelette“Vuelta a casa”, que contiene noir, ciencia ficción y fantástico, entre otros géneros. En abril de 2018 he publicado mi segunda novela, “Lágrimas negras de Brin“, una vuelta al universo de “11,4 sueños luz”, funcionando tanto como precuela como segunda parte. En preparación tengo varios proyectos más, sígueme y te iré contando.
- Libro: Lágrimas negras de Brin
Disponible en: Amazon
Sobre el autor
Nicholas Ávedon
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