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Reseña de «Roxana la Vieja», de Paloma Montequín

Julio Cortázar era uno de los grandes cuentistas que han escrito en nuestro idioma y uno de los que se atrevió a declarar algunos factores que diferencian un buen cuento de uno que no lo es. Roxana la Vieja es una de esas obras difíciles de encasillar, pero que tienen más de cuento (o cuentos) —entendido a la manera de Cortázar— que de novela breve. Además, hoy en día no se editan con excesiva frecuencia textos de este estilo, sino que el mercado queda relegado a grandes trilogías y sagas, o a géneros como la novela negra. Así que ha sido una suerte y un placer encontrarnos con la nueva obra de Paloma Montequín.

Decía Julio Cortázar que «el buen cuentista es un boxeador muy astuto» que compone un relato «inicisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases». La autora ha compuesto aproximadamente cien páginas de lo que, para nosotros, es puro ring de boxeo. Su libro está compuesto de tres capítulos de una extensión más o menos proporcionada entre sí en los que encontramos significado, intensidad y tensión a partes iguales. El punto de unión de estos tres capítulos es Roxana y el viaje que emprende hacia sus recuerdos y hacia lugares de los que busca conocer el pasado, entender el ayer. A través de esta intención, conocemos también nosotros, como lectores, a tres arquetipos de personas sobre las que se sostiene la carga ética del libro.

«Sus gentes, poco habituadas a la reflexión, tenían la nefasta costumbre de ocuparse más de las faltas ajenas que de las propias, y concedían extraordinaria importancia a ciertos datos triviales. Amiga Roxana, cuando las cosas banales se anteponen a las trascendentales, todo comienza a corromperse, y así es como se degrada el hombre».

¿Por qué creemos que Roxana la Vieja es realmente un cuento o que se acerca más a ello que a la novela? Entre otras razones de peso, el libro de Paloma Montequín presenta una trama concisa, sencilla y directa, con un mensaje que roza la enseñanza moral. Es una obra que invita a la reflexión y que, además, entretiene, gracias a su tono envolvente, casi mágico. Además, únicamente encontramos un personaje principal —en este caso, Roxana—, dos o tres que tienen su relevancia en el contenido del relato y el resto son figuras terciarias. Las acciones que se describen y los acontecimientos que ocurren están condensados realmente alrededor de la propia Roxana.

En la misma línea, el narrador es una tercera persona que se distancia de la voz personal de la autora y que cuenta lo que ocurre como un mero espectador, a veces sirviéndose de la voz de los personajes a través de los diálogos. Paloma ha conseguido utilizarlos única y exclusivamente cuando son necesarios. No sobran ni faltan diálogos, y la misma sensación da con las páginas del libro. El frasco tiene la medida exacta. Y, como diría Edgar Allan Poe, invita a poder leerlo de «una sentada», como todo buen cuento.

Tras haber podido acercarnos a Roxana la Vieja quizá entendemos que la etiqueta de novela viene porque en esta obra no hay un problema ligado a la protagonista —lo que, se dice, es un factor básico del cuento—. Tampoco hay una estructura «introducción-nudo-desenlace» y la mirada hacia el pasado del personaje principal no es algo común en la prosa de un cuentista.

En cualquier caso, sea lo que sea, ponerle una etiqueta a esta obra es limitarla, córtale las alas. Paloma ha escrito para el lector un relato lleno de colores —como los que recubren Naramé— en el que deambulan personajes como Marta, el Impetuoso, Bardasán, etc; cada uno con un matiz especial.

«Naramé tiene el encanto de toda ciudad vieja a la que el tiempo ha ido cubriendo con un atavío de múltiples colores, los colores de las culturas y tradiciones que la han formado, pero también los colores aportados por sus individuos, notables o anónimos».

Pero ¿qué más nos aporta Roxana la vieja? La respuesta es evasión, reflexión, gusto en la lectura gracias a un lenguaje cercano y fluido. La historia mana sola y las formas se diluyen para dejarnos con la esencia e inundarnos con ella. Vamos a encontrar en este libro una mirada retrospectiva e íntima que nos impregnará en lo más hondo de nosotros mismos, como personas y como lectores.

Roxana la vieja ya está disponible en los canales de venta tradicionales, a través de la editorial Rubric, y también en formato ebook. Sin decides leer el libro —cosa que recomendamos encarecidamente—, puedes dejarnos un comentario y contarnos qué te ha parecido a ti: ¿cuento o novela breve? ¿Crees como nosotros que Roxana es un personaje difícil de olvidar?

 


  • Nombre: Paloma Montequín
  • Género: novela, ficción
  • Obra: Roxana la Vieja

Disponible en: Podibooks

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