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Entrevista a Laura Gómez, autora de «El diario de Tulio: el Can Paredes»

Buenos días, Laura. ¿Cómo va todo? Hablamos contigo porque acabas de publicar El diario de Tulio, un libro donde asumes la voz de tu mascota y muestras el mundo según su punto de vista. ¿Ha sido intenso el «percatarte» de todas las emociones de Tulio hacia ti, las piya-camisas y demás cosas que mencionas en el libro?

Pues esos detalles siempre han estado ahí, como en silencio, y simplemente han querido mostrarse y yo solo he sido una «médium» entre ese mundo de Tulio, con todas sus cosas inanimadas que a la vez cobran vida en su realidad, y nuestro mundo humano que es tan racional y de sentidos, y que simplemente ha perdido la capacidad de ver esas pequeñas cosas.

Las piya-camisas, las camas, los baños, los bichos, el pasto, todo ese mundo que rodea a Tulio y a sus hermanas es un mundo maravilloso lleno de excentricidades y colores y aromas y mil cosas más que, cuando se mira con detenimiento, te obliga a escribir sobre él.

 

Sinceramente, El diario de Tulio nos ha parecido una idea graciosísima y original. ¿En qué momento surgió la idea? ¿Había algún propósito detrás?

Yo siempre había querido escribir, desde muy pequeña. Había intentado con mitología griega, pero me di cuenta de que no había nada nuevo que contar, las historias ya existían. No había creación. Y de pronto, de la nada, como si se hubiera abierto una ventana, un día tomé mi PC y empecé a escribir sobre Tulio. Era lo más puro que tenía a mi alcance, libre de prejuicios, un ser al que podía moldear, que podía inventarme y que me pedía a gritos que hablara de él porque verdaderamente es un perro gracioso al que le ha pasado de todo. Así que lo inventé. Fue muy fácil, muy rápido y muy repentino.

 

Además, el libro mantiene un buenísimo humor ácido a lo largo de las distintas entradas del diario. ¿Te costó mucho decidir con qué «personalidad» ibas a presentar a Tulio?

No creo que su personalidad haya sido un invento mío. Realmente creo que, si él pudiera hablar, lo haría así. Tulio fue el primero en llegar a la familia y además es el único macho. Eso hace que se comporte como el dueño de la casa. Siempre es el primero en morder un muñeco y Eva y Bruna lo saben y lo respetan. Además, ha sido el más consentido y, por tanto, el más posesivo con nosotros. Todo eso ha influido en su personalidad y se puede leer muy fácilmente si convives con él. La verdad es que Tulio hizo el proceso mucho más fácil. Es como si él mismo hubiera estado gritando por una autobiografía.

 

Te defines como una «cuentacuentos de vocación». ¿Tienes algún otro proyecto literario en mente? ¿Alguna otra desternillante idea?

Sí, de hecho me ha encantado descubrir que se me dan tan fácil los cuentos. Intenté con novelas, pero no tengo esa magia de largo alcance. Y los cuentos me surgen hasta para escribir canciones, las cuales he escrito por montones. Así que proyectos seguro que vienen más. Quiero darle un libro propio a Bruna, que ha resultado ser un personaje secundario que se roba el show. Y quiero escribir sobre otros animales, sobretodo los nuestros, los del trópico, porque hay muchos desconocidos que son superpeculiares y que pueden llegar a ser unos personajes muy queridos.

 

¿Cuáles son tus principales influencias a la hora de escribir?

El más obvio, y medio cliché, es Gabriel García Márquez. Me encanta su forma tan rebuscada, su estilo superlativo, su exceso de decoración, esa capacidad de adornarlo todo para que el lector sea capaz de sentir que está viendo la escena, que está oliendo, que tiene tierra en las manos, con grumos y todo.

Y, por otro lado, un grato descubrimiento fue darme cuenta de que El diario de Tulio puede ser parte del género de Homero, de poesía épica, el cual siempre fue un género que me llamó la atención. Desde muy pequeña me cautivó la Ilíada, y ahí arrancó mi amor por la mitología. Y ahora veo reflejada toda esa influencia en el lenguaje de Tulio, en su estilo de héroe, con hazañas y damiselas en desgracia a las que rescata. Me hace muy feliz saber que este diario es como un cantar de gesta perruno.

 

Tu relación con Tulio y tus otras dos perras parece muy cercana. ¿Qué importancia tienen para ti? ¿Qué papel crees que juegan los animales en la vida de una persona?

