Buenos días. El placer es mío. Digamos que el simbolismo me ha servido para crear un contrapunto rico sin complicar la línea melódica de la novela.
Iba a escribir sobre dos temas que realmente me importan: la música y los derechos humanos. Quería que fuese una historia que pudiera seguir fácilmente cualquier persona, con independencia de su sexo, raza, cultura o religión. Por lo general, con la música es así. Unos se quedan con una capa y otros con otras, pero todos la disfrutan.
En su interior, la duda. En cuanto a factores externos, que el lector saque sus propias conclusiones sobre si están unidos por el destino o la casualidad. ¿Puedo decir que en su historia interviene un perro maravilloso?
Es diferente la aparición de la muerte cuando uno ha vivido lo suficiente que cuando se presenta antes de tiempo. El primer caso se puede llegar a entender como un acto de generosidad —hacerle hueco a los niños que nacen es, en cierto modo, algo hermoso—; sin embargo, al segundo es complicado encontrarle justificación. Y ahí tenemos a dos personajes que viven atormentados tratando de razonar por qué viven rodeados de tragedia.
En términos generales, creo que es imposible sentirse completamente libre. Y el precio de pretenderlo, aunque resulte paradójico, suele ser el encierro, porque se acaba levantando un muro de protección. Supongo que va con el carácter y con el concepto que se tiene de la dignidad.
Yo prefiero caminar libremente hacia el abismo a que otro me arrastre por su camino de confort. El problema de la protagonista es justo el contrario. Lina consiente que François la destruya porque es incapaz de alejarse de él. Ella, una reputada pianista, una mujer que lo tiene todo para seguir su propio camino y ser feliz, no puede liberarse ni aun siendo consciente de lo que le sucede. Ojalá la novela aporte su grano de arena sobre este tema.
Representa lo contrario del amor al arte. Es la avaricia, que no tiene nada que ver con el deseo legítimo de prosperar o crecer. Pocas cosas hay que me repugnen más que la mezquindad del avaricioso.
La novela habla del arte como herramienta de salvación. Es la herencia que dejamos a las futuras generaciones, lo que nos aleja de la barbarie, lo único que tenemos para convertir el horror en belleza…
Se trata de un pasaje que el personaje no se puede sacar de la cabeza. Ahí entra solo el oído interno, sin instrumentos ni voces. La dejé en estado puro, con la partitura, escrita en su idioma. La elección de esa obra es mi única intromisión personal en la novela.
He procurado plasmar una realidad con sus luces y sus sombras. Creo que lo he conseguido porque me han felicitado personas de muy diferentes convicciones. Esa ha sido la primera sorpresa que me he llevado.
De las desgracias no siempre se aprende algo bueno. Supongo que depende de la semilla de cada uno. Hay quien sale reforzado y quien se convierte en alguien peor. Los personajes de la novela que transforman las desgracias en algo positivo tienen una predisposición a la bondad.
La dama del piano y el fraile de la montaña también se ha publicado en inglés. Háblanos de la acogida que está teniendo en el mundo anglófono.
He recibido unas críticas excelentes. Esa ha sido la segunda sorpresa que me he llevado.
Solo me gustaría darles las gracias por leer, no me refiero solo a esta novela, sino a leer en general.
- Nombre: Lou Orley
- Género: novela contemporánea
- Libro: La dama del piano y el fraile de la montaña
Disponible en: Amazon, Fnac y Barnes & Noble
Sobre el autor
Lou Orley
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