¡Bienvenida, L. A. Fénix! Es un placer tenerte con nosotros para hablar sobre El Hotel de las Sombras Fugitivas.
En esta novela de realismo mágico acompañamos a Aurora, una niña muy curiosa, y a un enigmático botones en un viaje por un misterioso hotel donde cada habitación esconde a una persona atrapada por una emoción que ha terminado dominando su vida. A través de un universo cargado de simbolismo, la historia invita a reflexionar sobre el dolor, la identidad y la importancia de comprender nuestras emociones para recuperar el control de nosotros mismos.
Me resulta fascinante cómo una emoción puede alterar por completo la forma en la que una persona interpreta la realidad. Pensando en esto detenidamente, surgió la pregunta que daría origen a toda la novela: ¿qué pasaría si las emociones dejaran de ser algo invisible y pudiéramos atravesarlas como una habitación, observarlas desde fuera y comprender cómo transforman a las personas que las habitan?
Cuando un arquitecto proyecta un edificio, no se limita a levantar paredes: decide qué espacios estarán conectados entre sí, cuáles ocuparán una posición central, cuáles permanecerán ocultos y qué recorrido seguirá una persona desde que cruza la entrada hasta que abandona el lugar. Yo intenté hacer exactamente lo mismo, pero utilizando emociones en vez de ladrillos. No todas ocupan la misma posición dentro de la experiencia humana: algunas son los cimientos sobre los que se levanta gran parte de nuestra vida interior, otras funcionan como muros que tratan de protegernos y la mayoría no se entienden de forma aislada, sino por las estancias que comunican entre sí. Una vez que comprendí esto, el edificio empezó a construirse prácticamente por sí solo.
Aurora es el contrapunto del botones. Él representa la experiencia, la reflexión y la palabra cuidadosamente elaborada, mientras que ella representa la pregunta inocente y genuina. Ambos se necesitan el uno al otro. Una sabiduría que deja de hacerse preguntas termina convirtiéndose en dogma, mientras que una curiosidad sin orientación difícilmente alcanza profundidad. La novela se sostiene sobre el diálogo entre esas dos formas complementarias de acercarse al ser humano.
Desde pequeña sentí cierta insatisfacción ante las respuestas superficiales que recibía cuando intentaba comprender cuestiones importantes. Echaba de menos una figura que no respondiera deprisa, sino con la serenidad y la profundidad suficientes para ayudarme a ordenar mis propios pensamientos. El botones nació como la materialización de ese acompañante. Asimismo, necesitaba un escenario donde pudiera cumplir esa función. Por eso elegí las emociones, porque me parecen el campo donde el ser humano muestra con mayor claridad tanto su fragilidad como su grandeza.
Desde el principio supe que incluiría las imágenes, porque quería que el lector visualizase el abandono del sufrimiento y la apertura de un nuevo camino para él o para ella.
Las personas no vivimos una emoción de forma aislada: nuestra vida emocional funciona como una red donde unas experiencias desembocan en otras, se matizan mutuamente o incluso se contradicen. Quise que la estructura de la novela respetara esa misma lógica. Cada portal debía sostenerse por sí mismo, pero también debía dejar una huella en el siguiente, de modo que el lector sintiera que no estaba atravesando habitaciones independientes, sino recorriendo un único edificio construido sobre la complejidad del alma humana.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que, cuando una emoción intensa se apodera de mí, también condiciona mi manera de pensar. En esos momentos dejo de tener acceso a reflexiones que, una vez recuperada la serenidad, me resultan evidentes. Es una sensación profundamente frustrante: soy consciente de que existe una forma más lúcida de comprender lo que me está ocurriendo, pero soy incapaz de acceder a la explicación mientras permanezco atrapada en el bucle emocional. Al dejar mis reflexiones por escrito, he transformado mi sufrimiento en algo útil, ya que puedo obtener ayuda de forma rápida y eficaz simplemente leyendo.
Además, pensé que, si esas palabras podían ayudarme a mí a recuperar la perspectiva, quizá también podrían acompañar a otras personas cuando atravesaran sus propios conflictos. Ese fue el instante en que la novela dejó de pertenecerme únicamente a mí y , poco a poco, empezó a pertenecer también a sus futuros lectores.
Disfruto muchísimo dejando detalles que el lector descubra por sí mismo. Considero que una novela no termina cuando el autor escribe la última página, sino cuando el lector establece un diálogo con ella. Si todo estuviera explicado de forma explícita, ese diálogo desaparecería. Por eso intenté que los símbolos funcionaran en distintos niveles: hay lectores que percibirán un significado desde la primera lectura y otros que descubrirán nuevos matices al regresar meses o años después. Por supuesto, mi símbolo favorito es la sombra, ya que representa el dominio sobre la parte oscura del ser humano. Si el personaje pierde su sombra, entonces también pierde su dominio propio.
