Hola, buenos días. Ante todo, muchas gracias por leer el libro, parece que ha gustado lo cual me llena de satisfacción. No me considero escritor; es más, mi trabajo era el de buceador profesional para la pesca de coral rojo. Esto me llevó a viajar por todo el Mediterráneo, así conocí bien los tres países más occidentales del Magreb: Marruecos, Argelia y Túnez.
Lo que me inspiró fue una chica que trabajó conmigo en Marruecos, con la que conocí todo este mundo que cuento. Al final se casó con un alemán y se marchó a vivir a Alemania con sus dos hijas. (Por eso, Ilhem se fué a Alemania).
En realidad, yo no pensaba publicarlo, fue mi hijo quién, después de encontrarlo abandonado en un cajón, lo leyó y me pidió permiso para hacerlo.
Tengo una edad en la que muchos de estos sucesos me perduran en la memoria. Mi padre, gran lector, me acostumbró a leer las noticias diariamente. Con este recuerdo y una investigación exhaustiva por las hemerotecas e internet, reproduje gran parte de la historia del país.
Intenté en todo momento que estos hechos fueran presentados como vivencias de los personajes, evitando caer en un exceso de documentación que dejara en segundo término la narración.
Son ciudades que conozco bien, a excepción de Berlín. París era obligado por los atentados de París del 25 de julio de1995; Marraquech por ser la ciudad natal de la chica que me inspiró; Tánger por ser una ciudad en la que he residido, y Berlín, sencillamente, por ser la capital de Alemania.
Pensé que, si repartía la acción por varios lugares, podía dar a la narración la agilidad que buscaba en la trama.
Esto lo tenía muy claro desde el principio. Querría saltar de un tiempo a otro para dar lugar a que el lector pensara en cada ocasión en que época estaba, así que creí que daría más interés en seguir leyendo y a la vez aportaría más intriga a la trama.
¡Sin duda que han sido los más complejos de narrar! El ISIS estaba en declive cuando lo escribí. Las barbaridades efectuadas por esos locos me afectaron mucho y me costó meterme en su piel, aunque para ellos intenté justificar lo injustificable, a través de las atrocidades cometidas por las aniquilaciones de sus familias y de todo su entorno en las diferentes guerras, desde la de Argelia a la del Golfo.
Sin embargo, para los terroristas europeos no hay justificación posible para tanta maldad. No he podido encontrar una razón, por lo que intenté escribir desde la sinrazón. Ellos son la maldad absoluta, la prueba fehaciente de hasta dónde puede llegar la abyección humana.
No. En absoluto. No hay creencia que pueda justificar tanta barbarie. Pero el fanatismo y el extremismo pueden llevar al ser humano a no ver más allá de sus consideraciones. Hay que vivir en estos países para ver hasta dónde pueden llegar el radicalismo de las madrazas y de algunos imames que solo ven en todo lo occidental depravación y decadencia.
Pero he visto con mis propios ojos el odio visceral de mucha gente hacia los no musulmanes. En Argelia, hace muchos años viví en primera persona el odio que aún duraba hacia todo lo francés. El adoctrinamiento y proselitismo desde la escuela es muy palpable en según qué lugares y esto se transmite de generación en generación.
La diferencia básica es el entorno, ya que, en Europa, a pesar de estar sometidas a las reglas de su religión, viven en un ambiente muy liberal. Depende mucho del carácter de la mujer, de si se deja someter o prefiere ir por libre, cosa, por otra parte, muy difícil por el ambiente gregario en que viven, debido a que los guetos no son los mejores lugares para que puedan volar solas. La única manera de avanzar en el mundo musulmán es dejar libres a las mujeres, pero esto es una herejía en el absoluto machismo del mundo árabe.
No hay que olvidar que Ilhem ha estado educada por una mujer que no es marroquí; ni su cultura, lengua ni aspecto lo son, aunque estén sometidos a Marruecos. Afraa se educó en España, estudió en la universidad y era una mujer con ideas muy avanzadas. Todo esto lo transmite a Ilhem, la cual también es una mujer muy culta y moderna, con la ventaja añadida de no tener un poder paternal que podría castrarle su libertad.
