¡Bienvenido de nuevo, Francisco! Nos hace mucha ilusión tenerte otra vez con nosotros. En esta ocasión, vamos a hablar de Calienta, que sales. Educar para peregrinar. En este ensayo filosófico-pedagógico, llevas a cabo una profunda reflexión humanista para plantear preguntas que no siempre encuentran espacio en el debate educativo actual.
El título llama la atención desde el primer momento. ¿Cuándo se le ocurrió que esa expresión tan cotidiana podía servir para hablar de algo tan profundo como la educación?
Ante todo, mil gracias por vuestras amables palabras. Creo que se trata de una expresión popular, simpática y que le va como anillo al dedo al hecho educativo. me parece que el «Calienta, que sales» más importante que se puede decir es aquel que se refiere a la educación de las nuevas generaciones.
En el libro insistes en que no basta con adaptarse al mundo, sino que hay que «hacerse la vida». ¿Cree que hoy estamos educando más para encajar que para construir algo propio? ¿Qué consecuencias tiene eso a largo plazo?
Ciertamente, creo que estamos obcecados con la idea de que la educación consiste solo en adaptarse a la realidad. Mire, en la realidad de hoy sucede, por ejemplo, que lo primero que hacemos cuando despertamos es mirar el móvil y no darle un beso de buenos días a la persona que tenemos al lado y decirle que la queremos. Me parece que la educación consiste en mejorar la realidad, en hacerse una vida mejor y no tanto en adaptarse a ella.
En la obra, diferencias entre «peregrinar» y «deambular». Dicho de forma sencilla, ¿en qué momento dejamos de tener rumbo y empezamos a ir un poco a la deriva como sociedad?
Peregrinar, hacer camino, consiste en dirigirse a un destino que hemos elegido en libertad. Y, sobre todo, nos permite mejorarnos, ir más allá y más arriba de donde estamos como personas y como sociedad. Deambulamos cuando nos conducen de un lugar a otro, cuando no somos los dueños de nuestro destino. Mire a su alrededor: la mayoría estamos haciendo lo mismo, deseando lo mismo, hablando de lo mismo. ¿Hemos elegido el mismo destino, o más bien es que nos tienen deambulando de un lado hacia otro?
Hay una reivindicación clara de la humanidad como destino. Pero en un mundo tan centrado en lo práctico y lo rentable, ¿cómo se defiende esa idea sin que suene utópica?
Ciertamente, quizá suene utópica, pero sigue siendo la idea que nos llena, la que buscamos y la que nos hace irnos a dormir con una sonrisa. Cuando volvemos a casa y hemos dado o recibido algo de humanidad, aunque sea una sonrisa o un «aquí estoy para lo que necesites», nos podemos llegar a sentir realizados y no nos importa demasiado que eso haya sido práctico o rentable en un sentido postmoderno.
Da la sensación de que hoy educar en valores genera cierta incomodidad. ¿Crees que, por miedo a imponer, a veces hemos dejado de orientar a las nuevas generaciones?
En efecto, creo que da miedo educar a la persona por si se molesta, no le apetece, va contra sus deseos o cosas parecidas. Y así las cosas, estamos dejando de orientar a las personas y animándolas a que deambulen por este mundo que, como es sabido, está lleno de trampas y falsificaciones de felicidad.
Una de las ideas principales de Calienta, que sales es que educar es cosa de toda la «tribu». En la actualidad, ¿qué papel están jugando —para bien o para mal— los nuevos agentes educativos como las redes sociales o los entornos digitales?
Yo diría que la «tribu» ya no tiene en mente que una de sus misiones es educar a sus miembros más jóvenes de una manera conjunta y colaborativa. Hubo tiempos en los que, por ejemplo, a la hora de tener buenos modales, educaban papá y mamá, las maestras, el dependiente de una tienda, la vecina de la escalera o el conductor del autobús. En la cuestión educativa se iba a una. Hoy no solo esto se ha acabado, sino que nos llevamos la contraria y hasta se puede salir escaldado cuando se trata de educar.
Hay un punto muy interesante: los niños suelen querer ayudar o mejorar el mundo, pero con los años eso cambia. ¿Qué cree que pasa por el camino? ¿Es un fracaso educativo o una adaptación inevitable?
Digamos que es la transmisión paulatina, y no siempre intencional, de que lo que cuenta en esta vida es llegar el primero, tener muchos seguidores, centrarse en lo rentable, ganar mucho dinero, salir por la televisión, ir solo a por las cosas prácticas y cómodas. Así las cosas, sí se podría hablar de un fracaso educativo, si se defiende que la educación debería servir para construir un mundo más humano y humanizador.
El libro combina una reflexión filosófica con ejemplos muy cercanos. ¿Cómo ha sido el proceso de escritura? ¿Pensaste primero en las ideas o en las situaciones del día a día?
Creo que fue una combinación de ambas cosas. Al fin y al cabo, las ideas cogen forma a partir de situaciones y las situaciones sirven para sonsacar ideas.