La pensé desde el principio. En la vida, rara vez comprendemos la plenitud de las experiencias mientras las estamos viviendo. Sin embargo, el tiempo nos permite contemplarlas desde otra perspectiva, y yo ya tenía en mi cabeza todas las experiencias y los puntos de vista que quería analizar.
La verdad es que publicar este libro ha sido una meta de vida, la catarsis y la purga de la intensidad emocional que me caracteriza como persona. El mismo proceso me produjo altibajos emocionales, porque necesito encontrar las palabras exactas de lo que quiero transmitir y puedo buscarlas durante largas horas. Primero me desespero y luego me asombro de lo que yo misma he escrito.
Volveré a publicar en cuanto tenga el tiempo necesario para desarrollar otro libro a raíz de alguna idea que fusione el deleite lúdico con la utilidad didáctica.
Solo le pediría una cosa: que atraviese el vestíbulo con la misma disposición que tiene Aurora. Sin prisa, sin prejuicios y con la humildad de quien acepta que comprender al ser humano siempre es más difícil y mucho más hermoso de lo que parece a simple vista. Si al cerrar el libro siente que comprende un poco mejor la condición humana e incluso halla las palabras que necesita para aliviar sus propios conflictos, entonces el hotel habrá cumplido su propósito y esa será la mayor recompensa que podré recibir como autora del libro.
¡Ha sido un placer conversar contigo! Te deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Y animamos a nuestros lectores a adentrarse en este singular hotel, donde quizá descubran que algunas de sus propias sombras también están esperando ser comprendidas.
El Hotel de las Sombras Fugitivas está disponible en Amazon.
- Nombre: L. A. Fénix
- Obras: El Hotel de las Sombras Fugitivas
- Género: realismo mágico, crecimiento personal
- Sinopsis: ¿Dominas tus emociones o tus emociones te dominan a ti?
El Hotel de las Sombras Fugitivas es una novela que te sumerge en el proceso real de colapso y superación emocional.
Acompañada por un botones que actúa como guía en esta odisea, Aurora recorre los portales del hotel para aprender una lección fundamental: la emoción es un estado, no una identidad. No se trata de eliminar lo que sentimos, sino de evitar que el dolor nos consuma.
Esta no es una novela convencional, sino un tratado de autodescubrimiento narrado con la elegancia del realismo mágico a través de la pluma de L.A. FÉNIX.
Atrévete a entrar en El Hotel de las Sombras Fugitivas e identifica tus emociones, comprende su origen y recupera el control de tu vida ahora. - Biografía: L.A. FÉNIX es el seudónimo de una autora española cuya vida ha estado ligada a los libros desde la más tierna infancia. Lectora apasionada desde los cuatro años, encontró en la literatura un refugio emocional y una fuente inagotable de aprendizaje.
Su nombre artístico nace del fénix, símbolo universal de renacimiento y transformación. Para ella, la literatura no solo ha sido una pasión, sino también una fuerza capaz de ayudarla a superar los conflictos más dolorosos de su vida con esperanza y empatía.
Graduada en Filología Hispánica, siente una profunda admiración por la lengua, la narrativa y el legado cultural que los libros transmiten de generación en generación. Su vocación educativa constituye además uno de los pilares fundamentales de su trayectoria personal y profesional, convencida de que el conocimiento y la imaginación representan la expresión más pura de libertad humana. Publicar un libro fue durante años uno de sus mayores sueños. Hoy, a través de sus obras, busca compartir con lectores de todas las edades la misma magia que la acompañó desde niña: la capacidad de los libros para despertar la curiosidad, alimentar la creatividad y dejar una huella perdurable en el corazón de quienes se acercan a sus páginas.

Disponible en: Amazon
Sobre el autor
L. A. Fénix
L.A. FÉNIX es el seudónimo de una autora española cuya vida ha estado ligada a los libros desde la más tierna infancia. Lectora apasionada desde los cuatro años, encontró en la literatura un refugio emocional y una fuente inagotable de aprendizaje. Su nombre artístico nace del fénix, símbolo universal de renacimiento y transformación. Para ella, la literatura no solo ha sido una pasión, sino también una fuerza capaz de ayudarla a superar los conflictos más dolorosos de su vida con esperanza y empatía. Graduada en Filología Hispánica, siente una profunda admiración por la lengua, la narrativa y el legado cultural que los libros transmiten de generación en generación. Su vocación educativa constituye además uno de los pilares fundamentales de su trayectoria personal y profesional, convencida de que el conocimiento y la imaginación representan la expresión más pura de libertad humana. Publicar un libro fue durante años uno de sus mayores sueños. Hoy, a través de sus obras, busca compartir con lectores de todas las edades la misma magia que la acompañó desde niña: la capacidad de los libros para despertar la curiosidad, alimentar la creatividad y dejar una huella perdurable en el corazón de quienes se acercan a sus páginas.
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