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Entrevista a F.K. Glezger, autora de ‘El secuestrador de mentes’

Encantada de saludarte, F.K. Glezger. Tu primera novela se titula El secuestrador de mentes, y la trama se sitúa en una sociedad distópica. ¿De dónde surgió la original idea de crear a los psiconautas?

El encanto es mío, totalmente. Primero que nada, quiero agradecerles que me hayan dado este espacio.

Para responder, déjame contarte que, cuando era adolescente, tomé un curso de cine y las personas que conocí en ese lugar eran tan amables que me dejaban entrar a más cursos sin pagarlos. Recuerdo haber escuchado a un profesor decir, en uno de los cursos a los que me dejaban pasar, que los viajes a la velocidad de la luz no eran más que fantasía. Era algo un tanto obvio, pero quise saber más, así que lo investigué intentando averiguar una manera en la que fuera factible que una persona conociera algo más allá de nuestro sistema solar.

Estas memorias se entrelazaron con las lecciones que me daba mi abuelo en la infancia, un hombre realmente inteligente al que siempre admiré. Él tenía un telescopio con el que me mostraba los astros desde la azotea de su despacho, me hablaba del universo y de la vida en otros planetas. Recuerdo a mi abuelo decirme alguna vez que nada viaja más rápido que el pensamiento. Él me decía: «cierra los ojos y piensa en la luna… ¿La ves?  —yo asentía—. Es porque ya estás ahí». Supongo que esa fue la semilla para pensar que solo a través de la mente algún día podríamos conocer otros mundos, ya que físicamente el ser humano está muy lejos de lograrlo. Los psiconautas viajan en un estado muy parecido al sueño, como un viaje astral, y también controlan los sueños lúcidos.

 

Podríamos decir que Bosco y los suyos solo están desesperados por escapar de un mundo que se descompone. ¿Debemos juzgar sus actos y la manera de conseguir sus objetivos?

No, definitivamente no. De hecho, me gusta pensar en Bosco como un antihéroe; él tiene una promesa que cumplir, es una promesa fuerte que no se ve retratada en El secuestrador de mentes, pero que tiene mucho peso y trasfondo para el personaje.

Es importante leer el libro pensando que en esta historia no existen villanos. Algunos personajes intentan sobrevivir, otros quieren vengarse, algunos cumplen promesas o simplemente luchan por lo que creen y no todos comparten el mismo concepto de lo que es «correcto». Como en la vida.

 

Desde que comenzamos la lectura, podemos observar la influencia de distintos libros y películas que son referentes en el mundo de la ciencia ficción. ¿Hasta qué punto te han servido de inspiración y qué relevancia han tenido en tu vida?

Mucha, mucha relevancia. Desde la infancia, como cualquier niño pequeño de los ochenta, viendo Star Wars, soñaba con conocer las estrellas, aunque me impresionó especialmente Blade Runner y la premisa de los replicantes. Al crecer, empecé a leer a autores como Huxley, Orwell, Asimov, Philip K. Dick, etcétera. Para mí, la ciencia ficción en cierto sentido es filosófica, te lleva a preguntarte cosas que no pensarías en la vida cotidiana y eso siempre influye en uno para bien.

El camino recorrido me impulsa a querer escribir algo que haga que la gente piense y se pregunte cosas, algo fuera de lo normal, que sea accesible para leer, pero con profundidad. Quiero escribir libros que, no importa si los lee una persona o cientos, cuando lleguen a la última página sientan que les dejo algo.

 

En el libro se abordan diversos temas morales; entre ellos, la línea que divide el bien y el mal. ¿Por qué planteaste este dilema? ¿Crees que son conceptos absolutos o que existe entre ellos una escala de grises?

Creo que es un dilema al que se enfrentan constantemente los personajes, no solo en este libro, también en los que le seguirán. Personalmente, no creo en el bien y el mal. Creo que existen seres con diferentes grados de conciencia, unos por encima de otros.

Gran parte de lo que consideramos maldad es, desde mi punto de vista, ignorancia y un nivel de conciencia muy bajo. En ese sentido, nuestra ignorancia nos hace «malos» al no querer hacer el esfuerzo de razonar y aferrarnos a nuestra estrechez mental. La vida es más cómoda si no tienes que razonar, se mueve fácil, pero también es más plana. Hablando de casos extremos, existe gente incapaz de sentir empatía y les decimos «malos», cuando simplemente hay cosas que no pueden comprender, como si sus mentes fueran un rompecabezas incompleto. Alguien que disfruta maltratando un ser indefenso, como digamos, un animal, no podemos decir que este demostrando cómo brilla su inteligencia, está haciendo precisamente lo contrario, demostrando lo que no puede comprender del mundo, un hueco en su conciencia.

