¡Hola! La verdad es que en la consecución de esta novela han confluido varias ideas. En primer lugar, se cumplen veinte años de la visita del cometa Hale-Bopp y me apetecía rendirle un pequeño homenaje, pues fue un fenómeno astrológico muy interesante y complejo. Por otro lado, me gusta mucho la ciencia ficción enfocada a cómo la nueva tecnología influye en el comportamiento de las personas, tanto para bien como para mal. Digamos que en base a estos dos puntos fundamentales fui construyendo la historia que recoge la novela.
Hay muchos elementos distintos y, como bien dices, muy complejos: música, psicología, ciberseguridad, astrología… Pero no quise entrar en demasiada profundidad en ninguno de ellos para no aburrir al lector ni sacarlo de la historia. Quería que la trama fluyese a buen ritmo de principio a fin. En ese sentido, para mí también fue muy placentera la escritura.
Me encanta la ciencia ficción, aunque quizá Hale-Bopp no sea una novela al uso dentro del género, así que no sabría identificar una influencia clara en su argumento. Para que la gente se haga una idea, tal vez fuese un buen guion para un capítulo de la serie Black Mirror. Dentro de los muchos autores que me inspiran en este género, se encuentran Arthur C. Clare, Orson Scott Card y, cómo no, Isaac Asimov.
Tuve que contenerlo bastante, pues veía que, efectivamente, cada vez iba queriendo tomar más y más protagonismo, y yo lo concebía como un personaje introvertido y reservado. De todos modos, creo que un buen secundario adquiere ese estatus cuando en cualquier momento puede convertirse en protagonista y, en este caso, Daniela Palmer y Omar Tebbetts consiguen complementarse sin llegar a caer en los tópicos habituales.
No, si todo valiese, ya estaríamos muy por delante en lo tecnológico y muy por detrás en lo humano. Pienso que con cada comida es necesaria una buena digestión y conceptos como «calidad de vida» no son más que abstracciones subjetivas. Para unos, calidad de vida es tener cincuenta canales más en su televisor o un aparato en la muñeca que les diga la cantidad de azúcar consumida esta mañana. Para otros, es simplemente tumbarse en una hamaca entre dos cocoteros al atardecer. Si te fijas, llevamos toda la vida plagando nuestro entorno de elementos tecnológicos que supuestamente harían nuestra vida más sencilla. Pero, con cada sencillez, llega otra nueva complejidad y no nos damos cuenta de que hemos caído en una espiral de la que nunca conseguiremos salir.
Sí, en algunos aspectos. Quien conozca un poco la historia en torno al cometa Hale-Bopp se dará cuenta de que mucho de lo que se cuenta en la historia es cierto. También otros sucesos que van aconteciendo, que no quiero desvelar para no estropear las sorpresas, están basados en hechos reales. La documentación se ha basado en artículos divulgativos y noticias relacionadas.
Más dinamismo y concreción. Orissa es un largo recorrido, una aventura para degustar lentamente, sin prisa, llena de recovecos a explorar. En cambio, Hale-Bopp es más directa, una obra para disfrutar durante un fin de semana y quedarse con ganas de más. No obstante, ambas son dos caras de una misma moneda.
Ojalá lo supiese, pero, como en cualquier otro género o ámbito, el factor que determina el éxito es muchas veces un misterio. Intuyo que para conectar con el público amante de la ciencia ficción hay que exponer una historia alucinante a la vez que verosímil y hacerle partícipe de la misma, para que, nada más terminar la lectura, se diga en voz alta: «¡Cómo me gustaría vivir eso de verdad!». Pero hasta los grandes autores han alternado éxitos con fracasos, así que supongo que no existe ninguna fórmula exacta.
Nada grave, aunque descarté unas cuantas páginas en la primera revisión y retorcí el argumento unas cuantas veces. La ventaja que tengo es que, para ponerme a trabajar en una historia, debo tener claro el principio y el final, y solo entonces empiezo a navegar desde un punto a otro. Saber dónde está el destino me ayuda mucho a evitar los bloqueos, aunque en muchas ocasiones haya momentos de incertidumbre de una estación a otra. En ellos, trato de buscar cuál sería la mejor transición que como lector me gustaría encontrarme y los plasmo.
Tengo dos o tres ideas en mente que me apetece explorar, pero todavía es muy pronto para decidir… Les daré unas cuantas vueltas a ver si se aclaran, pero seguramente orbiten también entre la fantasía y la ciencia ficción. Si todo va bien, la elegida estará lista el año que viene.
- Nombre: Alberto Rueda.
- Género: novela ciencia ficción.
- Bio: Nacido en Avilés en 1980, su debut se produce en 2016 con la publicación de Orissa (Ediciones Proust), una aventura épica y misteriosa ambientada en la India durante la época colonial británica. La obra, dividida en dos volúmenes, obtiene excelentes críticas gracias a una narrativa fluida y envolvente, un minucioso tratamiento de los personajes y un argumento intrigante, cargado de enigmáticos sucesos y giros inesperados. Meses más tarde, se une como socio promotor a la primera cooperativa de escritores y acude con ella a algunos importantes festivales, como CYLCON en Valladolid o Tártarus en Linares. Asimismo, durante la primavera de 2017, colabora en la organización del festival de la lectura Literania Madrid, diez jornadas repletas de conferencias, teatro, recitales de poesía, música en directo y cuentacuentos infantiles, entre otras actividades. De forma simultánea, ultimaba el lanzamiento de Hale-Bopp, una nueva propuesta donde la ciencia ficción cobra protagonismo sin perder la esencia de su característico estilo.
- Página web del autor: http://www.albertorueda.com/
Libro: Hale-Bopp
Sobre el autor
Alberto Rueda
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