Además, se plantea una pregunta muy difícil: «¿Qué estás haciendo con tu vida?». ¿Has cambiado tu propia respuesta a esa pregunta mientras escribía la obra?
Esta pregunta es muy buena. Ciertamente, esa respuesta siempre está abierta porque puede cambiar el día menos pensado. Cada día que pasa es un día nuevo, un día más para hacer tu vida porque con la vida hay que hacer eso precisamente: hacerla.
Como catedrático de Filosofía de la Educación, has analizado durante años cómo funciona la universidad y sus dinámicas. ¿Qué papel debería jugar la educación superior en esta «formación para peregrinar» que propones? ¿Opinas que la educación superior está ayudando realmente a las personas a encontrar ese «camino» del que hablas?
Desde luego que la educación superior puede participar en este «Calienta, que sales» hacia un destino llamado humanidad. Lo superior de esa educación está precisamente en ese destino, más que en el mero ejercicio profesional. Sin embargo, la formación universitaria de los últimos años está centrada en la formación de técnicos y especialistas. Hay poca cosa más aparte de eso.
Si alguien termina su libro, ¿qué le gustaría que le pasara después? ¿En qué le gustaría que pensara o que cambiara?
Me encantaría que valorase el «Calienta, que sales» educativo como un asunto sobre el que vale la pena pensar. Con eso me conformaría.
Antes de finalizar, ¿te gustaría dirigirles unas palabras a los lectores?
Mil gracias por leer el manuscrito. No tengo nada más que palabras de gratitud.
¡Muchísimas gracias, Francisco! Nos ha encantado compartir contigo estas reflexiones sobre la educación. Esperamos que tengas mucha suerte con esta obra que nos ayuda a responder a dos cuestiones básicas en este ámbito: qué hacemos con nuestra vida y hacia dónde queremos ir.
Mil gracias a vosotros, siempre tan amables y encantadores.
Calienta, que sales está disponible en librerías y puntos de venta.
- Nombre: Francisco Esteban Bara
- Obras: Calienta, que sales
- Género: Ensayo filosófico-pedagógico
- Sinopsis: Calienta, que sales es una expresión que acostumbra a utilizarse en el ámbito deportivo, pero puede extrapolarse a muchos otros. El tener que prepararse porque hay que salir a hacer algo no sucede solo en el deporte. Un ser humano puede salir al escenario y a tomar un café, de una relación y en la radio, al paso y a flote, escaldado, por la tangente y adelante. Calienta, que sales puede referirse a uno de los hechos más ancestrales, enigmáticos y maravillosos que jamás hayan podido existir: la educación. El ser humano necesita estar preparado para hacer multitud de cosas que, como acostumbra a decirse, le permitan adaptarse a la realidad actual y a la que está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, parece ser que el ser humano debe hacer algo que es de inevitable cumplimiento, prioritario y fundamental para que luego pueda hacer cualquier cosa, lo que sea que tenga que hacer. Al ser humano se le ha dado, o acaso regalado, la vida, y esa cosa que es la vida hay que hacerla. ¿Qué estás haciendo con tu vida?, es una de las preguntas más importantes, y quizá inquietantes, que un ser humano pueda plantear. Y se nos ha dado la vida para movernos por este mundo. ¿Adónde vas haciendo la vida que haces?es otra cuestión tan relevante y turbadora como la anterior. El ser humano debe estar preparado para hacer una cosa, o una tarea, que puede titularse así: peregrinar por este mundo para hacer tu vida tratando de llegar más allá y más arriba. En tiempos en los que el ser humano se siente atraído por lo rápido, lo rentable, lo simple, lo cómodo, el éxito, el escepticismo, y cómo no, hacia el poderoso caballero don dinero, se necesitan seres humanos que peregrinen hacia un destino diferente. Un destino que esté más lejos y más alto, un destino que es típico del hecho de ser humano y que se llama humanidad. Calienta, que sales apuesta por educar al ser humano para que emprenda ese peregrinaje de humanidad.
- Biografía: Francisco Esteban Bara es catedrático de Filosofía de la Educación de la Universidad de Barcelona (UB). Sus últimas publicaciones son: Ética del profesorado (2018, Herder); La Universidad Light (2019; Paidós) y Chistes de Eugenio para repensar la Universidad (Caligrama-Penguin House, 2021); Bienvenidos a la Universidad (2022, Octaedro); Universitarios: lo que son y lo que dicen ser (2023, Ediciones Encuentro); La Universidad de Las Narices (Caligrama-Penguin House, 2025); y Calienta, que sales. Educar para peregrinar (Octaedro, 2025). También tiene publicados numerosos capítulos de libro y artículos en revistas científicas de impacto internacional. Es profesor visitante de diversas universidades de América Latina y EE. UU. y ha sido Delegado del Rector para el Observatorio del Estudiante y Vicerrector de Comunicación de la Universitat de Barcelona (UB).
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