13/02/2012

En su reciente novela No desearás, David Martín del Campo celebra el silencio y la reclusión del artista. Dice creer en el escritor que opta por desaparecer y deja que su obra sea más importante, en el que se convierte en una sombra anónima y no en personalidad reconocida por sus declaraciones, conquistas o borracheras.
Una premisa que pareciera contrastar con la fama que realza este volumen encarnada en las figuras de Richard Burton y Liz Taylor que viven “el adulterio más escandaloso de la historia”, y de John Huston, Ava Gardner, Deborah Kerr, Sue Lyon y Emilio El indio Fernández, cuyos excesos y abusos durante la filmación de La noche de la iguana provocaron un gran escándalo. La historia es contada por el novelista Peter Cobb, quien logra la celebridad y después desaparece.
Es la medalla, con su anverso y reverso, que presenta Martín del Campo sobre los pecados de la fama y su antítesis: el silencio y la reclusión, pero también da pie para que hable de su imaginario de ser escritor y cómo decidió ser literato.
EL REVERSO DE LA MEDALLA. El autor de Cielito Lindo cuenta que hay una excesiva celebración por la vida y dichos de los autores, pero no se respeta su obra. Cuánta gente alabó las posiciones políticas de José Saramago, sin haberle leído una sola página; cuánta gente festeja la presencia sabia de Carlos Fuentes, sin haber repasado algunos de sus libros; mientras Sor Juana es muy citada, ¿pero cuántos la han leído?; o el orgullo por nuestro Nobel de Literatura, Octavio Paz, pero ¿cuántos lo leen?
Por eso, abunda, la producción artística debe ser más importante que los autores. “Éstos deberían pasar a formar parte de una sombra anónima”.
“Me preocupa mucho el lector. No quiero ser un autor admirado, sino leído. Quiero que me reconozcan por mi escritura más que por mis declaraciones, borracheras, adulterios, posiciones políticas, los altos que me he pasado en la vida o las veces que le he mentado la madre a los presidentes”.
Y este libro habla de eso: de la búsqueda para celebrar el silencio y la reclusión de artista. En este punto, recuerda que en su juventud acudía asiduamente a la librería El Ágora, y estableció amistad con Juan Rulfo. “Fue curioso porque al autor de Pedro Páramo no le gustaba hablar de literatura y menos de sus libros. Se quedaba en silencio, incómodo, nervioso o se levantaba e iba al baño. Le gustaban otros temas, como la mecánica para reparar automóviles”.
Es la figura artística que celebro, dice Martín del Campo. “La que opta por desaparecer y por eso este texto tiene el subtítulo Novelas de ebriedad, fornicación y olvido. Como B. Traven, que le dicen Bruno Traven. Nadie sabe a ciencia cierta quién fue”.
“Si preguntas quién escribió No desearás, te diría que fue Peter Cobb. Él crea esa primera parte de la novela Iguanas de la noche y le va muy bien. Pero su deseo de tener más fama se ahonda y al intentar escribir una segunda parte se pierde. Paga el precio de la notoriedad”.
El fin, dice Martín del Campo, es que los lectores imaginen lo que le pasó con Cobb y sea como esos escritores que se difuminan en el caos del tiempo.
Lo anterior salvaría a los lectores de conocer a los autores, algo que generalmente es bastante frustrante, agrega. “Salvo algunas excepciones, pero la norma es que son mejores las obras que sus autores. De ahí que en el libro haya este juego de espejos sobre quien escribió estas páginas”.
ANVERSO. De No desearás, Martín del Campo indica que la novela tiene una dosis de nostalgia como todas sus anteriores y las futuras. “Van a narrar los años sesentas, setentas y ochentas, tiempos que mi infancia, juventud y primera madurez”.
Esa historia del adulterio durante la filmación me perseguía mucho desde que era niño, dice el autor de Alas de Ángel. Fue un escándalo y, lo paradójico, es que fue más notorio lo ocurrido durante el rodaje que la exhibición de la película”.
Pero además, se filmó en México y transformó Puerto Vallarta. En 1963 era un lugar de pescadores con 20 mil habitantes y ahora es una ciudad de medio millón de residentes. El asunto central fue el frenesí de la pareja que formaban Burton y Liz Taylor y que en su momento representó un cambio en las maneras de relacionarse afectivamente y sexualmente. “Los periodistas de la época lo calificaban como `el adulterio más escandaloso de la historia´”.
La relación entre Burton y Taylor inició un año atrás cuando filmaron Cleopatra. Ahí se conocieron y se volvieron pareja, aunque los dos estaban casados. Durante el rodaje de La noche de la iguana, Taylor no era parte del elenco, sino que estaba ahí para cuidar a Burton y que no se lo fornicara Ava Gardner, quien tenía fama de que todos los días desayunaba hombre nuevo, agrega Martín del Campo.
Como esa circunstancia fue muy obvia y difundida, explica el autor de Las siete heridas del mar, ayudó a volver más permisivas las relaciones entre las personas. “El Vaticano condenó la cinta porque celebraba las relaciones sexuales ilícitas”.
Etiquetas: David Martín del Campo, No desearás, novela

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