¿Cuándo no debes publicar un libro?

por Tregolam en Artículos Literarios
Cuando no debes publicar un libro Cuando no debes publicar un libro

Situaciones en las que es mejor esperar

Los seres humanos somos impacientes. Nos pasamos la vida pensando en el futuro, en hacer planes y más planes, pero lo queremos todo para ayer. Y esa impaciencia se refleja en todos los ámbitos de nuestra vida, también en el profesional; en este caso, la literatura. Antes de terminar de escribir una historia o de publicar un libro, ya estamos haciendo cábalas sobre las listas de ventas, visualizando la presentación, imaginando cómo firmamos ejemplares a una larga de cola de fans… Sueña todo lo que quieras, pero por nada del mundo te precipites a la hora de publicar tu libro. No dejes que los anhelos te nublen la razón auqnue cuentes con el presupuesto para autoeditar un libro. Nuestras ilusiones y deseos deben llevarnos hasta la meta, no echar por tierra todo el trabajo.

Reflexiona sobre lo siguiente: ¿sacarías un bizcocho del horno cuando aún está crudo? Peor aún: ¿lo darías a probar? Si lo haces, seguro que nadie querría volver a comer uno de tus postres. Quizá todo esto te parezca obvio e incluso te resulte gracioso, pero la gran oferta de libros publicados que hay actualmente aumentaría su nivel medio de calidad con una acción tan simple como esperar. Igual que no te vale cualquier perfil para tu protagonista, tampoco deberías publicar tu libro en las siguientes situaciones.

 

a. Al acabar de escribirlo

Una de las peores cosas que puedes hacer por tu libro es publicarlo nada más lo termines. Aunque lo hayas leído una, dos o tres veces, daos un respiro. Una vez escribas la última página, repasa los posibles errores ortotipográficos que hayas podido cometer (siempre hay alguno). Después, guarda el archivo y olvídate de él durante una temporada, unos tres meses, por ejemplo. Cuando haya pasado ese tiempo, empieza a leer tu manuscrito con tranquilidad, como si lo hubiera escrito otra persona. Vas a ver fallos y lagunas que se te habían pasado por alto mientras escribías. Algunos errores serán más difíciles de percibir, mientras que otros hasta te parecerán garrafales.

No serías el primer escritor que cambia de pronto el nombre a su protagonista o que salta de un escenario a otro a su antojo. La distancia en el tiempo nos otorga un punto de vista más objetivo sobre lo que hemos escrito y nos ayuda a progresar. Hasta la tarea más fácil sale mejor a la quinta vez que a la primera. Da por hecho que vas a cometer errores porque es lo normal y no te “comas” la cabeza con este asunto. Escribe sin pensar en nada más que en tu historia, escribe, sigue escribiendo… Ya habrá tiempo de cambiar aquello que no está bien más adelante.

 

b. Cuando no esté corregido

Hemos hablado en infinidad de ocasiones sobre la importancia de corregir los textos que escribimos. No lo hacemos por ser pesados, simplemente, queremos transmitir que un manuscrito sin fallos mejora enormemente la lectura. Seguro que te has encontrado con libros que te han sacado de la historia porque tienen palabras mal escritas o porque no has entendido muchas frases debido a la falta o exceso de puntuación. Escribir sin saber utilizar el lenguaje es un contrasentido.

¿Te pondrías en manos de un cirujano que nunca ha abierto un libro de medicina? Este ejemplo quizá te parezca exagerado, pero así, siendo un poco bestias, se entiende mejor (llamémoslo terapia de choque). Aunque puede que esto no sea tan excesivo al fin y al cabo, pues leer un libro mal escrito también afecta a la salud; en este caso, a la salud mental. Bromas aparte, todo esto que estamos diciendo tiene como objetivo recalcar la suma necesidad de corregir un texto y aprender el oficio de escritor. Primero, tienes que saber escribir y, después, debes dejar tu manuscrito en manos ajenas para pulir cualquier posible fallo que, por desconocimiento o por despiste, se te haya pasado.

 

c. Cuando te hayan dado un informe que dice que tu libro necesita mejoras

Un informe literario o informe de lectura es una de las mejores herramientas con las que cuenta un escritor. Sin embargo, también es uno de los servicios más ignorados a la hora de editar un libro. Igual que la corrección del texto, el informe literario debería hacerse siempre y valorarse. No dudes en solicitar uno y utilizar esa información a tu favor en vez de encerrarte en tu ego y pensar que tu manuscrito es perfecto.