Mis perros son como mis hijos, y aunque no tengo yo hijos, sí tengo amigas que son mamás y veo la relación que tienen y puedo decir que es en extremo parecida a la nuestra. Yo puedo sentir sus necesidades y emociones, sé cuándo están enfermos, cuándo están tristes. Puedo darles un remedio para el dolor de barriga con solo ver su posición cuando están acostados en la cama. El vínculo, aunque a mucha gente le pueda parecer loco, parece casi biológico. Y eso hace que su papel en la vida de los humanos sea tan importante.

Son unos seres superiores a nosotros en conciencia. Son absolutamente puros y buenos, no saben de maldad, ni de agendas, y están completamente entregados a su familia, siendo hasta capaces de entregar su vida por la de uno. Esa es la forma de amor más grande que un ser pueda darte: sin obsesiones ni posesiones, simplemente amor. Su papel es ese, así de simple: estar allí para acompañarnos en nuestro tránsito, dando amor incondicional. Y si uno puede sincronizarse con esa conciencia, uno es capaz de transformarse porque aprende de ellos a ser balanceado, a amar, a ser feliz. Y no creo que exista nadie más capaz de enseñar eso.

 

Los que tenemos mascotas pensamos que estas entienden todo lo que les decimos. Tú has sabido plasmarlo y llevarnos al otro lado de la historia de una forma espléndida. ¿Crees que si los animales tuvieran la oportunidad se vengarían por hacerles comer todos los días la misma comida?

Oh, por Dios, pues claro. Qué tal eso de comer todos los días lo mismo, a la misma hora, en la misma cantidad y hasta en el mismo plato. Ellos, que por memoria genética tienen en sus paladares el sabor de un conejo estepario o de un marsupial de túneles. Creo que no debe haber una mayor descarga de adrenalina que la de cazar tu propia presa (y, además, la de mantenerla oculta a los intrusos). Y llegamos nosotros, con nuestras vidas simples, prácticas y afanosas, y los metemos en ese estilo. Por eso su venganza son los micro-robos y las miradas largas y tristes de manipulación, y la velada incómoda en las mesas que nos abochornan con los invitados (porque madre perruna que se respete siempre dice que sus perros no velan, que ella los ha educado muy bien. Falso en toda su falsedad).

 

Y cambiando un poco de tercio, viendo que eres una verdadera amante de los animales: ¿cuánto crees que queda por avanzar en asuntos de protección animal? Gandhi dijo que «un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales». ¿Cuánto de cierto tiene esta afirmación?

Es muy cierta, y, de hecho, muestra lo atrasado que está el mundo en materia de derechos, no solo animales sino también humanos.

El respeto por el otro, independientemente de su tipo, debería ser intrínseco al humano. Pero no es así. Nosotros nos creemos superiores, la especie mandada a mandar. Tan así es, que es muy común ver una persona matando a una araña simplemente porque le teme o atrapando un pez vela solo por decir que pudo contra él (porque ni se lo come, simplemente lo caza, lo deja en su bote, viendo cómo se ahoga y muere, sin el menor remordimiento).

El respeto por el otro, la aceptación de las diferencias, son características de las que adolece la humanidad. Y peor aún, si ya es común ver casos de maltrato hacia niños, con el tabú que eso representa en la sociedad, pues qué se puede pedir para los animales, a los que apenas están empezando a cambiar de significado, pasándolos de bienes a seres sintientes. Así que todavía falta muchísimo por hacer, no solo por ellos, si no por todos los seres. Pero vamos por el camino correcto. Cada vez son más las personas con cualidades de empatía hacia el mundo y todos los seres que lo habitan. Eso devuelve la fe en el ser humano.

 

Y llegamos al final, Laura. ¿Hay algo que quieras decirle a tus lectores humanos y perrunos?

Que sigan a Tulio, que lo lean, que lo disfruten, que se relajen con sus historias y se transporten hacia sus propios mundos con sus propias mascotas, donde seguro puede haber más de uno con un diario propio esperando a ser contado.

 


  • Nombre: Laura Gómez González
  • Género: ficción, comedia
  • Bio: Soy Ingeniera de profesión, pero cuentacuentos de vocación. Mi familia la componen mi esposo y mis tres maravillosos hijos perrunos, quienes han sido los facilitadores de mi proceso creativo, el cual ha emergido a través de la escritura, permitiéndome así cumplir mi sueño de volverme escritora con voz animal. Busco compartir la alegría de tener una mascota, un ser viviente cuya única finalidad es dar amor y felicidad.
  • Libro: El diario de Tulio: el Can Paredes

Disponible en: Amazon y Agapea 

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