Buenos días. Siempre le he dado demasiadas vueltas a las cosas, hasta ahora eso me había servido para poco más que perder horas de sueño. Hace unos años, tuve que hacer un blog personal donde escribí algunas pequeñas entradas y un día creí que podría desarrollar una historia completa que tuviera mensaje y fuera amena.
Soy muy respetuoso con las profesiones, yo no soy literato ni pretendo aparentarlo. He desarrollado la novela de la forma en la que yo mismo la entendería mejor, usando más referencias cinematográficas que escritas.
No he estudiado ningún método para elaboración de una novela. Seguramente, si lo hubiese hecho, dada la dificultad, no hubiera ni comenzado. Trabajé en ella hasta que consideré que estaba acabada. No obstante, hay algunos libros que me han influenciado, como La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, o Las partículas elementales, de Michel Houellebecq.
Pocas pasiones tengo claras, pero sí puedo afirmar que mientras trabajé en la novela me sentía involucrado en algo transcendente y eso era fantástico.
Aunque uno de los temas que la novela toca es la importancia de la comunicación entre padres e hijos, hay que destacar que Camilo no es una víctima, es muy afortunado. Su mayor lastre es el miedo al fracaso, a la decepción que ello podría conllevar.
La crisis económica y sus coletazos han hecho que una buena proporción de jóvenes, con un concepto de cómo debían ser sus vidas, se sientan más frustrados e inseguros de lo que cabría esperar.
Creo que el verbo clave no es conformar, sino procrastinar.
Los jóvenes de antes y de ahora han tenido que buscar su lugar en el mundo, crecer para ser autosuficientes, luchar con los convencionalismos de las generaciones pasadas y adaptarse a los cambios de su tiempo. Hoy en día, además, vivimos el principio de la productividad basada en la creatividad, el comienzo del “final” del machismo y la infoxicación de un mundo cada vez más conectado.
Es más fácil hablar de personajes que de uno mismo. Cuando he ido con todo en busca de algo, he acertado. Mis peores errores están relacionados con el miedo y la comodidad.
«¿A qué estas esperando? ¿A que venga el genio de la lámpara y te conceda tres deseos?».
He tenido la oportunidad de escribir artículos en alguna revista y creo que podría colaborar en la elaboración de diálogos o quizás guiones de cortos. Hay ideas, pero ahora mismo sigo muy dentro de esta historia. Han sido varios años intensos, necesito que pase algo más de tiempo para intentarlo con otra novela.
- Nombre: Carlos Javier Hernández Hernández
- Género: novela de aprendizaje
- Bio: Carlos Javier Hernández Hernández empezó a estudiar Ingeniería Química en la Universidad de La Laguna (Islas Canarias). Cuando finalizó la carrera, continuó con su formación, combinando las clases con el deporte y la lectura. Finalmente, encontró la motivación necesaria para escribir sus propias historias, como La culpa fue del café, su primera novela.
- Sinopsis: La culpa fue del café –LCFDC– trata de forma divertida las dificultades sentimentales y profesionales que toda una generación de jóvenes ha tenido que afrontar en los últimos tiempos. Su protagonista es Camilo y lo acompañamos en la transición de la adolescencia a la treintena, etapa en la que hecho un casanova –aunque algo perdido y desmotivado– conoce a una chica inclasificable y auténtica que puede que cambie su mundo.
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