¿Por qué pagar un informe de lectura si luego no le vas a hacer caso? Piensa que estás pagando a unos profesionales que no te conocen y que, por tanto, te brindarán una mirada ajena, libre de sentimentalismos. No son tu familia ni tus amigos, así que se van a despachar tranquilamente con tu libro si fuera necesario (siempre desde el respeto). Aquí no hay trampa ni cartón, tampoco un filtro u opinión sesgada. No hay más interés por su parte que el de mejorar la calidad de tu manuscrito haciéndote ver sus defectos y grandezas. ¿De verdad vas a rechazar esta ayuda?

 

d. Si no está corregido por ti

No deberías publicar un libro si no ha sido corregido, al menos, por ti. Tómate el tiempo que sea necesario para repasar unas cuantas veces el texto y asegurarte de que nada entorpece la narración. Si quieres convertirte en un buen escritor, no puedes permitirte dejar el texto sucio. No hay excusas que valgan: debes exigirte y tener presente en todo momento que siempre se puede mejorar, que siempre habrá algo que pulir. Saca tu lado autocrítico y realista, pero hazlo sin presiones porque solo conseguirás estancarte. Busca el equilibro entre la máxima exigencia y el pasotismo total.

 

e. Jamás deberías publicar tu libro cuando no te sientas seguro

Si no estás seguro de lo que has escrito, ¿por qué publicar tu libro? Esa inseguridad que sientes se debe a que en el fondo sabes que hay partes de la historia o de la narración que brillarían si se afinasen. Es como cuando no puedes dormir por las noches porque algo te preocupa o como un remordimiento. Tu yo interior te está avisando para que no cometas una imprudencia. El subconsciente también tiene un código moral para estos asuntos (se llama profesionalidad) y te pone alerta cuando no estás haciendo algo bien.

No tengas miedo de reescribir tu libro las veces que hagan falta. ¿De verdad quieres quedarte con la primera idea, con todas las incoherencias que haya, con una mala historia? ¿Esa es la imagen que quieres transmitir: mediocridad? ¿Quieres ser escritor o espantar a los lectores? Incluso teniendo todas las tramas perfectamente delineadas, unidas y cerradas, el proceso de creación lleva implícito también la selección de la información, la transmisión del mensaje, las descripciones, la psicología de los personajes… En resumen, multitud de pequeñas construcciones que, al unirse, deben formar un todo coherente, entretenido y resplandeciente.

Escribir es un trabajo infinitamente más profundo y delicado de lo que algunas personas, tanto del mundo literario como de otras áreas, creen. Muchos se hacen llamar escritores cuando ni se preocupan por el resultado final de su libro. Pero si no se interesan y tampoco piensan en su público, ¿qué tipo de profesionales son? Respuesta: puros aficionados o gente con demasiado tiempo libre que debería invertir en otra actividad (por ejemplo, un taller de novela, si es que de verdad quieren convertirse en literatos con futuro).

No debes tener miedo a caer.

Asume los errores. Nadie nace con un manual bajo el brazo ni es una máquina con la fórmula del éxito insertada en el ADN.

 

f. Cuando nadie lo ha leído

A parte de tu círculo más cercano, existen otras personas que pueden contribuir enormemente para publicar tu libro en las condiciones óptimas. Entre ellas, se encuentran los profesores que hayas tenido en la universidad o en los cursos de literatura. Especialmente, cuenta con aquellos que más “palos” te hayan dado, puesto que son esos los que te hacen mejorar sustancialmente. Cuando la gente critica por criticar, te hundes. Si solo obtienes halagos, te quedas prácticamente igual que estabas al principio; las palabras bonitas sirven para mantener la ilusión y darnos fuerza.

En cambio, son los comentarios constructivos o críticas con valor positivo los que nos hacen crecer, tanto en el terreno profesional como a nivel personal. A veces, nos creemos dioses y no vienen nada mal unas curas de humildad.

 

Ya puedes publicar tu libro

Si estás pensando en publicar y te encuentras en unas de las situaciones que acabamos de describir, echa el freno. Con el esfuerzo y las horas que has dedicado a escribir, sería una pena lanzar tu libro al mercado sin estar preparado. Las prisas no van a llevarte lejos, sino al almacén de productos defectuosos. Y en ese rincón oscuro, nadie va a acordarse de ti. Ten paciencia y mantén el ánimo en cada fase, desde las primeras anotaciones sobre tu historia hasta la difusión.

Tu libro necesita tiempo y debes dárselo si quieres que te tomen en serio. Solo tú decides qué tipo de escritor quieres ser.

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Comentario

  • Héctor Ramón says:

    Excelente, no caben más palabras.

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