Indiscutiblemente, volvemos a la pregunta anterior, una mujer culta y talentosa es un peligro para las autocracias árabes, por más que las disfracen de democracias. Pocos estudios, alta precariedad laboral, bajos salarios y poquísimas posibilidades de mejorar, matrimonios infantiles o maltratos psicológicos, todo ello empuja muchas veces a estas mujeres a la prostitución. La tasa de paro juvenil de estos países es brutal, y la de la mujer aún peor.
Es muy difícil intentar concienciar sobre un problema que poca gente sabe, es un submundo marginal que nadie quiere ver, y solo las chicas que se encuentran en esta situación podrían hacer algo, pero el miedo y las amenazas son armas terribles y los verdugos lo saben muy bien.
Por un tema de educación. Quise hacer ver que la educación es primordial en todas las etapas de la niñez y de la vida, mucho más que el relevo generacional. Si no hay un cambio en la educación, de nada sirve el relevo porque se cometerán los mismos errores que en la anterior generación, ya que la base será la misma.
Bien, tenía que buscar una excusa para hacer que Ilhem y Afraa estuvieran completamente solas y no existieran antes de que aparecieran. Esto es muy difícil en un país en circunstancias normales, por eso la situé en plena masacre del Rif y en el cambio de la administración española por la francesa. Por otra parte, se ha repetido actualmente la misma masacre en la revuelta del hambre del año 1984. Hasan II ha sido uno de los grandes genocidas del siglo XX.
Como comentaba al principio de la entrevista, he vivido muchos años en Túnez, en Argelia, pero sobre todo en Marruecos. Lo conozco muy bien, he tenido siempre una dicotomía con dicho país, o se le quiere o se le odia, y yo tengo las dos emociones con él. La gente es maravillosa, la hospitalidad, increíble; no obstante, es un estado policial, la inseguridad jurídica es muy fuerte, la corrupción está al orden del día y el rey es un déspota absoluto. Así que quería dar a conocer una cara poco conocida del Reino Magrebí. Es un país para ir de vacaciones, pero no para trabajar en él.
La confianza inquebrantable en la búsqueda de un objetivo lleva a conseguir lo que te hayas propuesto.
La amistad y el amor son ayudas imprescindibles para alcanzar el equilibrio emocional. Sin él no hay sensatez ni armonía.
La lucha, la valentía y la voluntad son imprescindibles para la derrota del extremismo y la sinrazón, que llevan a la demencia colectiva.
Antes de dar por finalizada la entrevista, nos gustaría dejarte un espacio para que puedas decir lo que quieras a los lectores.
Queridos y amables lectores, espero que con la lectura de este libro os anime a intentar algún tipo de cambio para intentar dejar entre todos un mundo mejor para las generaciones venideras. Que comprendáis un poco más el entorno donde nos ha tocado vivir y que, tal vez, os anime también a escribir vuestras vivencias, que en el fondo, son las vivencias de todos. También que os ayude a comprender un poco más cómo es el país vecino, ya que la imagen que se tiene de él dista mucho de lo que en realidad es. Las satrapías, dictaduras y autocracias son terribles para el pueblo llano y, como siempre, la mujer es la que sale más malparada.
Muchas gracias por el tiempo invertido en su lectura.
¡Muchas gracias por tus respuestas y por tu tiempo, Joan! Te deseamos muchísimo éxito con tu novela, La muchacha que amaba Europa, ya disponible en las librerías online.
- Nombre: Joan Quintana i Cases
- Género: ficción
- Biografía: Después de muchos años de leer libros, me animé a escribir uno, basado en vivencias y viajes realizados durante toda mi vida. No tengo ningún título, ni diploma, ni una sola calificación para poder decir que soy escritor, por lo que estoy convencido que a pesar de escribir un libro, no lo soy. Pero, un cáncer me proporcionó el tiempo y las ganas de dejar alguna constancia de mi mismo después de la muerte. El cáncer parece que desapreció, pero el libro no, ahí está. Espero que os guste.
- Obra: La muchacha que amaba Europa
Sobre el autor
Joan Quintana i Cases
Después de muchos años de leer libros, me animé a escribir uno, basado en vivencias y viajes realizados durante toda mi vida. No tengo ningún título, ni diploma, ni una sola calificación para poder decir que soy escritor, por lo que estoy convencido que a pesar de escribir un libro, no lo soy. Pero, un cáncer me proporcionó el tiempo y las ganas de dejar alguna constancia de mi mismo después de la muerte. El cáncer parece que desapreció, pero el libro no, ahí está. Espero que os guste.
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