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Entrevista con Rosa Diver, autora de «Sí, es posible rejuvenecer sin cirugía estética»

Buenos días, Rosa. Es un placer poder hablar contigo. El motivo de esta entrevista es la publicación de tu libro Sí, es posible rejuvenecer sin cirugía estética, algo que nos ha despertado curiosidad y optimismo a partes iguales.

Sabemos que en tu libro lo describes en profundidad, pero ¿podrías explicarnos brevemente qué es para ti el envejecimiento?

El envejecimiento en el ser humano se traduce en modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo. Supone una disminución de la capacidad de adaptación en cada uno de los órganos, aparatos y sistemas, así como la de respuesta a los agentes lesivos que inciden en el individuo. El envejecimiento de los organismos, y particularmente el nuestro como especie humana, ha sido motivo de preocupación desde hace años. De ahí, el éxito de los centros estéticos y operaciones de estéticas en este siglo.

 

Tenemos la costumbre errónea de pensar que no envejeceremos hasta que seamos mayores y, por ello, nos descuidamos. ¿Hasta qué punto esta actitud pasa factura después? ¿Nuestro organismo tiene memoria?

Pude ser así en muchísimas personas: creen que la juventud es eterna, sin razonar que desde el nacimiento estamos envejeciendo. Solo observando tu entorno, comprendes la diferencia entre personas de la misma edad. ¿No te ha pasado que has estado décadas sin ver a una persona y al verla le has dicho: “pero bueno, ¡estás más joven!”? O a la inversa: ha envejecido tanto, que no la reconoces.  Ese fue el detonante que llamo poderosamente mi atención. “¿Dónde está la diferencia?”, me preguntaba.

Nuestro organismo viene con un haber en su cuenta biológica: nuestra herencia genética tiene un techo. Dependiendo de cómo gestionemos esa herencia —para mí es la esencia—, más la macronutrición de los alimentos que ingerimos día a día, así llegaremos a ancianos. Porque nuestras células tienen memoria y, al final, siempre nos pasarán factura, dependiendo de cómo hayamos vivido.

 

Comprendemos que la estética va más allá de la belleza externa, por lo que llevas toda una vida dedicándote a los demás, a lograr que las personas que acuden buscando tu ayuda y la de tu equipo se sientan mejor consigo mismas. ¿Qué se siente al tener un trabajo tan humano y empático?

Una gran satisfacción, porque no solo hemos mejorado estéticamente a esos seres humanos, sino que también hemos rescatado a personas para su entorno social.  Ellas o ellos se han llevado una herramienta para el resto de sus días, porque comprenden que, si se gustan, gustarán… Han aprendido a conocerse, aceptando sus defectos y transformando sus creencias; es así como se sienten libres para volar y ser felices.

 

En este sentido, tú misma te “desnudas” después de tantos años de profesión y acercas al lector a una persona que también ha vivido momentos personales muy duros. ¿Has sentido miedo en algún momento antes de publicar este libro? Cuándo estuviste mal, ¿tuviste dudas sobre el método en algún momento?

Es verdad; ha sido una decisión meditada, pero a la vez necesaria en esta etapa de mi vida. Mi carácter, formado en el sacrificio y el dolor de varios duelos seguidos, me dieron las fuerzas para ser ejemplo a mi entorno. Que sí, se puede, que podemos conseguir todo aquello que nos propongamos—lógicamente con criterio e inteligencia—. Cuando en el año 1990 y después en 2015 me diagnosticaron cáncer de pecho y luego un linfoma de Hodking, me aferré a mis creencias y confié plenamente en mi formación y, sobre todo, en mis amigos médicos, que me ayudaron a superar y recuperar a mi cuerpo del caos. En el libro hablo del camino recorrido: no escondo nada porque solo he querido compartir mi experiencia. Nombro a todos mis maestros. La ciencia todavía tiene mucho que investigar, pero yo en estos años aprendí que dentro de mí viven todas las respuestas…

 

Creemos que cada vez hay más personas que acuden a los centros de belleza buscando un cambio externo cuando en realidad el problema lo tienen dentro. ¿De qué manera los cambios sociales, alimenticios y culturales están influyendo en la evolución de nuestros cuerpos?

