Tenía muchas ganas de que este tercer libro viese la luz. Ha supuesto un intenso trabajo de corrección y durante un año estuvo parado debido a la reedición de los dos primeros volúmenes.
Sin embargo, el esfuerzo seguro que tiene su recompensa, ya que muchos de mis lectores llevan tiempo impacientes por poder leerlo y espero que lo disfruten tanto como los anteriores.
Cada uno de los siete jefes de estirpe dracconiana que salen en la saga está enlazado a los cuatro elementos principales de la Tierra, y a alguno más. Ellos protegen también zonas muy amplias de los cinco continentes y a los seres vivos que en ellas habitan. Es por ello que quise situarlos en terrenos afines al elemento que les guiaba, al mismo tiempo que intentar que fuesen parajes de gran belleza natural y muy poco habitados.
Así vemos a los Mármara, que protegen las aguas y las plantas desde los bosques tropicales del Amazonas; a la familia Le Blanc, que hace lo mismo con el elemento aire y los animales desde el desierto de Arizona; y a Moo Kuha, que controla los volcanes desde el archipiélago de Hawái. Lo propio hacen también Eero Ash con los fenómenos atmosféricos desde el norte de Noruega, Robbie Flame con el fuego desde su hogar en Alaska, Evenia con los polos desde Nueva Zelanda y William con el elemento tierra desde Igoli, en Kenia.
Desde luego que sí, es fundamental para su evolución. Ya en Guardianes de almas eternas, la segunda parte de la saga, se observa la relación tan especial que la une a Lao Shi Long. Esto fue algo que aproveché para conseguir que Angie no se quedase en una mera humana, siendo como es la hija de un ángel Elohim.
Para continuar con la historia, Angie tenía que convertirse en alguien tan especial como lo son Raffaele o William. Además, ella sigue siendo la que mantiene el nexo de unión entre ambos mundos completándolo e, incluso, mejorándolo, como bien podrán descubrir aquellos que se adentren en la historia de Nahia.
Es interesante verlo así. Aunque la diferencia estriba en que a ella la guían dragones milenarios y seres espirituales. A lo largo de la saga vemos que Angie no puede evitar cuestionarse asuntos que superan sus convicciones morales y que, sin embargo y en la mayoría de los casos, debe superar por una mera cuestión de supervivencia. Nosotros echamos la vista atrás, al llegar a cierta edad y hacemos un resumen de nuestro paso por la vida con las fases que cada uno hayamos vivido, aprendido, perdido o ganado. La vida nos impone cambios continuos y es un tren que no espera a nadie, por lo que deberíamos aceptar cada segundo que se nos brinda como un regalo otorgado para evolucionar.
El viaje empieza con el primer aliento de vida, lo que no sabemos es cuándo acabará, por lo que sería mejor aprovecharlo al máximo y del modo más noble y coherente posible, para así poder sentirnos bien con nosotros mismos y largarnos de esta vida con la conciencia tranquila.
La cuestión, y la triste realidad, es que no parece que a todos nos acompañen seres espirituales bondadosos, como en el caso de Angie.
A pesar de su brevedad, la parte de la hermandad de Feng Huangs sagrados de Helios fue la que más tiempo me llevó. Para no extenderme mucho y poder continuar con el encuentro de Angie y sus amigos, tuve que condensar las enseñanzas, poderes y maestrías de estos fénix sagrados. Y no fue fácil, ya que suponía otra nueva especie a la que darle vida propia dentro de un ambiente onírico en el que se mezclase todo lo mágico y lo espiritual que envuelve a esta tercera parte.
Creo que sí que se puede mantener ese amor apasionado por dos personas, y seguro que los grupos poliamorosos tendrían mucho más que decir al respecto. El problema, por supuesto, pasa por el pleno conocimiento y consentimiento de todas las partes involucradas, que es lo que ocurre en Draconangelus y lo que no suele ocurrir en la vida real. Las enseñanzas monogámicas que se nos inculcan desde que nacemos las hacen difíciles de entender y aceptar, y mucho más si a eso le sumamos los celos, los sentimientos de posesión o dominación, las mentiras y, sobre todo, la falta de honestidad y sinceridad.
