Los lectores van a adentrarse en la historia de una ciudadana de a pie. Una mujer sencilla, que, con el objetivo de divulgar sus trágicas vivencias de malos tratos, inició un largo e inesperado recorrido en el que ha podido contactar y, en algunos casos, conocer personalmente a personas de diversos ámbitos, y en especial, del mundo de la política nacional e internacional. Y al final de ese trayecto ha podido lograr su meta: ser un ejemplo de lucha y superación.
La vida diaria no ha cambiado mucho, pero difundir mi historia sí me ha servido para dar ejemplo a otras personas, para hacer visible un problema que hace años estaba oculto y nadie se atrevía a denunciar. He querido ser un referente para las mujeres de mi época. Y, además, he tenido la oportunidad de conocer y compartir ideas y opiniones con personalidades muy importantes, así como ser protagonista de momentos y situaciones que nunca habría imaginado.
Al principio, me costó un poco, pero después me sirvió como terapia. Plasmar sobre el papel mi experiencia ha sido como una medicina natural para superar el trauma, el sufrimiento.
El mensaje que quiero transmitir a todos los lectores es que no hay nada imposible, que con esfuerzo, tesón, perseverancia, trabajo y valentía todo puede lograrse; que no hay que quedarse parado, sino continuar hacia adelante hasta conseguir nuestras metas, objetivos y anhelos.
Creo que el primer paso que se necesita para combatir esta lacra que se ha convertido en una pandemia mundial es la unidad de la sociedad y de las instituciones y poderes del Estado. La violencia de género es una cuestión de Estado. Debemos combatirla juntos, en las escuelas, en las familias, en el ámbito laboral, en los medios de comunicación y, sobre todo, en la publicidad, eliminando actos o símbolos discriminatorios. Por un lado, con medidas que fomenten la igualdad de todos. Y, por otro lado, con medidas que protejan a las víctimas, como una mayor dotación económica por parte del Gobierno en materias como apoyo psicológico, formación e inserción laboral para que estas personas puedan ser libres e independientes, y comiencen una nueva vida. Y como ejemplos de medidas de protección, sería bueno que las víctimas recibieran cursos gratuitos de defensa personal para sentirse más seguras.
Les diría que no tengan miedo, que exterioricen sus experiencias traumáticas. Con lucha y esfuerzo, todas las dificultades se superan. Y que denuncien su situación, al igual que las personas que les rodean o que son testigos de ello. Vivimos en un Estado Social y Democrático de Derecho, no en una época de represión y grandes dificultades como la dictadura franquista, en la que yo viví mi trágica experiencia. En aquellos tiempos, el miedo, el terror y el dolor estaban muy presentes en la sociedad española.
Recuerdo varios encuentros especiales, pero el que recuerdo con más ilusión, y aún hoy sigo sin creerme, fue el día en que acudí a Madrid en compañía de mi nieta sin conocer la capital. Ese día fue inimaginable, pues pude conocer en el mismo día a varias personalidades políticas, como el exministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, cuya familia materna resultó ser de mi pueblo natal, Villardondiego. También pude conocer a Pedro Zerolo, un gran referente para la sociedad, y acudir al Congreso de los Diputados, donde me sentí reina, ministra y presidenta por un día, ya que el que fuera presidente del Congreso, José Bono, nos recibió en su despacho, no sin antes pasar por la sala de Ministros. Conocí también a la diputada Celia Villalobos por los pasillos de la Cámara y al diputado Gaspar Llamazares. El día terminó en los estudios de Telemadrid, de la mano de un periodista muy amable como Ernesto Sáenz de Buruaga. Fue un día inolvidable.
Se siente una gran satisfacción de ver hecho realidad un sueño que tanto había anhelado. Un objetivo que no se puede alcanzar en solitario, ya que el mundo de la literatura es muy complejo y dificultoso.
En mis inicios, era como un niño cuando empieza su primer día en la escuela, cuando todo es nuevo y desconocido, y poco a poco tienes que ir aprendiendo y superando los obstáculos.
Actualmente, ya puedo presumir de ser una escritora consolidada y con mucha más experiencia, pues he aprendido muchas cosas que desconocía del mundo literario.
Me gustaría que la historia que he plasmado a través de la literatura diera el salto hacia el plano audiovisual y alguna productora de cine o televisión decidiera utilizarla para realizar una película o una serie de televisión. Sería algo que me llenaría de gran alegría y me haría mucha ilusión. Me sentiría muy feliz porque, además, mis vivencias llegarían a millones de espectadores.
- Nombre: María Domínguez Meriel
- Género: autobiografía.
- Bio: María Domínguez Meriel nació en Villardondiego, provincia de Zamora, en plena Guerra Civil. De profesión, jubilada y escritora. Catedrática de la vida y Doctora en ser un ejemplo de lucha y superación. Fue víctima de la violencia de género en tiempos difíciles para las mujeres, la dictadura franquista. Tuvo que trabajar duro para sacar adelante a sus cinco hijos. Ha decidido plasmar sus vivencias a través de la literatura con dos libros autobiográficos: Impotencia, dolor y fatiga, y Un paso por la política.
- Blog: http://mariadominguezmeriel.blogspot.com.es/
Libro: Un paso por la política
*Próximamente, a la venta en librerías en formato impreso.
Booktrailer Un paso por la política
Sobre el autor
María Domínguez Meriel
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