Una pregunta muy difícil de contestar sin dañar egos… Desgraciadamente, nuestras células tienen memoria y no reconocen la alimentación actual; pásate por un hospital y podrás ver que están llenos de personas de todas las edades con enfermedades degenerativas. El Dr. Barry Sears en cada congreso lo dice: “estamos retrocediendo evolutivamente como especie, la alimentación actual es la culpable”. Desde que aplico la dieta de la zona —para mí es una dieta para el control hormonal—, he conseguido frenar la artrosis reumatoide y, sobre todo, cambio la vida a mis clientas.

 

Precisamente, en tu libro, mencionas una frase de Sócrates que dice: “El desconocimiento no nos exime de culpa”. ¿Por qué consideras que tenemos que esforzarnos más en conocer quiénes somos y qué necesitamos?

Muy simple: porque tú y solo tú eres responsable de tu cuerpo y de tu existencia. Podemos heredar creencias, pero tú podrás mejorar todo aquello que no te guste de la formación heredada. No sé si me explico. Yo tuve tres hijos, simplemente su padre y yo les regalamos un cuerpo —el vehículo con el que su alma/espíritu se desplazará en este plano—. Les ofrecimos una formación para que tuvieran las oportunidades que cualquier padre desea para sus hijos. Pero ellos tendrán que ser los arquitectos de sus vidas. Cada uno deberá hacer su recorrido con sus propias herramientas. Fabricarse un mundo a su manera, no al nuestro. Aquel ha sido nuestro regalo: su cuerpo…

 

El extremo de rechazar los modos de alimentación más procesados y la obsesión por cuidarnos se manifiesta en la moda de dietas como la Paleo. ¿Qué opinas de ellas?

Mi opinión está basada en una investigación muy seria, ya que, si seguimos alejándonos de la naturaleza —formamos un uno con ella—, nuestra especie correrá el peligro de extinguirse. Ya lo dijo mi maestro Michio Kushi hace años. Los alimentos procesados están muertos, o sea, ¿qué estamos comiendo?  Nuestras células y nuestro sistema inmune están tocados. Por tal motivo, la nutrición celular tiene tanto éxito entre quienes cuidamos nuestra salud.  Como nuestros alimentos tienen carencia, recurrimos a la micronutrición celular. Y, sobre todo, a quien pueda permitírselo le aconsejo que consuma productos orgánicos, biológicos o ecológicos. Una manera de respetar el planeta y a nosotros mismos…

 

Nos ha parecido muy interesante la importancia de mantener una relación entre alimentación y grupos sanguíneo. Entre otros factores, este método nos ayuda a nutrir nuestras células. ¿Podría ser el desconocimiento la causa de enfermedades digestivas crónicas, sujetas a medicación, a las que la población actual cada vez es más propensa?

En mis talleres muestro la evolución del hombre como última especie en este planeta. Eso ha sido gracias a los cambios en la alimentación. Me refiero a la materia, porque el alma es otra historia… Tantas alteraciones de todo tipo cuando simplemente adaptando nuestro alimento a nuestro grupo sanguíneo se solucionan. No comprendo, aunque sí entiendo los intereses económicos que mueven a este gremio. Conocer los grupos sanguíneos te da una herramienta muy valiosa: conoces tu procedencia, quiénes fueron tus ancestros, quién eres realmente. Gracias a la aportación de los ácidos grasos Omega 3, se introdujo el pescado en la alimentación del ser humano, tenemos el cerebro actual.  Mientras buscaba información, me enteré de que, en la cultura japonesa, para una futura pareja saber el grupo sanguíneo el uno del otro es más importante que cualquier otra información… Investigadlo, me impactó mucho este punto.

 

 

Uno de los puntos que se tratan en tu obra es la diferencia entre la medicina oriental y la occidental. ¿Podrías hablarnos un poco más sobre este tema?