En Draconangelus todos ceden, pero ganan algo a cambio. Ninguno de los tres sale más perjudicado que otro, ya que entre ellos se complementan, y desde luego el resultado final es que también beneficia a cada uno de ellos. Nunca hubiera sido posible sin la aportación y la colaboración de los tres.
Decidirse por una de ellas es difícil. Es como tener que elegir entre uno de tus hijos. Me encantan los descubrimientos que hace Angie en la primera, el final de la segunda parte y la evolución sentimental de la tercera. Me encanta la reserva de Igoli, la casa de Raffaele y el palacio del maestro. Adoro a mis tres protagonistas, pero siento debilidad por Lao Shi Long. En fin, todos los autores tenemos pasajes, diálogos o personajes que nos gustan más que otros, pero en mi caso están muy repartidos entre los tres volúmenes.
Yo creo que a mis lectores lo que les atrae de esta saga es sentir a los personajes como si fueran reales. Pensar que pudieran estar mezclados entre la gente, que tengan trabajos normales, que coman y beban como los demás y que no haya un muro insalvable entre ellos y los humanos que les rodean.
Decididamente, me encantaría ser un dragón; eso sí, tan metálico y noble como uno de los míos. Adoro su fortaleza, su sinceridad, la lectura de mentes que hacen, lo protectores o destructores que pueden llegar a ser en defensa de aquello que aman y que su paso por la Tierra tenga un tiempo limitado, a pesar de ser seres milenarios, lo cual ayuda ante la abrumadora idea de la vida eterna.
Los seres nobles que salen en la saga Draconangelus me inspiran, por supuesto, bondad, lo cual es mucho más evidente en el caso de ángeles y feng huangs. Espero haberlo conseguido, también, con los dragones benévolos que en ella aparecen y que en parte vienen a homenajear a todos aquellos que han sido usados en diversas culturas, sobre todo orientales, como símbolo de poder espiritual y/o terrenal. Sin embargo, aparte de su bondad, me interesa también su lado malvado y las reacciones de rabia, ira o celos que espero se vean reflejados en la saga.
A priori no es mi intención. Tengo otros proyectos en mente, aunque he de reconocer que tengo guardadas algunas ideas, por si algún día tengo que abrir esa cueva que ahora se ha quedado tan cerrada.
Que nunca dejéis de leer novelas de fantasía ni de emocionaros y soñar con ellas, sin importar la edad que tengáis. Porque la fantasía nos acerca al niño o a la niña que un día fuimos sacándonos de la realidad en la que vivimos y transportándonos a un mundo la mayoría de las veces desconocido y apasionante, que activa nuestra imaginación y nos sacude por dentro.
Os deseo a todos unas felices fiestas y un próspero año nuevo.
K. Dilano
- Nombre: Keka Dilano
- Género: fantasía
- Bio: Keka Dilano nació en Madrid (España) en 1969. Entre sus obras, destaca la saga de fantasía paranormal Draconangelus, cuyas dos primeras partes fueron autopublicadas en 2013. En la actualidad, dicha saga ha sido reeditada por Caligrama: tanto Igoli, el primer libro, como Guardianes de almas eternas, la segunda parte,están ya a la venta. Este año verá la luz también la tercera entrega, inédita hasta el momento. Además, ha escrito novelas eróticas como La maleta ardiente de Luna Beltrán (2013) y El secreto de Boommarang (2014), ambas publicadas en Amazon en formato impreso y digital. Keka Dilano colabora en la revista trimestral Aire de la Sierra (Madrid) y en diversos catálogos de pintores para la inauguración de sus obras; entre otros, Enric Bardera (Figueres. 2015. Exposición Tupper-sex). Sin olvidar los reconocimientos que lleva a sus espaldas, pues ha sido seleccionada y finalista en diversos concursos literarios, como el II Certamen Artgerust de Microrrelato Erótico-Romántico.
- Libro: Draconangelus III: Nahia
Disponible en: Amazon, Casa del Libro, Libros CC, Fnac y El Corte Inglés
Sobre el autor
Keka Dilano
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