Es un tema largo, da muchas vueltas como para explicarlo bien en poco tiempo, pero en el libro se marca con frecuencia y definitivamente es un dilema constante en la vida de los personajes.

 

Tus orígenes familiares se encuentran en distintos países del mundo, y en el libro hay una amalgama inmensa de diversas nacionalidades (¡incluso de otros mundos!). ¿Refleja esto, de algún modo, tu vida?

Refleja más bien un fenómeno mundial, creo yo. Estamos en una época globalizada. No es raro saludar a tu vecino chino, llegar a tu oficina a ver a tu jefe judío y sentarte a comer con tu amigo venezolano en el mismo día. El mundo cambia y nosotros con él. Es muy raro que alguien diga que es de «raza pura» y aún los que lo dicen seguro tienen más mezclas en su pasado de lo que imaginan.

Por mi parte, tengo sangre mexicana, francesa y española. Una tía abuela, mitad francesa mitad china. Y hoy en día tengo una hija, a quien le tocó heredar sangre japonesa. Mientras el mundo se mezcla, nos vamos dando cuenta de que aún con todas esas diferencias culturales hay un lenguaje universal que todos entendemos: amor. En la película Interestelar, dirigida por Christopher Nolan, lo retratan de una forma que a mí me encanta, no como algo cursi, le quitan lo banal, no es deseo, lo ponen como algo más profundo que aún no entendemos, algo que trasciende el tiempo y el espacio.

 

¿Y por qué un protagonista japonés?

Creo que es una clara influencia familiar, como mencioné. Mi hija heredó sangre japonesa y, para mí, conocer a mi expareja cambió mi vida por completo de forma positiva. Aprendí mucho a su lado, crecí mucho. Además, me gustaba cómo se sentía la relación entre Ev y Kai. Ellos no buscan estar juntos, pero cuando hay problemas están ahí para el otro. Para Ev, Kai es un compañero, un apoyo. Y para Kai, Ev es alguien en quien puede confiar. Así es como él terminó siendo uno de los protagonistas y el principal en esta primera entrega de la saga.

 

Es llamativa e interesante la forma en que aúnas futurismo y mitología en el libro. ¿Hay algún motivo detrás del nombre de Seth o de Cerbero, por ejemplo?

Todos los nombres tienen un motivo. Me gusta mucho investigar los nombres para que reflejen algo de la personalidad o historia del personaje. «Bosco» es el único nombre que no investigué, porque es el único personaje que estaba en mi cabeza desde muy joven y siempre supe que así se llamaba. En cuanto a los nombres de los «monstruos», como Cerbero, definitivamente muestran rasgos de su personalidad. Cerbero actúa como un ente que castiga, al igual que en el Infierno de Dante, devorando a sus presas.

 

¿Crees que Ordos puede llegar a convertirse en nuestro presente?

Creo que existe gente que ya vive en Ordos, quitando todo lo futurista y de ciencia ficción, no dudo que haya gente que ya se sienta ahí.

En este mismo mundo se viven guerras, genocidios, trata de blancas, maltrato infantil, asesinatos, desapariciones, falta de agua, hambrunas, etcétera. Hay gente que ya está en Ordos; tenemos que luchar todos los días para que esa realidad sea erradicada y nadie más tenga que vivirla. Ordos es un mundo muy devastado, es un mundo sin esperanza, un mundo en donde las peores abominaciones son legales y protegidas, la vida humana carece de valor y solo importa sobrevivir.

En este primer tomo, apenas y le damos un vistazo a Ordos, pero si todo marcha bien, habrá un libro dedicado a la historia de Bosco y mostrará ese mundo en su totalidad. Sería un libro muy cruel, pensado para clasificarlo para mayores de 18 años, pero prometo que le seguiría otro mucho más bello y esperanzador.

 

¿Hay algo más que quieras compartir con tus lectores?

Agradecer su tiempo para leerme. Espero se animen a leer El secuestrador de mentes. En 2019 llegará Cydonia, que es la historia de Ev y otra sorpresa más desde el universo de los psiconautas.

Adiós, cosmonautas, no olviden visitar otros mundos mientras duermen.

 


  • Nombre: F.K. Glezger
  • Género: Ciencia ficción
  • Bio: F.K. Glezger nació el 6 de octubre de 1989 en México. Siendo parte de una familia multicultural en la que hay mezclas de diversas partes del mundo como México, España, Francia, e incluso Asia. Nunca se identificó con una bandera o nacionalidad, reconociendo la importancia de vernos como seres humanos que comparten un solo mundo. Adquirió el amor por la lectura y la escritura desde muy temprana edad por su abuelo, Antonio Gerard. Amante de la ciencia ficción, El secuestrador de mentes es su ópera prima en el mundo de la novela y la primera parte de una saga que promete misterios e intriga.
  • Libro: El secuestrador de mentes

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Disponible en: LibrosCC y Amazon

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