La medicina oriental lleva más de cinco mil años de historia y trata al ser humano como una unidad. ¿Qué quiere decir? Cuando una persona entra en nuestro centro con una alteración estética, sea la que sea, lo primero para corregirla es entender qué y cómo llegó a esa alteración. Toda alteración externa se fragua dentro de cada cuerpo. La medicina oriental nos dice —siguiendo la ley de los cinco elementos— qué órgano/víscera está alterado según la sintomatología. De ahí, intentamos a través de un diagnóstico equilibrar aquellos órganos, haciendo cambios en la alimentación, donde la sangre que corre por todas las células lleve los nutrientes necesarios para mejorar y así liberar al cuerpo de diferentes patologías. Algo tan sencillo. Pero muy difícil de comprender para quienes no conocen las medicinas orientales. La tecnología de la medicina occidental, al menos para mí —lo viví en primera persona cuando padecí cáncer— es fabulosa. En minutos descubres cómo funciona tu organismo. La cirugía hace maravillas en muchísimas personas, salvándoles la vida. Mi hijo, por ejemplo, tuvo un trasplante de corazón cuando tenía 37 años y lo disfrutamos hasta los 53 años. Sin embargo, para saber qué padeces, tienes que visitar a todos los especialistas hasta que al fin le ponen nombre a tu enfermedad. Por eso, tengo amigos médicos que, siendo médicos alopáticos, estudiaron la medicina oriental y consiguen tanto éxito entre quienes los visitamos para conservar nuestra salud.

 

Hemos llegado al final de nuestra entrevista, pero quisiéramos dejarte un espacio por si desearas contar a los lectores algo que no hayamos comentado. Aquí puedes hacerlo.

Muchísimas gracias por darme esta oportunidad. Poder compartir mi experiencia en estos cuarenta y cinco años de profesión, en los que miles de personas solucionaron sus alteraciones estéticas haciendo cambios en su alimentación es una satisfacción personal y profesional.  Dejo mí camino para las generaciones venideras en el campo de la estética. La formación e investigación son de vital importancia en toda profesión, pero en esta lo es más porque tienes en tus manos cuerpos llenos de miedos, de complejos e insatisfacción. Tus manos, tus máquinas, tus conocimientos y tus consejos profesionales transforman las vidas de esas personas de una manera tan sutil que tu trabajo pasa desapercibido para el resto de la humanidad… La esteticista/cosmetóloga merece un reconocimiento social.

Como comento en mi libro, todos somos necesarios, pero todos los profesionales unidos conseguiremos llegar al corazón de todas aquellas personas para que se sientan mejor en su piel, en sus cuerpos.  Cuando comprendes que somos una unidad, ya nada te es indiferente. El dolor ajeno y la alegría del otro formarán ese grupo humano al servicio del prójimo.

Porque todos somos o hemos sido orugas, pero está en nosotros ser mariposas y volar tan alto que nos haga ser irreal a los ojos del mundo terrenal. Porque serás la diferencia, serás el ejemplo a seguir, y solo así animarás al resto en el vuelo de la vida…

 


  • Nombre: Rosa Diver Irasuzte Roso

  • Género: Salud y bienestar
  • Bio: Rosa Diver Irasuzte Roso (Mercedes, Uruguay, 1948). En el año 1971 se trasladó a vivir a España, fijando la residencia en Alicante. Cursó sus estudios de Cosmetología y Estética en Uruguay y Lima (Perú 1968/70), convalidando los mismos en España a través del Ministerio de Educación y Ciencia. Más tarde (1990) se adentró en Naturopatía; Especialista en Salud Natural y Nutrición por el Instituto Europeo de Medicina Natural de Madrid. (Fitoterapia, Aromaterapia, Reflexoterapia, Oligoterapia, Alimentación Bioenergética, Digitopuntura, Técnico Parasanitario en Mesopuntura Bioenergética, Flores del Dr. Edward Bach, Terapias Ortomolecular). Formada en la Técnica Metamórfica con Rosa Casal y Gastón Saint Pierre. Medicina Natural; Barcelona Instituto Cosmobiotical Institute de España. Desde el año 2006, colabora como especialista de la dieta de la zona del Dr. Barry Sears. Realiza charlas en diferentes emisoras de radio sobre el cuidado de la alimentación + complementos nutricionales para conservar la salud de manera natural. Ha dado conferencias sobre la importancia de la alimentación para el equilibrio interno a nivel energético en México, Honduras, San Salvador, Guatemala y España.
  • Obra: Sí, es posible rejuvenecer sin cirugía estética

Disponible en: ReadOnTime, Agapea, StoryTel

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