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Reseña de «El tiempo de Vidriel», de Eve Dudina

¿Qué ocurriría si el destino de la humanidad, tal y como la conocemos, quedara en las manos de dos adolescentes? ¿Pueden los acontecimientos cambiar de la noche a la mañana y llevarnos hasta lo más profundo de nosotros mismos? ¿Estaríamos dispuestos a mirarnos de manera tan directa?

El libro de Eve Dudina posee muchas cualidades literarias; pero una de ellas es, sin duda, su capacidad de hacernos viajar, de buscarnos en nuestra cara más joven e inocente. El tiempo de Vidriel (Editorial Tregolam) es la primera novela de esta autora y derrocha una narrativa fresca y dinámica para tratar temas actuales desde una perspectiva en la que el tiempo y las dimensiones paralelas juegan un papel determinante. Hablamos de universos heterogéneos, casi paralelos, que logran atrapar al lector desde la primera página.

Un adolescente impulsivo e incomprendido, que sufre acoso escolar y vive en un hogar en el que reina la ausencia de la figura paterna, es el protagonista de esta historia. De la mano de unos seres llegados del futuro, deberá liberar a la humanidad de una amenaza letal que pretende aniquilar el mundo en el que vive con su madre. Vidriel, que así es como se llama, y Bruno, una persona que hará que aquel abra su corazón a la amistad, se encontrarán de manera fortuita con un peligro inminente. Entonces, serán guiados en una trepidante aventura que tiene como objetivo la salvación social y personal.

“No sé muy bien lo que es tener un mejor amigo, pero creo que él es mi mejor amigo.

A veces algo más… quizás un hermano”.

Si algo destaca en la construcción de esta novela eso es la caracterización de sus personajes protagonistas. Vidriel y Bruno son dos adolescentes diametralmente opuestos, pero están perfectamente compenetrados y reflejan la polaridad de la esencia del ser humano: el lado más cerebral, calculador, solitario e inteligente se retrata en la figura del primero; y, la parte más ingenua, inocentemente feliz, del hombre la encarna el segundo. Esta dicotomía que confronta la personalidad de los dos amigos simboliza, así, las distintas caras del ser humano y cómo las grandes emociones, sentimientos y pasiones guían nuestros actos. La alegría despreocupada y la viveza colorida dibujan el rostro de Bruno, mientras que la desconfianza más profunda y sombría caracteriza a Vidriel.

Esta perfecta creación delimitada y simétrica evoca reminiscencias de la antigua teoría clásica grecolatina de los cuatro humores (bilis negra, bilis, flema y sangre), según la cual, para alcanzar la salud y la plenitud física y mental, la presencia de estas cuatro sustancias tiene que ser equitativa y equilibrada. Esto es, el déficit o el exceso de alguna de ellas conllevaba la aparición de distintas enfermedades. De igual modo, cada una de ellas se asociaba a un comportamiento o personalidad diferente. Por ejemplo, Vidriel encaja a la perfección con el temperamento melancólico, ya que es reflexivo, tranquilo y disfruta del silencio en soledad. Por su parte, Bruno se identifica con el temperamento sanguíneo, dentro del cual predominan más las emociones alegres, enérgicas y apasionadas.

Si seguimos esta teoría, podemos decir que todos nosotros poseemos los cuatro humores. No obstante, a veces reaccionamos de una forma u otra ante distintas situaciones de la vida. Es decir: todos nosotros hemos sentido como Vidriel y también nos vemos reflejados en la forma de actuar de Bruno. A este respecto, la autora comenta que “a veces soy un poco Bruno y otras un poco Vidriel”, ya que ambos engloban todos los sentimientos latentes en el ser humano: “Somos seres egoístas. Pero también hay personas que son joyas y puro amor”, dice Eve Dudina.

Pese a que ambos no se convierten en adultos, vemos como, a raíz de las experiencias que viven juntos, los dos cambian, evolucionan y maduran, tal y como ocurre con los adolescentes, quienes poseen una extraordinaria mirada interior con la que observan el mundo adulto. El trazo complejo y definido de los personajes hace de la pluma de la autora un regalo para esa clase de lector a la que le gusta ir más allá.

Por otro lado, con una estructura basada en una acertada progresión lineal, un narrador omnisciente nos sumerge en este increíble universo de ciencia ficción en el que, a través de diálogos bien logrados, llegamos a comprender un poquito mejor la realidad de la adolescencia, ya que en la novela se recogen temas de especial interés y relevancia entre los jóvenes, como por ejemplo, el miedo al fracaso en un futuro no muy lejano, la soledad ante el mundo pese a estar rodeados de gente, el valor de la amistad, la importancia de la familia y del hogar, la falta de seguridad en uno mismo o el, ya mencionado, acoso escolar. Todo ello impregnado de los elementos que vertebran una novela de ciencia ficción, como naves espaciales, inteligencia artificial, fenómenos naturales imprevistos, una sociedad desconocida e inquietante, etc.

Los escenarios de la novela están especialmente diseñados y escogidos para que los lectores empaticen con los protagonistas y los acontecimientos que se suceden. La acción comienza en un escenario que nos es del todo familiar y cercano: la escuela; y, luego, una excursión con la clase. La elección de lugares cercanos es un acierto, gracias al cual, tanto jóvenes como adultos somos capaces de adentrarnos en el universo juvenil y adolescente y, de alguna forma, sentirnos completamente identificados.

En definitiva, El tiempo de Vidriel tiene la profundidad de una gran novela y los toques esenciales de la buena ciencia ficción. Si estas buscando una lectura que aúne ambos factores, esta es la tuya. Estamos seguros de que no te defraudará.


  • Nombre: Eve Dudina
  • Género: Ciencia ficción
  • Bio: Nació el 11 de Mayo de 1993, en Almaty, Kazajistán. A los cinco años, su familia se mudó a Buenos Aires, Argentina, donde pasó gran parte de su infancia. Su adolescencia transcurrió en Málaga, España. Entre cambios y mudanzas, encontró su hogar entre su familia, sus gatos y los libros de ciencia ficción. Para ella un libro no es un conjunto de páginas con una historia, sino un lugar. Y en su libro, El tiempo de Vidriel, os invita a visitar su lugar favorito. Un lugar lleno de magia, aventuras, sorpresas, lágrimas y amor. Su realidad.
  • Obra: El tiempo de Vidriel

 

Disponible enLibrería PrometeoReadOnTime

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